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en respuesta a: La historia de Rogruk Rompedientes #346214
Rogruk exhaló vapor de humo en sus manos, para calentárselas. Estaban callosas del empleo del hacha, y habían perdido el calor durante la ascensión a la montaña de Kheleb. Acarició a su huargo, su fiel porteador de troncos y pedidos de madera.
Nunca había tratado con enanos en su ciudad, debido al recelo de estos. Pero eso iba a cambiar.
No lo sabía, pero pronto sus pies pisarían la ciudad subterránea de los enanos.
Gudmair dice en khadum: izihmuzznmigom
La gran puerta de piedra se abre lentamente ante tus asombrados ojos con un rugido rocoso.
-|Gudmair|/- se va hacia dentro.
Tiras de las riendas de Huargo haciendo que te siga.
Antesala de Khadum Amras
La antesala en la que te encuentras es un pequeño pasillo ovalado perfectamente excavado en la dura roca de la montaña, y sirve de comunicación entre los grandiosos salones enanos del Khadum Amras y la gran Puerta de Piedra, forjada años atras por el clan del ahora rey Darin.
Puedes ver dos salidas: fuera y oeste.
Enano joven y Huargo de Rogruk están aquí.
-|Gudmair|/- está aquí.
Dices en adurn: Zaludoz, zeñor enano.
Gudmair dice en khadum: hmdhulmmnmlludhmozazm nnivrrinm
Gudmair dice: SHaludosh nivrrim
Enano joven dice en khadum: nmi pnmdr zhnm nzhvinmdaiululkuz mkuzulgrnmnzh cnmnzhtidnmd d nminzhrnml nm kz tinzhdnmz d knmttnmk.
Enano joven pregunta en khadum: ¿znmbz kaduku nmi pnmdr dnzhtr d pc nm djnmrá tnmnmr crvznm d bnmrril?
Gudmair dice: Dishculpa m *hipidioma natal
Gudmair mira desconfiado a Rogruk, debido a su raza medio orca.
Dices en adurn: No paza nada. Me ziento muy honrado de que hayáiz accedido a negociar conmigo peze a vueztraz… leyez.
Gudmair dice: SH *hipnueshtrrash leyesh shon durrash y eshtrrictash.
A Gudmair se le está cayendo la baba.
Tu capa derrama parte de la sangre que la recubre sobre el suelo.
Dices en adurn: ¡Groaaaak!, No dezeo otra coza que no zea comerciar con la raza enana.
Gudmair dice: De hecho no nosh adentrrarremosh mash de la montaña.
Gudmair dice: Abrrí la grran puerrta parra evitarr maleantesh en el exshhterriorr.
Dices en adurn: Lo zé, y no quiero importunaroz máz de lo debido.
Dices en adurn: En mi viaje por Kattak ezcuché zonidoz de lucha.
Enano joven dice en khadum: nmizh pnmzdmromzzh thiomznzomznz unz grnmznz bnmzrrhdmulmkuzdmomz comzrvomzznmz omznz cnmzzhnmz.
Gudmair dice: En efecto, vengo de combatirr una horrda de hombrresh-lagarrtosh y orrgosh.
Gudmair dice: De hecho, ahorra rreposho mish herridash.
Gudmair escupe al suelo.
Rogruk acaricia a su huargo y comienza a desatar el paquete que porta en las alforjas.
Dices en adurn: Ezta ez la primera vez que trato con enanoz aquí, en Kheleb.
Huargo empieza a moverse de manera más pesada.
Descargas Leños [20] de Huargo.
Huargo empieza a moverse de manera más pesada.
Descargas Varas de Madera [20] de Huargo.
Dices en adurn: Aquí tenéiz vueztro pedido, zeñor enano.
Gudmair dice: SHi, esh jushto lo que neceshito parra sheguirr haciendo m *hipprroducción de pelelesh de maderra.
Dices en adurn: Confío que con él podréiz reforzar laz defenzaz y conztruir armaz de azedio defenzivaz… o conztruyendo pelelez para la práctica de vueztro ejército.
Ves a Gudmair el varón Enano.
Un enano barbudo y robusto.
Ante ti, un robusto, pequeño y peludo enano de grandes barbas como si de hierbas enredadas se tratasen. Su constitución es muy fuerte y tiene su pequeño cuerpo lleno de músculos y pelo. Su pelo es castaño, corto y rizado al igual que su barba. Sus ojos son enormes y negros como el puro carbón
Él está considerablemente herido.
Un horrendo absceso con forma de tentáculo brota de su espalda.
Ostenta el cargo de Consejero del rey en Kheleb.
Mano derecha: Cuchillo Afilado.
Mano izquierda: Barril Rúnico [Vacío].
Usando: Bolsita para plantas, Barrilete [Cerveza], Pin ‘Yo escalé el Mallorn’ y Antorcha.
Equipado:
- Cabeza: Yelmo Grande de Mithril.
-
Orejas: Esquirla Cósmica.
-
Cuello: Talismán de la Ferocidad, Fauces de Nyel’phax, Camafeo de los Griemfis y Lágrima
de Sangre (Llena).
- Hombros: Capa Sangrienta de Nerbrad.
Pecho: Coraza de Combate de Curgrim.
Espalda: Mochila sin Fondo.
Brazos: Brazal perlado del Castigador y Brazalete de Kraken.
Manos: Argumento Enano y Guantelete de la Muerte Helada (Izquierdo).
Dedos: Rúbrica de Nyel’phax y Anillo del Héroe de la Luz.
Cintura: Cinturón del Gigante de Bronce y Cinturón Prisma.
Piernas: Grebas del Gólem de Piedra.
Cargando: Botas de Combate de Curgrim, Elixir de Curación, Alfiler de Sastre, Libreta de
encargos, Cuchillo de curtir, Hacha Rúnica de Kharod-Kar, Pendiente Pétreo, Cabeza de zhorkh y
AparatoParaPotenciarObjetos.
Look Desde 1 hasta 22 de 24 (91%) – a para ayuda.sur
Parece llevar mucho dinero.
Gudmair dice: Si, tengo muchos pedidos de peleles, no doy abasto, y los enanos no somos buenos leñadores.
Vientos nauseabundos y gritos de combate llegan a tu entorno; la guerra ha llegado a Kattak.
Dices en adurn: Entoncez quizá pueda zeroz yo útil.
Dices en adurn: Loz Azhkar zomoz comerciantez y mercenarioz, y noz ez cercano tratar con el Reino de Kheleb…
Enano joven exclama en khadum: ¡zty nmprnzhdindulmuld nm rdnmr pr l zul cnm l zhiz durinzh!
Gudmair dice: Si por eso, cuando dejé el mensaje en la taberna de anduar, me hablaron de ti.
Dices en adurn: Entiendo vueztroz prejuicioz conmigo, no obztante… Mi zangre ez la que ez.
Enano joven pregunta en khadum: ¿zmnmlza mokzatmnmldhmo nmll iullum dhulnnnml vmokz moknn knmltmtmnmlk?
Gudmair asiente con la cabeza ampliamente.
Gudmair te mira.
Dices en adurn: Pero me llena de honor haber pizado ezta montaña, aunque zea bajo el paraguaz de eztaz circunztanciaz.
Gudmair dice: Si, y únicamente la pisaste porque ejerzo de consejero del Rey, y tengo dicha potestad.
Dices en adurn: ¡Waaaaagh!, Vueztro idioma me parece fazcinante, he de añadir.
Asientes con la cabeza a Gudmair.
Gudmair dice: Nuestro idioma es de los más antiguos de Eirea, prohibido de enseñar bajo pena de muerte.
Dices en adurn: Y ezo lo convierte en un auténtico tezoro, máz allá de laz joyaz y laz gemaz.
Dices en adurn: Azí ez, zuelo tratar con vozotroz en Kattak. Aunque por motivoz obvioz no ez pozible ahora.
Sonríes.
Gudmair asiente con la cabeza.
Dices en adurn: Como erudito he de felicitaroz.
Dices en adurn: Por la conzervación de vueztra lengua.
Gudmair dice: La montaña es una fuente de riquezas que la gente desconoce.
Gudmair dice: Rica en Mithril, creo y me atrevo a decir que es la única fuente activa de mithril del mundo.
Dices en adurn: Aunque por otra parte eztaría encantado de aprenderlo algún día…
Gudmair dice: Grandes galerías de hierro y carbón.
