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en respuesta a: Ladrones, sigilar y buscar. #344012
Aprovecho para añadir (desde mi punto de vista semi-novel) que creo q la habilidad robar debería tener más probabilidades de éxito, por lo menos cuando robas monedas. Tengo un ladrón nivel 25 (incondicional) y no consigo robar a veces ni a NPC. Sólo lo he conseguido una vez para robar 20 platinos a un jugador. Y con ello me han caído 4800 platinos de multa. ¡No es una queja! Pero dado lo que leo en el chat sobre las quejas de cofradías, mi experiencia como ladrón y el juego en sí, los ladrones no roban… porque es casi imposible aunque la víctima esté distraida!
en respuesta a: La historia de Rogruk Rompedientes #343907El capitán Rogruk rompedientes paseaba por la cubierta del «Sirena Varada». Era un lundar al que tenía cierto aprecio y acostumbraba a llevar pasajeros entre Alandaen y Keel por un puñado de monedas, algo que complementaba su escaso sueldo Nivrim. Oteó el horizonte y regresó al timón mientras suspiraba de aburrimiento mientras contemplaba a las dos figuras de cubierta.
Los dos hechiceros permanecían de pie sobre la cubierta del barco, contemplando con respeto el resultado de la fuerza combinada de su magia. Él, más alto, musculoso y delgado, escudriñaba algún punto en el horizonte. Ella, más bajita y regordeta, todavía mantenía el poder entre sus dedos y vigilaba las jarcias, con los brazos en alto. Los vientos mágicos que impulsaban a las velas cangrejas no eran demasiado fuertes, el barco podría resistir. El vaivén de las olas era regular y con buen ritmo, avistarían tierra pronto.
Cuando se relajó, casi empezó a disfrutar del aire. Caminó hacia su compañero. Ambos llevaban la cabeza afeitada y tatuada de extrañas marcas rituales azules. Vestían túnicas rojas. Cruzaron las miradas y entraron en el camarote del capitán, sin mediar una palabra. Allí, se sentaron sobre la mesa redonda, la cual estaba llena de comida. No había nadie más en la sala.
- Estamos lejos de casa – dijo la mujer. El mago la fulminó con la mirada – Sólo quería asegurarme que todo este viaje no ha sido tiempo perdido- se excusó.
El mago respondió, pero se tomó unos segundos previos.
- Todo coincide. Los mapas. Las llaves. La magia residual y la ausencia de dioses. Todo. Y los demás nos esperan
No pudo evitar pensar en la reciente guerra. Miró precavidamente al capitán, que entraba por la puerta en esos momentos. Era un semiorco imponente, ataviado con un parche y una barba descuidada de varias semanas sin afeitar. Un capitán lo suficientemente carismático como para lidiar con una tripulación descontenta y propensa a los amotinamientos y haber sobrevivido así más de cinco años. Vestía una cota de mallas de mithril, y llevaba el pelo trenzado cayendo por los hombros. El capitán se sirvió un muslo de pollo y puso los pies encima de la mesa. Ni siquiera se molestó en tragar.
- Los AguasNegras están listos. Tienen gente dentro y aquí afuera sed de sangre. Simplemente dad la orden y cortarán el pescuezo a quien queráis o tomar la ciudad que necesitéis. Nosotros en cambio os traeremos la información que pidáis, o puedo llevaros de contrabando las veces que necesitéis, no queremos vernos involucrados en nada más. Sin embargo – masculló – no somos vuestros perros falderos. Os costará oro. Un oro que esperamos tengáis…
El alto mago miró tan intensamente al pirata que éste palideció.
- No lo dudes.
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Me fío, me fío – respondió el pirata. Se sirvió otro muslo mientras la grasa se distribuía por su boca y entre los dientes se quedaban atrapados trocitos de la piel y la carne del ave. – Últimamente todos los trabajos que hemos hecho para vosotros han salido bien, y han estado bien pagados. Es inteligente, jugar con el dinero, si ya me entiendes….
Parecía que iba a decir algo más, cuando fue interrumpido por una voz susurrante y melosa, al otro lado de la puerta.
- Vigggila lo que dicessss.
El marinero dio un respingo y se incorporó de un salto. Siempre se asustaba cuando la voz susurrante tras la puerta hablaba. Era de un magnetismo tremendo, casi hipnótica, felina. Y nunca avisaba de dónde estaba. De hecho, Rogruk no la había visto nunca, y le inquietaba a la par que intrigaba. También le disgustaba profundamente desconocer a aquel ser en su propio barco.
– Recuerrrda que eresss sssussstttitttuibleee…
Los Magos Rojos se miraron otra vez entre ellos. Desde luego, los mercenarios eran una cosa, pero la Voz Susurrante tras la Puerta era otra bien distinta. De alguna forma, el pacto al que habían llegado beneficiaba a los tres, y sin duda provechoso, aunque posiblemente a ninguna de las tres partes le gustara cooperar. Afortunadamente, la voz del vigía gritaba ‘Keel a la vista’ allí afuera.