Dices en adurn: He ezcuchado hablar del mithril de Kheleb, zí. Pero me temo que no zoy
minero.
Dices en adurn: Quizá zea por ello que le tenga máz aprecio y rezpeto a vueztra lengua que a vueztraz riquezaz, zi ze me permite el atrevimiento…
Gudmair dice: Numerosas vetas de piedras preciosas que crecen magicamente bajo el manto de la montaña.
Gudmair se rie.
Gudmair se acaricia su gran barba.
Gudmair dice: Me temo señor Askhar
Gudmair dice: que nunca podrás aprender Khadum.
Rogruk se encoge de hombros.
Gudmair dice: Los enanos somos fieles a esa ley.
Dices en adurn: Ez ezperable
Dices en adurn: ¡Waaaaagh!, Podremoz zeguir comerciando en Adurn zin problemaz.
Gudmair dice: Si te diste cuenta, la gran roca solo se abrió con mi voz en Khadum.
Gudmair dice: Reconoce el idioma en la raza y la magia fluye.
Gudmair dice: Sí, conozco el idioma Adurn a la perfección, como consejero de Kheleb, y sobre todo como gran aliado de los humanos, aprendí el idioma para interactuar con ellos.
Dices en adurn: ¡Waaaaagh!, De todoz aquelloz idiomaz que domino (y no zon pocoz), el vueztro ez el máz interezante.
Dices en adurn: Dezde el punto lingüíztico, al menoz. Apenaz conozco un par de palabraz.
Gudmair dice: Gracias por el halago.
Dices en adurn: Pero zi dezeáiz conocer otroz idiomaz, encantado eztaré de enzeñározloz.
Dices en adurn: ¡Groaaaak!, Entretanto aquí tenéiz vueztro pedido de madera, que ezpero zea el primero de muchoz.
Gudmair dice: Soy duro de mollera a la hora de estudiar idiomas, pero ahora mismo ando intentando aprender el idioma de los hombre-lagarto, pues se están volviendo fuertes y están creciendo a una velocidad vertiginosa, de hecho, son muchos los ataques continuos que recibe Takome de estas criaturas. Yo por motivos diplomáticos estoy destinado como representante del Rey a dar apoyo bélico a Takome y defenderla.
Dices en adurn: No oz preocupéiz, loz próximoz puedo entregározloz en Kattak, no dezearía ver alterada la confianza que habéiz depozitado hoy en mí y en loz Azhkar.
Dices en adurn: Bueno zi eztáz atento podemoz empezar una pequeña claze de lagarto.
Das una clase magistral de lagarto a Gudmair.
Parece que Gudmair no logró aprender nada.
Gudmair se golpea la cabeza con el puño.
Gudmair dice: Es como si estuviera llena de letras ya
Dices en adurn: ¡Groaaaak!, No oz preocupéiz. Lleva tiempo.
Preguntas en adurn: ¡Groaaaak!, ¿Puedo haceroz una pregunta, maeze enano?
Gudmair asiente con la cabeza.
Rogruk duda acerca de lo que va a decir.
Preguntas en adurn: ¿Tenéiz biblioteca en ezta magnífica ciudad zubterránea?
Gudmair dice: No, aquí abajo solo hay nuestras minas, y los demonios de la suboscuridad que tratan cada día de ascender a la superficie. Eso es otro caso que desconoce el 90% de la población.
Dices en adurn: No me malinterpretéiz. Puedo explicarme zi ez necezario.
Preguntas en adurn: ¿Me permitíz contaroz una hiztoria?
Gudmair dice: De hecho, solo los enanos y kattenses saben de esta noticia y afronta los demonios cada día.
Gudmair dice: Si adelante, cuéntemela.
Dices en adurn: Eztoy realizando una inveztigación… Hace algunoz añoz, ze abrió un portal a una Zalina Abrazada. Convalliz ze llamaba el mundo. En el Imperio de Dendra, vueztroz enemigoz, ze conoció como Y502, una dimenzión planar.
Dices en adurn: ¡Groaaaak!, Yo mizmo pude caminar por zu Zalina Abrazada y contemplar a loz Cvztodez de eze munto muerto. Una eztrella lo había arrazado.
Gudmair asiente con la cabeza.
Gudmair dice: Se abrieron varias grietas por todo el mundo.
Dices en adurn: Allí, en eze mundo, malvivía el corazón de un dioz ya muerto. el Corazón de Aztaroth.
Dices en adurn: Me obzezioné con explorarlo mientraz tuve la oportunidad, y hallé cozaz interezantez que debo comprobar.
Dices en adurn: Pero la cueztión ez que hallamoz un Dioz. Uno que habitó Eirea.
Gudmair dice: Dichosa criatura, cada varios meses un portal se abre y manda un apostol a arrasar con todo lo que tenga a su paso, sin distinguir razas ni nada.
Asientes con la cabeza a Gudmair.
Dices en adurn: Y zin embargo, nadie ze plantea laz preguntaz adecuadaz, bajo mi prizma.
Preguntas en adurn: Un dioz que abandonó Eirea fue hallado en otro plano. ¿Qué hay de loz otroz diozez que ze exiliaron?
Preguntas en adurn: ¡Waaaaagh!, ¿Qué hay de Gedeón? ¿De Geztur? ¿De Lummen?
Gudmair dice: Entiendo…
Rogruk baja la voz considerablemente hasta ser casi un susurro.
Preguntas en adurn: ¿Qué hay de Gloignar?
Preguntas en adurn: ¿Eztarán en otro plano, dezeando zer encontradoz?
Gudmair dice: Gran Gloignar…
Gudmair dice: Ojalá pudiéramos encontrarlo y verlo en persona, podría morir tranquilo
Asientes con la cabeza a Gudmair.
Dices en adurn: Zi le zoy zincero, maeze enano, no adoro a ningún dioz.
Dices en adurn: Zoy un filózofo, no un clérigo.
Gudmair dice: Entiendo.
Preguntas en adurn: Pero zi eztán ahí, ¿no merecería la pena encontrarloz?
Dices en adurn: ¡Groaaaak!, Gloignar dezapareció. Y me temo que no he encontrado paliducho barbudo que me diera máz piztaz acerca de ello.
Gudmair dice: Los demás dan igual, Solo estaría interesado en encontrar a Eralie y Gloignar.
Asientes con la cabeza a Gudmair.
Gudmair dice: Ningún enano sabe nada.
Dices en adurn: Lo zé. Ademáz zoiz herméticoz con vueztroz archivoz.
Gudmair dice: Evitamos cualquier tipo de fisuras en nuestros descubrimientos para que no se
usen en nuestra contra.
Preguntas en adurn: ¿Y no a Lummen?
Gudmair dice: No tengo mucho conocimiento sobre Lummen, creo que no había nacido.
Dices en adurn: Zi en miz inveztigacionez averiguara algo zobre Gloignar, oz lo haré zaber.
Asientes con la cabeza a Gudmair.
Dices en adurn: Entiendo.
Dices en adurn: ¡Groaaaak!, En fin, zólo zoy un mercenario con muchaz preguntaz y pocaz rezpueztaz, me temo.
Gudmair dice: Aquí poco te puedo ayudar en ese tema.
Dices en adurn: Y tampoco dezeo hacerle perder zu tiempo, zi uzted me entiende.
Gudmair dice: No es problema.
Gudmair dice: Cambiando de tema, me tiene que decir que le debo por las maderas
Dices en adurn: Azí que ezperaré aquí mi pago, y me volveré a Anduar.
Rogruk hace cuentas con los dedos
Dices en adurn: 300 platinoz, maeze enano.
Exclamas en adurn: ¡No!
Gudmair busca entre su armadura.
Rogruk vuelve a hacer cuentas con los dedos
Gudmair mira contrariado a Rogruk.
Dices en adurn: 200 platinoz. Miz dizculpaz.
Dices en adurn: ¡Waaaaagh!, Laz matemáticaz no zon mi fuerte.
Gudmair vuelve a buscar entre los recovecos de su armadura.
Dices en adurn: Mi fuerte ez la lucha…
Dices en adurn: Azí que zi algún día necezitáiz ayuda contra ezoz demonioz… no dudéiz en contratarme.
Dices en adurn: Eztaría encantado de ayudaroz a combatir loz demonioz de loz que me habéiz hablado. ¡Tranquilo! Oz guardaré el zecreto.
Gudmair saca una alita de pollo de su bolsa y la vuelve a guardar.
Gudmair dice: Para después.
Te ríes.
Gudmair dice: Cada bolsa porta 100 monedas.
Gudmair te paga 200 platinos.
Asientes con la cabeza a Gudmair.
Gudmair entrega dos bolsas a Rogruk y vuelve a guardarse una pegada a la alita de pollo.
Exclamas en adurn: Ademáz, loz Azhkar zomoz baratoz de contratar. ¡Y quedamoz a zu dizpozición!
Gudmair coge veinte Leños de Antesala de Khadum Amras.
Gudmair pone Leños [20] en Mochila sin Fondo.
Gudmair coge con un poco de dificultad veinte Varas de Madera de Antesala de Khadum Amras.
Gudmair pone Varas de Madera [20] en Mochila sin Fondo.
Dices en adurn: ¡Waaaaagh!, Mi hermano ez un zemielfo. Quizá tengáiz menoz reparoz en tratar con él.
Dices en adurn: ¡Waaaaagh!, Aunque en azuntoz de leñador, me temo, tendréiz que hablar conmigo.
Gudmair dice: No me has causado problemas, tendrás un voto de confianza.
Sonríes.
Rogruk no puede reprimir abrazar al enano, emocionado por el voto de confianza.
Gudmair dice: Bueno, pues hasta aquí los negocios.
Dices en adurn: ¡Waaaaagh!, Zeñor Gudmair, un placer hablar con uzted.
Haces una reverencia a Gudmair.
Gudmair dice: Te daría una jarra para brindar, pero solo brindo con enanos.
Dices en adurn: Yo le ofrezco una. En Anduar.
Gudmair dice: Cuando pase por allí la tomaré encantado.
Exclamas en adurn: ¡Groaaaak!, ¡Azí zea!
Gudmair dice: Volverá a saber de mi cuando acabe con toda esta madera.
Exclamas en adurn: ¡Que vueztraz barbaz crezcan pobladaz!
Gudmair dice: Con toda mi educación, le acompaño a la salida de la montaña
Asientes con la cabeza a Gudmair.
Tiras de las riendas de Huargo haciendo que te siga.
Roca de Kheleb-Dum
Te encuentras ante una enorme puerta practicada en la pared de la montaña. La abertura tiene los cantos perfectamente perfilados, y las aristas aún vivas y cortantes a pesar de haber sido realizada hace casi doscientos años por los maestros enanos del Rey Darin, hijo de Durín. El dintel se encuentra apoyado sobre dos enormes pilares perfectamente calculados para resistir los importantes esfuerzos a los que está sometido.
En él puedes ver un grabado rúnico.
Argan está en cuarto menguante.
Velian está en cuarto menguante.
Puedes ver una salida: este.
Huargo de Rogruk está aquí.
Inscripción.
Hace muchísimo frío aquí fuera.
-|Gudmair|/- llega desde dentro.
Gudmair dice: Un placer
Gudmair dice: Nos vemos pronto.
Exclamas en adurn: ¡Waaaaagh!, Un placer, zeñor enano. ¡Larga vida a Kheleb!
>
Gudmair dice en khadum: nmz nnumumi ligom
La gran puerta de piedra se abre lentamente ante tus asombrados ojos con un rugido rocoso.
-|Gudmair|/- se va hacia dentro.
Te despides de Gudmair.
Tiras de las riendas de Huargo haciendo que te siga.
en respuesta a: Una sirena varada #346210En las canciones de los bardos que perduran en la memoria, siempre se imprentan los sentimientos de los autores. Sin embargo, son sesgadas las opiniones menos populares: la fama tiene su doble filo en la navaja. Las canciones cantan sobre los sueños del bardo, pero poco cantan de aquellas personas a las que el bardo puede dañar. Esos sentimientos nunca quedan plasmados en sus canciones.
Taberna de la ‘Viña Plateada’
Te encuentras en la taberna de la Viña Plateada, archiconocida por sus maravillosas Lenguas de
Vino de la cosecha de Veleiron. La luz es más tenue aquí y el bullicio de la sala te asombra,
semi-elfos, ayari y humanos van de aquí para allá. Las mesas son de madera de roble y en las
paredes contemplas numerosos tapices que plasman la historia de la guerra contra los drows. En
el extremo izquierdo se encuentra la barra en la cual ves a una persona que por su altura no
muy común entre elfos y sus orejas puntiagudas dirías que es un semi-elfo sirviendo unas
jarras de vino a los clientes que acuden a la barra a pedirle bebida y comida.
Unas escaleras labradas en roble ascienden al piso superior donde se encuentran los aposentos
dedicados al descanso o placeres nocturnos…
Puedes ver tres salidas: -oeste-, arriba y -sur-.
Gileth, Yled el trovador y cuatro Clientes están aquí.
ocho -|Thyrbur|/-es está aquí.
Cartel.
Thyrbur se gira hacia la puerta y ve como es atravesada por la guapa semi-elfa. Despues de
levantarle la mano la invita a que se siente junto a el en la ultima mesa de la sala.
Annalenna dubita, y finalmente se acerca a la mesa del bardo.
Thyrbur nervioso golpea con un ritmo acompasado la mesa contra sus nudillos.
Thyrbur mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Cliente conversa con el tabernero.
Cliente paga lo que debe al tabernero.
Thyrbur dice: Hola.
Dices en elfico: Buenas noches, trovador errante.
Te sientas en una de las mesas del local para saborear tu Lengua de Vino.
Thyrbur levanta el dedo índice a Gileth, indicándole que le ponga una botella de su mejor
vino.
Gileth ordena las botellas con armonía
Sonríes.
Empieza a dolerte la cabeza, que alegría.
Thyrbur dice: Hoy tengo mucho que celebrar, y me gustaría compartirlo contigo.
Preguntas en elfico: ¿Ah sí? ¿Has encontrado finalmente a tu sirena?
Thyrbur sonrie.
Thyrbur dice: No, encontré la verdadera razón por la que vine aqui.
Thyrbur dice: Cuando hablé contigo la primera vez que nos cruzamos te dije que venía en busca
de que me contaran historias…
Thyrbur dice: Y la verdad es que venía en busca de escribir la mía propia.
Cliente dice en adurn: La Lengua De Vino De Gileth Es Increible.
Cliente dice en adurn: ¡gileth! Otra Lengua.
Annalenna bebe de su copa de vino y mira ensimismada a Thyrbur, escuchándole atentamente.
Thyrbur se bebe de un sorbo la copa de vino y se sirve otra mientras anima a la joven a beber.
Te sientas en una de las mesas del local para saborear tu Lengua de Vino.
Quedas saciada al terminar tu Lengua de Vino.
Thyrbur carraspea y comienza hablar pausadamente.
Thyrbur susurra: Verás, lo que me trajo aquí fue la noticia de que el alcalde daría una
recompensa a quien encontrase o enfrentara a un temido bandido que moraba cerca de Veleiron.
Thyrbur mira a su alrededor cerciorándose de que nadie más le escucha.
Preguntas en elfico: ¿Y lo encontraste?
Thyrbur dice: Y, después de varios días, encontré el escondite de esa maldita banda.
Annalenna apura su copa de vino y pide otra más, sin dejar de mirar al bardo.
Thyrbur dice: Yo conocí al temido Archan, y el… el conoció mi florete.
Thyrbur con un ágil movimiento desenvaina su florete y corta el aire con maestría.
Dices en elfico: ¿Archan? No me suena de nada ese nombre…
Las imágenes de Thyrbur se desvanecen.
Thyrbur dice: Y aquí me tienes… gastando la recompensa que gane.
Annalenna mira el florete del trovador errante con atención.
Thyrbur dice: Era el jefe una organización que se dedicaba a asaltar a comerciantes por los
caminos cercanos a las viñas.
Dices en elfico: Parece una buena espada, tu florete. Quizá demasiado simple, eso sí.
Thyrbur dice: Así que, si nadie ni nada me lo impide ofreciéndome alguna aventura, esta será
la última noche por estos lares.
Dices en elfico: Me alegro que esos bandidos hayan encontrado su final, desde luego…
Annalenna mira al bardo muy fijamente mientras enarca una ceja de una forma muy marcada y expresiva.
Preguntas en elfico: ¿Última noche?
Thyrbur acaba su último sorbo de la copa y se sirve otra.
Thyrbur dice: Si, mañana recogeré mis pertrechos y me iré con mis historias a otro lugar.