- Más vale no llamar la atención – dijo por fin el mago de la cabeza rapada y tatuajes azules -Así, todos conseguiremos lo que buscamos. Oro, – enumeró, mirando al satisfecho marinero semiorco que sonreía maliciosamente – las Llaves… – dijo mirando a su compañera. Luego, su vista se posó en la rendija de la puerta.
– Venganzzza.
en respuesta a: La historia de Rogruk Rompedientes #343726Rogruk Rompedientes se sentó en la silla del despacho de la Guardia Nivrim y extrajo un sobre de su maloliente mochila. Volteó el envoltorio y vio que llevaba firma y sello del Banco de Anduar. Miró el reloj de soslayo, la hora marcaba su descanso. “Bueno – pensó el semiorco – es hora de echar cuentas”.
La mayoría del extracto bancario cuadraba, pero no entero. O al menos no le cuadraba a Rogruk, que era despistado y malo para los números. Todavía le costaba la diferenciación y el cálculo de moneda. En la partida de ingresos figuraban muchas líneas con los conceptos Azarov, Kenhualdo y Raztge, mientras que la mayoría de partidas de gastos comenzaban por “lundar”.
El semiorco suspiró. Había derrochado una pequeña gran fortuna en aquellas embarcaciones. Y sin embargo le gustaban y se sentía cómo con ellas gracias a su herencia racial. Le encantaba aferrarse a aquellos timones de cráneos para surcar los mares de Eirea. Pero si echaba un vistazo a las cuentas, económicamente todo eran pérdidas. Sea reparando o en barcos hundidos, Rogruk había perdido ya media docena de lundars.
El Milano Centenario, el Tiburón Errante, el Pesadilla del Ahogado, el Sirena Varada, el Terror Nocturno… por mencionar unos pocos. Había sido víctima muchas veces de su propia ineptitud como marinero. Sin embargo, ya no era un novato. Las tornas habían cambiado. Había sido víctima de piratas, incluyendo las del Capitán Tan. No pudo evitar mascullar “¡¡Algún día me vengaré de ese malnacido!!”.
También contempló los gastos de equipo. También había pagado pequeñas fortunas (desde su perspectiva económica) para equiparse. Botas de mithril, espinilleras de legionario, brazales yuan-ti… Había decidido que su próxima adquisición sería una cota de mallas de mithril encantada, que le vendían por 4000 platinos. Aún le faltaba un porcentaje alto que ahorrar.
Y no había sumado los gastos de entrenamiento. Si no fuera por ayudas de su semihermano, estaría sumido en la más total bancarrota. Pero eso era antes, cuando todavía era un novel en los Reinos de Leyenda. Recogió con parsimonia el extracto y lo guardó en un cajón que servía como taquilla en aquella sala común. Se limpió el sudor de su frente (siempre pasaba mal trago cuando tenía que hacer números) y se incorporó, para realizar otra patrulla. Había que ganarse el pan, y el sueldo de la Guardia era fundamental para ello. Sonrío antes de enfrentarse otra vez a las calles de Anduar. Algo había cambiado. Ya no era un novato.
en respuesta a: Hilo sobre el evento «Expedición a Y502» #343711Propuesta: el jinete debe no campear en la sala del portal, ya que bloquea la mazmorra al completo. Propongo que sí hace una kill en esa sala se mueva hacia otra sala diferente o continúe patrullando la mazmorra!
en respuesta a: La historia de Rogruk Rompedientes #343674Rogruk se encontraba en Anduar, realizando tareas de guardia. Concretamente en el banco, realizando aburridas (y monótonas) guardias. El día no prometía mucho hasta que fue contactado por Oob.
Oob de Mor Groddûr era conocido por Anduar y alrededores como un gran guerrero, muy sigiloso y terriblemente peligroso. Sin embargo respetaba a Anduar y a sus gentes, y la guardia de Anduar le respetaba a él. Se encontraba allí por negocios. Rogruk miró al goblin y la mercancía que tenía. Era cara, pero sin duda merecía la pena. O al menos era cara para Rogruk, quien con su sueldo tampoco tenía demasiados platinos en las arcas bancarias…
Descubrió que aquel temido goblin en realidad era bastante agradable. o al menos eso le pareció. El semiorco se encontraba bastante a gusto con aquellos miembros de la Horda Negra, quizá por su herencia de sangre. Y a este pequeño guerrero, su reputación le precedía.
Intercambió unas pequeñas palabras con él y el semiorco descubrió que Oob había venido a vender. Rogruk miró su equipo de soslayo, estaba quizá anticuado si Anduar entraba en guerra otra vez, como en eras pasadas. El equipo de Oob, aunque pequeño, denostaba una gran calidad y el semiorco no dudó en comprárselo.
Cuando el goblin se marchó y su turno concluyó, le faltó tiempo al semiorco para buscar un herrero que le agrandara aquellas piezas de su armadura