Annalenna cambia la expresión súbitamente de ensimismamiento a… ¿hostilidad?
Dices en elfico: Espero entonces que hayáis disfrutado Veleiron.
Thyrbur con visibles efectos de embriaguez da un salto de su silla, pone su pie izquierdo
sobre la mesa y empuña su arpa.
Thyrbur aclara su voz con una suave tos y se dispone a cantar.
Preguntas en elfico: ¿Habéis disfrutado del vino de Veleiron?
Thyrbur entona una dulce melodia mientras toca el arpa y mira fijamente a los ojos de la
joven.
Dices en elfico: No quiero escuchar ninguna historia de un bardo borracho. Os lo advierto.
Thyrbur despues de una corta interpretación se vuelve a sentar junto la joven y sirve un par
de copas acabando la botella de vino.
Thyrbur pregunta: Bueno, ¿qué te ha parecido mi interpretación?
Dices en elfico: Esperaba algo peor, dado el vino que corre por tus venas ahora mismo.
Thyrbur sonríe.
Annalenna da un par de sorbos pequeños a su copa de vino, tratando de evitar la mirada de
Thyrbur
Thyrbur canturrea sin que se le entienda muy bien lo que dice mientras toca las palmas a
compas.
Annalenna se queda callada en silencio, y comienza a mirar alrededor, visiblemente incómoda.
Thyrbur dice: Hace mucho tiempo compartí grandes ratos con un buen amigo.
Thyrbur pregunta: El me enseñó una tecina de cante que se acompañaba solo de palmas, sin
ningún instrumento. ¿Curioso, verdad?
Thyrbur mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Asientes con la cabeza a Thyrbur.
Thyrbur dice: Pero bueno, esa historia con mi amigo te la contare otro día, ¡qué grande mi
amigo…! Camarau du isla, se llamaba.
Thyrbur dice: Un peculiar muchacho muy moreno y anillado pelo largo.
Annalenna da un sorbo largo a su copa, apurando todo el contenido de la misma.
Preguntas en elfico: ¿Cómo vas a contármela otro día, si es tu última noche aquí?
Thyrbur dice: Bueno, va siendo hora que pague al tabernero y me entregue la llave de mi
habitación.
Preguntas en elfico: Jamás volverás, ¿verdad?
Thyrbur dice: Si el destino nos vuelve a cruzar… te la contaré.
Thyrbur mira fijamente a la joven.
Asientes con la cabeza a Thyrbur.
Thyrbur dice: Si conociera el nombre de alguna bonita semi-elfa del lugar quizás volviese
pronto preguntando por ella.
Thyrbur se sonroja.
Dices en elfico: No sé para qué queréis saber mi nombre, trovador errante.
Dices en elfico: Los caminos de Dalaensar tienen muchos nombres, y en vuestros viajes no
podréis recordarlos todos.
Annalenna se levanta de improviso, y se dirige hacia la barra de la taberna para pagar lo que
debe por el vino.
Thyrbur dice: El tuyo perduraría en mi recuerdo, te lo aseguro.
Dices en elfico: Espero que hayáis disfrutado vuestra estancia aquí, trovador errante.
Thyrbur dice: Pudo ser mejor.
Thyrbur abandona la mesa y se va a la barra hacer cuentas con el tabernero.
Dices en elfico: Gracias por mantener a salvo los viñedos.
Dices en elfico: Confío en que si os traen de nuevo por aquí los pasos de vuestras botas
podamos compartir otro vino.
Thyrbur paga a Gileth y este le entrega las llaves de su habitacion.
Thyrbur sonrie a la joven mientras encamina las escaleras de la planta alta de la taberna.
Dices en elfico: Espero que algún día encontréis la sirena que buscáis. Cuidadla entonces, y
recordad que las sirenas no pueden lanzarse a los caminos con la misma facilidad que un
trovador errante.
Haces una reverencia a Thyrbur.
Exclamas en elfico: ¡Que vuestros pasos os guíen lejos!
Annalenna se da media vuelta y se marcha apresuradamente y de forma brusca de la taberna, con
los ojos algo enrojecidos.
sur
Calle de Velian
Te paras ante un llamativo cartel que dice: Taberna de la Viña Plateada. Oyes un murmullo de
voces y cantes procedente del interior sintiéndote atraído a entrar y compartir el jubilo del
gentío. La calle aquí es un poco mas austera si la comparamos con la Vía principal del
poblado, pisas un suelo compuesto de baldosas de arcilla y graciosos candiles de brea
acoplados junto a las puertas de entrada de las casas te alumbran el camino.
Luce el Sol en el cielo.
Puedes ver tres salidas: -norte-, este y oeste.
El ambiente está bastante frío aquí fuera.
Lloras.
en respuesta a: Una sirena varada #346202Si bien algunos de los más grandes viajeros de todo Dalaensar, muchos de ellos bardos, también han desatacado por su viajes marítimos, no suele ser lo habitual. El mar, que maravilla a unos y es temido por otros, o incluso ambas cosas al mismo tiempo, es un gran desconocido para los marineros más experimentados. Algunos bardos cantarán sus canciones y contarán sus leyendas, pero jamás navegarán sus aguas bajo el temor a Nirvë. Algunos bardos errantes tienen siempre los pies en la polvorosa tierra, pero el corazón en los océanos profundos.
Muelles de Veleiron: Orilla del río
Te encuentras al final del muelle, en la orilla del río Cuivinien cuyas aguas fluyen con calma
en esta parte del río apreciando su pureza y reconociendo su color en los ojos de la mayoría
de semi-elfos que habitan la ciudad. Diversas barcas se encuentran atracadas a los postes
listas para surcar el río en compañía de los pescadores.
Luce el Sol en el cielo.
Puedes ver dos salidas: norte y este.
Bote de Annalenna.
ocho Thyrbures está aquí.
Cartel informativo.
[Emoción] Annalenna saluda al bardo desde su bote de remos alzando una mano y sonriendo.
Empieza a llover.
[Emoción] Thyrbur mira a su alrededor, percatándose de que es él quien es saludado.
Dices en elfico: Saludos, trovador errante.
Thyrbur dice: Hola.
Thyrbur dice: De nuevo nos volvemos a cruzar.
Sonríes.
Preguntas en elfico: Eso es. ¿Habéis encontrado ya a vuestra sirena enamorada?
Thyrbur sonrie maliciosamente.
Thyrbur dice: Creo que eso no existe.
Exclamas en elfico: ¿Las sirenas? ¡Oh! ¡Claro que existen!
>
Thyrbur pregunta: Aunque cosas más raras se ven, ¿Verdad?
Dices en elfico: Pero sólo podréis verlas si sois buen nadador o marinero…
Thyrbur sonrie.
Thyrbur mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Thyrbur exclama: ¡Una semi-elfo con buen humor!
[Emoción] Annalenna examina considerablemente al bardo, con una expresión socarrona en el
rostro.
Thyrbur dice: Como broma, ya está bien.
Dices en elfico: Creo que no sois ni lo uno ni lo otro…
Bote de Annalenna
Te encuentras en una pequeña embarcación de madera en la que apenas cabría otro pasajero más.
La más mínima perturbación del agua hace que se mueva de un lado a otro violentamente, lo cual
no te inspira mucha seguridad. Amarrados a sendos lados se encuentran unos remos.
Una densa capa de lluvia cae sobre los alrededores.
El agua está en calma, cual espejo.
En el exterior: Muelles de Veleiron: Orilla del río (mirar exterior).
Desde aquí podrías abandonar el bote.
No hay ninguna salida.
Remos.
Te encaramas con agilidad al Bote de Annalenna.
ocho Thyrbures llega de la superficie.
¡Thyrbur acaba de llegar a la cubierta del Bote de Annalenna!
Dices en elfico: Procura no caerte por la borda y todo irá bien.
Interior del Río Cuivinien [6º Oeste, 1º Sur]
Empiezas a girar los Remos para orientar la embarcación hacia el sur.
Thyrbur pregunta: Y… ¿este bote es tuyo?
¡Se produce una gran sacudida que por poco te hace caer de bruces al suelo! ¡la embarcación ha
encallado al intentar navegar en dirección sudoeste!
Thyrbur exclama: ¡Nadas mejor que comandas este bote!
Dices en elfico: Así es. Bienvenido a mi bote.
Thyrbur pregunta: ¿No estas alejándote demasiado?
Thyrbur dice: Llévame de vuelta, por favor.
Preguntas en elfico: ¿Tanto miendo tenéis, trovador errante?
Thyrbur dice: ¿Miedo? Que va, solo que tenía cosas pendientes por hacer, y ya te dije que
nunca me gusta perder el tiempo.
La embarcación se detiene.
Agarras con fuerza los Remos y empiezas a girar hacia el noreste mientras la embarcación surca
los mares a toda velocidad.
[Emoción] Annalenna ríe entre dientes mientras entona una pequeña tonadilla élfica.
Maniobras con los Remos para navegar en dirección noreste.
Costas de Ainfalas [39º Oeste, 22º Sur]
Sirena y Pez Espada están aquí.
Farallón de Nendili.
det
Exclamas en elfico: ¡Alto! ¡alto! ¡detened la navegación!
La embarcación se detiene.
Dices en elfico: Ahí está.
Thyrbur dice: Pero…
Thyrbur dice: Pero…
Thyrbur pregunta: ¿Que trama es esta?
Thyrbur dice: Va, venga, dile a quien esta disfrazado de sirena que ya me has hecho la broma y
podemos volver.
[Emoción] Annalenna señala a la Sirena desde el bote.
Thyrbur dice: Si, si… ya la vi.
Thyrbur dice: Parece muy real, pero ya puedes dar por terminada la broma, y volvamos.
Preguntas en elfico: Para contar tantos cuentos e historias, sois muy escéptico. ¿No érais vos
quien componía una canción acerca del amor de un bardo y una sirena?
Thyrbur dice: No era esta sirena…
Te ríes.
Thyrbur dice: Bueno, pues ya que no vas tú, iré yo a decirle que volvemos a Veleiron.
Dices en elfico: Claro que no sería esta sirena. La sirena de tu historia estaba en un muelle,
no en un farallón.
[Emoción] Thyrbur de un pequeño salto sale del bote. Tras unos minutos en el exterior regresa,
sin palabras y con la mirada perdida en el infinito.
Thyrbur dice: E..ee…era real.
Te ríes de Thyrbur.
Thyrbur dice: M..Me… me acerqué y, y , y entonces salto al agua y desapareció.
Thyrbur pregunta: Y,y ¿sabes que pude ver también?
Las imágenes de Thyrbur se desvanecen.
Exclamas en elfico: ¡Ya te has enamorado de tu sirena!
Thyrbur dice: Que va…
Thyrbur exclama: Te…Te… ¡Tenía un arpa como la mía!
Preguntas en elfico: Cuéntame, ¿qué más viste?
>
Thyrbur exclama: ¡Idéntica a la mía!
Te ríes.
Agarras con fuerza los Remos y empiezas a girar hacia el este mientras la embarcación surca
los mares a toda velocidad.
Thyrbur pregunta: ¿Tendrá algo que ver con mi pasado?
Thyrbur mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Thyrbur dice: Vi muchas arpas, pero ninguna como la mía, esa era idéntica
Preguntas en elfico: ¿Tu pasado?
Thyrbur dice: Cada cuerda, cada detalle.
Thyrbur exclama: ¡Era igual!
Dices en elfico: Dos arpas iguales lo único que demuestran es un mismo artesano, como mucho.
Thyrbur dice: Claro, y las sirenas comercian con artesanos.
Thyrbur dice: No sé, estoy en estado de shock…
Thyrbur dice: A veces, he soñado algo parecido a lo que acaba de ocurrir allí.
Dices en elfico: Pero veo que lo de la sirena os ha afectado, quizá más de lo que esperaba.
¿No recuerdas? Las sirenas no comercian con artesanos, que yo sepa. Sólo cantan a los
marineros y se enamoran de los bardos errantes.
[Emoción] Annalenna se encoge de hombros mientras le tiende un trozo de papel a Thyrbur.
Dices en elfico: Ahora podréis acabar la historia.
[Emoción] Thyrbur alarga su mano temblorosa, y coge el papel.
Thyrbur dice: Así será.
[Emoción] Annalenna sonríe pícaramente y, ayudada por el remo, moja a Thyrbur.
Exclamas en elfico: ¡Ahora sal de mi bote, o te echaré al agua!
Te ríes.
Thyrbur sonrie.
en respuesta a: Una sirena varada #346201Hay bardos que sostienen que el amor existe, pero muchas veces sólo lo sostienen sobre sus propios intereses: jamás se alejarán de la vida del camino y se asentarán a conocer a nadie realmente. Por ello tienden a cantar de amores imposibles, de sirenas y marineros enamoradas y divididos entre dos mundos, cada uno inevitablemente inhabitable para el otro. Quizá por ello los parajes de las canciones románticas sean tan tristes y misteriosos: suele ser el propio bardo quien los experimenta y plasma en un pentagrama antes de alejarse para siempre. Si los bardos tienen una certeza en sus vidas de vagabundo es que de no disfrutar el presente, lamentarán para siempre el pasado.
Muelles de Veleiron: Orilla del río
Te encuentras al final del muelle, en la orilla del río Cuivinien cuyas aguas fluyen con calma
en esta parte del río apreciando su pureza y reconociendo su color en los ojos de la mayoría
de semi-elfos que habitan la ciudad. Diversas barcas se encuentran atracadas a los postes
listas para surcar el río en compañía de los pescadores.
Luce el Sol en el cielo.
Puedes ver dos salidas: norte y este.
siete Thyrbures está aquí.
Cartel informativo.
Empieza a llover.
[Emoción] Annalenna se zambulle en el agua, vestida apenas con la ropa interior, ignorando
totalmente la presencia del bardo.
[Emoción] Thyrbur se acerca al rio a lavarse la cara y se queda embelesado cuando ve la figura
de una semi-elfa nadando a unos 20 metros de la orilla.
Las imágenes de Thyrbur se desvanecen.
Thyrbur dice: No puede ser… es ella..
Thyrbur balbucea nervioso.
Thyrbur exclama: ¡Ehhh!
[Emoción] Annalenna repara instantáneamente en el bardo y sonríe maliciosamente. Acto seguido
comienza a nadar dirección sur de una forma elegante pero no muy rápida.
Pegas un salto y te zambulles al agua en dirección sur.
A través del Río Cuivinien
Tu travesía por esta parte del río es plácida y reconfortante, incluso piensas que un cambio
de tiempo no podría alterar este imperturbable estado. Las aguas del Cuivinien corren
tranquilas hacia su desembocadura en las bellas costas de Ainfalas, donde el Mar espera con
sus brazos abiertos la llegada de estas aguas cual madre recibe a su niño recién nacido.
Un impresionante chaparrón de lluvia cae sobre los alrededores, haciendo estragos.
El agua avanza hacia el sur debido a la moderada fuerza de la corriente.
Ves algunos peces saltar en arcos sobre las aguas…
Thyrbur se zambulle en el agua de sopetón haciendo ruido y salpicando bastante
intentando llamar la atención de la semi-elfa.
Te ríes.
Exclamas en elfico: ¡Sois un pésimo nadador, bardo errante!
Thyrbur dice: Hola, disculpa, no sabía que estabas ahí.
Thyrbur se sonroja.
Thyrbur dice: No era mi intención espiarte, discúlpame.
[Emoción] Annalenna mantiene la distancia con el bardo, sonriendo pícaramente.
Thyrbur dice: Nadas muy bien, ¿desde cuándo lo haces?
Thyrbur pregunta nerviosamente sin saber que más decir.
Preguntas en elfico: ¿Debería creeros? ¿O debería interpretar que sois tan osado y vulgar como
los trovadores errantes de vuestra calaña?
Thyrbur se sonroja.
Dices en elfico: Os habéis lanzado al agua como los marineros al canto de las sirenas.
Thyrbur dice: Pues la verdad venía a acicalarme y pude verte muy de lejos, de hecho casi no
sabia quien eras.
Thyrbur dice: Y hasta que no me zambullí no me di cuenta de que eras ti
Deja de llover.
[Emoción] Annalenna señala entre risas su ropa tendida por los árboles cercanos al muelle y
acto seguido comienza a nadar hacia una zona más profunda.
[Emoción] Thyrbur mira como la ropa de la elfa cuelgan de las ramas, y acto seguido y sin
saber porque la persigue nadando.
Thyrbur se sonroja.
Thyrbur pregunta: ¿Sueles venir mucho por aquí?
Exclamas en elfico: Mucho me perseguís, trovador errante, ¡pero no habéis hecho gala todavía
de vuestras intenciones!
Te ríes.
Dices en elfico: Yo vivo aquí. No como vos.
Thyrbur dice: Mis intenciones solo son las de refrescarme.
Te ríes.
Thyrbur dice: Y estirar un poco los músculos, a veces hacer deporte ayuda a la inspiración.
Thyrbur dice: Y ver bonitos paisajes también ayuda a inspirarme.
[Emoción] Annalenna busca con una sonrisa maliciosa el arpa del trovador en algún punto de la
orilla.
Te ríes.
Thyrbur exclama: ¿Qué miras? ¡No me quité toda la ropa!
Preguntas en elfico: ¿Bonitos paisajes es lo que buscáis en Veleiron?
Thyrbur dice: Aunque un baño sin nada de ropa es de lo más reconfortante.
Thyrbur dice: O en este rio, mientras alguien se baña.
Thyrbur sonrie.
Empieza a llover.
[Emoción] Annalenna sonríe pícaramente y le lanza entre risas una de las pocas prendas que le
quedaban a Thyrbur a la cabeza, antes de alejarse nadando un poco más.
Thyrbur sonrie.
[Emoción] Thyrbur nada lentamente y con la mirada clavada en la semi-elfa.
[Emoción] Annalenna es mejor nadadora que el bardo, y a la distancia tomada resulta casi
imposible averiguar qué prenda de ropa le falta en el agua.
Thyrbur cambia el rumbo y se dirije nadando hacia la orilla.
[Emoción] Annalenna mira al bardo en su cambio de trayectoria. Su rostro muestra un poco de
decepción.
Thyrbur se sienta en una roca cercana a la orilla y se dispone a tocar su arpa.
Deja de llover.
[Emoción] Annalenna escucha atentamente al bardo, sin acercarse lo más mínimo.
Thyrbur entona una dulce melodía mientras canta a media voz.
Thyrbur mira a la semi-elfa invitándola a escucharle, como si le cantase solo a
ella.
[Emoción] Annalenna trata de discernir las palabras que salen de su boca.
Thyrbur baja aún más su tono, intentando hacer que la fémina se acerque.
[Emoción] Annalenna niega con la cabeza pícaramente.
Exclamas en elfico: ¡Todavía me debéis una canción!
Thyrbur termina su canto, guardando el arpa y vistiéndose.
Empieza a llover.
Thyrbur se gira hacia la semi-elfa y dice: Acabo de hacerlo, si no la has
escuchado es porque no has querido, amiga.
Te ríes.
Thyrbur dice: Trataba de una sirena que era atraído por un bardo errante.
Thyrbur dice: Se titula: La Sirena que fue Embelesada mientras Nadaba en un Río.
Thyrbur se rie.
Preguntas en elfico: ¿Y qué le ocurrió a la sirena?
La noche cubre Eirea con su oscuro manto.
+ . * + . * + . * + . *
. + * . . + * . +
. + . + . + . +
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________ _________________-= -_______________-____ _ ___
Thyrbur dice: No sé, hay varios finales para esa epopeya.
Thyrbur dice: Unos narran que todo fue mera ilusión.
Thyrbur dice: Otros, que el bardo estaba borracho y loco.
Thyrbur dice: Yo creo que la sirena en realidad era una bella semi-elfa que nadaba con poca
ropa.
Exclamas en elfico: ¡Ajá! ¡Pero quizá os falte el final más plausible y divertido!
Thyrbur exclama: Algún día te cantaré el final, ¡y espero divertirte!
Exclamas en elfico: ¡El bardo descubrirá que la sirena cantaba mejor que él!
Te ríes.
Dices en elfico: Bueno, ahí tienes una historia que no conozco. Te dejaré ensayándola cuanto
necesites.
Thyrbur dice: Bueno, hasta entonces y si el destino nos depara que nos volvamos a cruzar
escucharas el fin del relato.
Thyrbur dice: Aunque pocos días me quedan en tu pueblo, lo que venía hacer ya lo termine
anoche.
Thyrbur dice: En cuanto recoja mi recompensa volveré a mi Anduar.
[Emoción] Annalenna mira al bardo desde lo lejos, todavía dentro del agua.
Deja de llover.
Dices a Thyrbur: tengo quizá uno mejor
[Emoción] Thyrbur termina de recoger sus pertenencias y se pierde por el camino hacia
Veleiron.
[Emoción] Annalenna sigue con la mirada al semielfo hasta que se pierde en la oscuridad y
vuelve a zambullirse.
en respuesta a: Una sirena varada #346200Los quehaceres de la vida del bardo, pese a aquellos conciertos memorables, se basan en la monotonía del ensayo: dominar un instrumento requiere práctica y una voluntad férrea e inspiración. Algo tedioso y poco visible entre aquellos que sólo observan el trabajo final del poema, cuando ya es canción. Por ello, la vida del bardo errante está plagada de polvo: polvo en el camino para recorrer los reinos y aprender sus canciones. Y en esos viajes, cómo no, encontrar pequeños pedacitos de hogar… aunque sea bajo la sobra de un árbol.
Edhelorn Laern
Traído desde las entrañas del bosque de Orgoth por los semi-elfos en recuerdo de su
ascendencia élfica, se alza majestuosamente ante ti un Edhelorn, el árbol sagrado de los
elfos. Sus ramas planas se entrecruzan ordenadamente mostrando a modo de exhibición sus hojas
lanceoladas de color verde intenso, el tronco fuerte como la cabeza de un enano es de color
parduzco con ligeros, pero intensos motes plateados. Alrededor del árbol, se alternan bancos
de fino roble donde se sientan los más viejos del lugar a relatar historias pasadas, con
hermosas fuentes dedicadas a las hadas del bosque.
Luce el Sol en el cielo.
Puedes ver cuatro salidas: sur, oeste, este y norte.
Antiguo Alcalde de Veleiron, Guardia, Laren, el Iniciado y Ciudadano están aquí.
siete Thyrbures está aquí.
Dices en elfico: Saludos de nuevo, trovador errante.
[Emoción] Thyrbur sobresaltado por una fémina figura se apresura a recoger un manuscrito y
guardar el arpa que empuñaba.
Thyrbur dice en adurn: Hola…
Thyrbur dice: Ah… eres tú…
[Emoción] Annalenna se asoma pícaramente desde el otro lado del Edhelorn.
Preguntas en elfico: ¿Qué melodía cantábais?
Thyrbur dice: Ehh… si, si, aquí me encuentro ensayando…
Empieza a llover.
Dices en elfico: Ensayando con vuestra arpa, vuestra gran amiga inseparable…
Te ríes.
Thyrbur dice: Una historia que me conto el trovador de Veleiron.
Dices en elfico: ¿Yled? Yled conoce muchas historias, pero me temo que ya conozco todas…
Thyrbur dice: Pensé que no me escuchaba nadie.
Dices en elfico: Oh, en absoluto. Esto es Veleiron. Aquí nadie pasa desapercibido…
Te ríes.
Thyrbur pregunta: ¿Has podido escuchar el sonido de mi arpa?
Asientes con la cabeza a Thyrbur.
Dices en elfico: Necesitarás más que un ensayo a la sombra del Edhelorn para ganarte mi
nombre, trovador errante.
Thyrbur dice: La verdad que me encontraba muy cómodo al pie del Edhelorn.
Thyrbur dice: No lo hacía con intención de atraer a nadie.
Thyrbur sonrie.
Thyrbur dice: Pero ya que has venido…
Thyrbur dice: Mira, en este pergamino está escrito lo que ensayaba.
[Emoción] Annalenna se encoge de hombros de una forma socarrona.
Thyrbur dice: A ver…
[Emoción] Thyrbur empuña con delicadeza el arpa, y tras un sonoro solo del mismo canta varias
líneas de una canción.
Deja de llover.
Thyrbur dice: Por esta parte es la que iba ensayando.
Thyrbur se sonroja.
[Emoción] Annalenna observa fijamente a Thyrbur y su música, embelesada por el continuo rasgar
del arpa.
Dices en elfico: No está mal… Para ser una canción de Yled.
Thyrbur sonrie.
Dices en elfico: Veo que no perdéis el tiempo en aprender música en Veleiron.
Dices en elfico: Pero siguen sin impresionarme las canciones que ya conozco.
Thyrbur dice: Nunca pierdo el tiempo, siempre hago algo util.
Thyrbur dice: Mmmm…
Thyrbur pregunta: ¿Conoces a Valharig?
Dices en elfico: Todo el mundo lo conoce… O al menos su tristeza. Por la canción.
Laren, el Iniciado observa Veleiron con gran orgullo.
Thyrbur dice: Bueno una historia bien contada puede cambiar mucho, aunque ya la conozcas.
Thyrbur dice: Y puede sorprenderte, aunque te sepas hasta el último punto.
Dices en elfico: Tendrás que seguir practicando, Thyrbur el Vagabundo. No estáis a la altura
todavía de Yled o Hagalnae.
Thyrbur sonrie.
Thyrbur dice: Eso es verdad.
Dices en elfico: Pero practicad vuestras propias canciones e historias, y así yo podré
escucharlas.
Thyrbur dice: Todo a su debido tiempo…
Dices en elfico: Si me contáis una historia que no conozca, quizá revele mi nombre. A su
debido tiempo, también.
Te ríes.
Thyrbur dice: Llevo años escribiendo MI canción, pero aún le queda mucho.
Thyrbur asiente con la cabeza.
[Emoción] Annalenna mira con atención a Thyrbur cuando pronuncia esa última frase.
Preguntas en elfico: Ahora habéis captado mi atención, desde luego. ¿Estaréis a la altura de
las expectativas?
Thyrbur dice: Aparte de canciones puedo entretenerte con algunos trucos que me se, mis manos
son hábiles
[Emoción] Thyrbur aparta su capa y deja entrever una bolsa con varias pelotas de trapo.
[Emoción] Annalenna sonríe pícaramente y después da un paso hacia atrás.
Thyrbur dice: Cuando no estoy inspirado, hago malabarismos con estas pelotas de tela.
Dices en elfico: Os dejo practicar esas hábiles manos, entonces. Ya mucho os he entretenido de
vuestros ensayos.
Thyrbur exclama: A los viajero, en Anduar, les suele gustar y !Hasta me dan monedas por verme
jugar con ellas!
Thyrbur dice: Pero si, aprovechare el bonito manto de estrellas para inspirarme y seguir
ensayando.
Preguntas en elfico: ¿Acaso eso deseáis de mí? ¿Que os pague por cuatro pelotas lanzadas al
aire?
Thyrbur sonrie.
Thyrbur dice: Aunque me gane así la vida, nunca te cobraría por entretenerte.
Sonríes.
Dices en elfico: Ya nos veremos, trovador errante.
en respuesta a: Escribir pergaminos y libros #346168Yo eso lo veo fácil. Las cosas a mano, como los auténticos escribas. Después de escribir un libro se pone un bloqueo largo, para que no se abuse de la habilidad, y ya.
Si algún libro parece merece la pena y se reporta como gesta, cualquier Avatar que tenga acceso puede copiarlo para poner una copia en las bibliotecas. Si no, pues nada, sólo habrá una copia y ya verá cada uno qué hace con ella.
La idea de crear compendios es interesante, como la de crear partituras, pero eso quitaría el valor de algunos tesoros.
en respuesta a: Algunas historias de personajes #346112Rogruk
Rogruk Rompedientes no tiene muy claro quién es su padre, pese a sus sospechas. Helga, su madre, siempre contó muchas mentiras y de todas las formas, no sería de extrañar que ésta fuera una más. Lo que sí sabe es que amor familiar no le faltó durante su infancia. La historia “oficial”, o al menos la versión más conocida y simplificada que Helga admitía, era que un terrible pirata orco apodado “Colmillos de Hierro” la raptó y la violó. Llevado quizá por esa fantasía, en aras de una venganza se apodó a sí mismo Rompedientes. Sea como fuere y conjeturas aparte, Rogruk nació en Alandaen el 6 de June del 129 de la Era 4ª.
Su madre trabajaba de cantinera en la taberna “La Mar Revuelta”… o eso decía. A Rogruk no le importaba mucho que fuera una vulgar prostituta. Hizo lo que hizo por él y por su medio hermano Zakamwel, y eso le bastaba. Nunca le faltó un plato de comida, y de niño fue relativamente aceptado entre las pandillas que jugaban en el puerto. Su adolescencia, en cambio, fue terriblemente traumática.
Crecer siendo un semiorco no había supuesto ningún problema a los ojos inocentes de los niños, pero los niños empezaron a ser crueles con Rogruk. Los comentarios hirientes y pullas constantes lo enfurecían. “Tu madre es puta, tu madre es puta”, decían para provocarle, y Rogruk les atizaba ráfagas de sendos puñetazos como represalia. Lo cual ocasionaba desbarajustes totales a su madre con el resto de sus vecinos. Ésta se escudaba rápidamente y lo defendía como una gata panza arriba, con una ferocidad que a veces asustaba hasta al propio semiorco.
A un semiorco corpulento como él le interesaban otras cosas de las que cualquiera podría imaginar. Recluido en su mundo de marginación infantil, se refugió en los libros de aventuras que le regalaba su tío Zarador, un viajero trovador que tocaba puerto en Alandaen cada ciertos años y no dudaba de visitarles. Compartía con él la pasión de viajar libre y aprender de todos los sitios los idiomas y sus costumbres. ¡Incluso le enseñó a pescar! Al igual que a él le gustaba hablar con la gente, y poco a poco se fue soltando con los adultos del lugar menos recelosos de su naturaleza pese a sus traumas, y sólo fue entonces cuando creyó conveniente salir de todo lo que conocía para explorar ese mundo que tanto captaba su atención, uno lejos de los vulgares cotilleos de pueblo envenenados por rumores y opiniones cerradas de mente.
Trató de enrolarse en el destructor de los Nivrim, pero no lo consiguió. Con apenas cumplidos catorce años el teniente de navío rechazó su solicitud. Sin embargo, eso no lo desanimó y a los quince se despidió de su madre (a quien procura visitar siempre que puede) y fue admitido,
esta vez sí, en la Guardia Nivrim de Anduar.Desde entonces se ha esforzado, pese a lo caótico que es, en cumplir con sus obligaciones como Nivrim. Además siempre está preocupado (¡casi obsesionado!) con el contrabando y la piratería de Alandaen. No ha descartado pedir allí su traslado, o incluso ser Almirante Nivrim – si eso existiera – protegiendo valientemente las costas libres de la Libre Ciudad de Anduar. Y de permiso, explorando los más recónditos lugares de la tierra, claro está. Por tierra o por mar.
Si bien hay una evidencia real, constatada y verificable de un pirata orco llamado “Colmillos de Hierro”, no le quita el sueño al semiorco. De quien realmente sospecha su parentesco es de otro semiorco, más refinado y menos sanguinario, y hábil cuentacuentos y poeta. La impulsividad y la agresividad, ya le vienen de familia materna.
Si bien sus modales no son corteses en ocasiones, al menos procura siempre mantener las formas, especialmente cuando está de servicio. Es directo y poco diplomático a veces, pero sólo se comporta bruscamente si se siente provocado o amenazado, o por instinto de protección a los suyos. Como guardia es atento, aunque su organización en general suela ser caótica y despistada. No es muy hábil tampoco interpretando las leyes de una manera estricta, así que a veces se deja guiar por una moralidad extraña: una que fomente la convivencia y favorezca la supervivencia de los menos favorecidos, como los aldeanos que malviven en los suburbios. Con ellos, suele hacer la vista gorda a veces (“bueno, ha robado un pan porque tenía hambre, no es tanto crimen”… “de qué sirve multar si no van a poder pagar”… “esta vez es un aviso pero la próxima hablaremos seriamente”… son algunas de sus frases más empleadas en altercados muy menores). Cuando está de servicio le gusta pasearse por la ciudad y hablar con sus gentes de forma tranquila, le gusta la diversidad de Anduar.
Cuando no está de servicio es común verlo en las tabernas, pero suele tratar de juntar todos sus permisos para poder emprender viajes a distintos sitios de Eirea, por el mero amor a la aventura. Ganas de explorar no le han faltado nunca. Especialmente tabernas, explorar una taberna nueva es siempre un gran placer para él.
Pese a su dura infancia, sigue preocupándose por Alandaen. No en vano allí tiene familia, y no duda en socorrer sus desgracias. Quiere implicar a los Nivrim con una jurisdicción fija en Alandaen, principal puerto y vía comercial de Anduar. Rogruk quiere explorar el mundo y aprender de él lo máximo posible. Por mencionar unos pocos, visitar Zulk y sus habitantes, ver con sus propios ojos a los Kuo-Toa que viven debajo del mar, aprender la lengua secreta de los enanos, adentrarse en lo más profundo de las entrañas de la tierra y navegar los mares de Eirea. En cualquier orden.
Es un ateo convencido, pero encontró un extraño símbolo en un templo perdido durante una de sus aventuras… un extraño martillo de bronce. Perteneciente a un dios ya olvidado llamado Lummen. Esto le plantea muchas preguntas: ¿por qué los dioses desaparecen? ¿La falta de seguidores los vuelve débiles? ¿Qué sucedió con Lummen en particular?
en respuesta a: Algunas historias de personajes #346072Historia para Caryus
Nacer y crecer en Ancarak con una orientación sexual diferente no resultó fácil para Caryus. Los kobold machos lo veían como un pervertido y las hembras como un depravado sexual. Así, Caryus fue condenado al ostracismo por su raza.
Se refugió en sus ancestros. Pronto descubrió que la homosexualidad no era nada comparado con el poder de invocar a los seres más grotescos del averno. Y eso, sorprendentemente, estaba mejor visto por los cobardes kobolds. Se excitaba con sus rituales y sus contactos esotéricos casi tanto como con los kobolds desnudos, pero el terror que provocaba a su alrededor le daba una posición de poder.
Comenzó a comprar esclavos para celebras oscuras y sangrientas orgias homosexuales por todo Ancarak, algunas basadas en el mero vicio y otras con características ritualísticas. Tales hechos no pasaron desapercibidos en la Caverna, y pronto Caryus empezó a ganar una notable influencia en el tráfico de esclavos. Pronto los esclavistas seleccionaban para él los hombre más jóvenes y varoniles, y Caryus era buen pagador.
Pronto aquel kobold pasó de prácticamente el ostracismo a ser conocido por sus prácticas ya no sólo en la caverna de Ancarak, sino también en Golthur y Mor Groddûr. Durante un tiempo, más y más jóvenes y ancianos gnolls, goblins, orcos, kobolds e incluso humanos de tendencia homosexual acudían a sus ritos voluntariamente. Pronto, la energía sexual contenida sería liberada en sus investigaciones rituales, pero Caryus no se daba por satisfecho. Quería más.
Podía corromper sexualmente a jóvenes dendritas y “convertirlos” a la fe de Guthang, lo cual todavía le causaba más satisfacción a la par que incrementaba su poder. Sin duda, la fama se extendió como si fuera una especie de Súcubo en el Imperio de Dendra, y Dendra no tardó en contraponer medidas. Se contrataron asesinos especializados, que pronto empezaron a infiltrarse en su culto con tal de recabar información y asesinarlo. Dendra no podía permitirse esa corrupción. Y en gran medida casi lo consiguen gracias a los servicios secretos, pues al menos consiguieron escarmentar a Caryus y obligarlo a desarticular sus rituales chamánicos homosexuales. Pronto todas sus orgías se saldaban con varios asesinos al servicio de Dendra y en más de una ocasión se vio obligado a huir, perdiendo la canalización de la entergía mística del ritual chamánico.
No sabía quién había sido la persona que coordinaba a los asesinos, pero juró venganza y odio eterno al Imperio. Había sufrido una dura derrota, pero Caryus no era de los que se rendía fácilmente. Y estaba dispuesto a preguntarse si la venganza le causaría también el mismo placer que sus sangrientas orgías o la canalización de los ancestros de otros planos o dimensiones.
en respuesta a: Los acuerdos de Ak’kanon #346059El mismo mensaje, pero de más fácil lectura.
Ak’Anon: Habitación Real
Una habitación real excavada en la piedra y acomodada con todo tipo de lujos. En Ak’Anon todas
las habitaciones están preparadas para recibir reyes: cojines y cortinas de saten, amplias
bañeras cuidadas por criados, surtidas despensas y sillones muy confortables. La única
diferencia entre ellas es el precio. Las habitaciones comunes, al ser más baratas, están
llenas de gente, mientras que las más caras están más vacías y, por lo tanto, son más cómodas.
Puedes ver una salida: -sudoeste-.
(Novel) Kradock está aquí.
-|Hagalnae|/- llega desde el sudoeste seguido de Enriz.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Saludos, consejera Grodna.
Hagalnae cierra la puerta sudoeste.
Hagalnae se quita la capa, mojada por la lluvia, y la deja colgada en un perchero detrás de la
puerta, tras cerrarla.
Haces una reverencia a Hagalnae.
[Emoción] Enriz envaina sus armas lentamente y se cuadra a un lado de su consejero.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: me acompaña Enriz, guerrero de nombrada y probada valía,
ha venido escoltandome por el camino.
[Emoción] Grodna invita a los semi-elfos a sentarse en sendas butacas de terciopelo rojo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Veo que vos también habéis venido acompañada
[Emoción] Enriz asiente ante las palabras de Hagalnae.
Hagalnae señala a Grodna.
Hagalnae toma asiento en una de las butacas.
Dices en adurn: Él es Kradock, uno de nuestros guerreros. Joven, pero de espíritu fuerte.
Kradock asiente con la cabeza.
[Emoción] Enriz niega el asiento y aguarda a la espalda de Hagalnae.
Dices en adurn: Me alegra que podamos habernos reunido por fin, Consejero Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La alegría es mutua, Grodna.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Hacía demasiado tiempo que nuestros pueblos no se sentaban
a hablar.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Es una buena costumbre, más bien, una necesidad, que entre
adoradores de Eralie no debería perderse nunca.
Dices en adurn: He de decir que todavía no me acostumbro a este lugar… El eco de las
explosiones es casi constante.
Dices en adurn: Pero me parece un acierto haberlo elegido. Los gnomos también son un pueblo de
Eralie.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: no te preocupes, una hora aquí y hasta dejas de
escucharlas.
Hagalnae se rie.
Te ríes
Enriz dice con voz sobrenatural: Yo estuve presente en la última reunion entre nuestros
pueblos, cuando Eldhana llamo a Gudmair a Veleiron.
reir
Ves a Enriz el varón Semi-elfo.
Un Semi-elfo varón de aspecto común.
Tienes un varón delgado y largo como una rama de un árbol ante ti, pálido como un glaciar o
como la fría nieve. Frialdad destellan sus dos ojos azules. Apenas puedes divisar vello facial
ni corporal por su cuerpo, nada más que su preciosa melena larga y rubia, tan rubia como
brillantes lingotes de oro. Tiene unas manos suaves con unos dedos finos, en su rostro puedes
ver una preciosa sonrisa con una dentadura totalmente perfecta. Sus orejas son de tamaño
normal y puedes apreciar que en la parte superior de ellas acaban en punta, un rasgo que
determina a los semi-elfos.
Él está revigorizado.
Ostenta el cargo de Consejero de la Congregación Rúnica en Congregación Rúnica.
Mano derecha: Florete del Duelista.
Mano izquierda: Espada Rúnica.
Usando: Bolsita para plantas y Pin ‘Yo escalé el Mallorn’.
Equipado:
- Cabeza: Capucha de Basilisco.
-
Orejas: Colmillo de Wyvern.
-
Cuello: Collar de monitor Sajuagín, Talismán de la Ferocidad, Colmillo de Lessirnak y
Lágrima de Sangre (Llena).
- Hombros: Capa Sangrienta de Nerbrad.
Pecho: Camiseta de la Cólera.
Brazos: Muñequera del Dolor y Muñequera de la Suprema Cazadora.
Manos: Guante Espectral y Guante de Ayoltar.
Dedos: Anillo Giratorio y Anillo de Lish.
Cintura: Cinturón de Cirdan y Cinturón Prisma.
Piernas: Pantalones de la Cólera.
Pies: Botas de cuero estigio.
Cargando: Mochila Carnívora, Libreta de encargos, Espada Arcana, Piedras tratadas [4],
Pendiente Pétreo y Pendiente Volcánico.
Parece llevar mucho dinero.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Eldhana… una Veleironita llena de buenas intenciones,
pero mucho me temo que su gestión del asunto, al menos desde mi punto de vista, no fue la
más indicada.
Kradock permanece en silencio, nota la tension a pesar de las palabras amables
Hagalnae dice con voz sobrenatural: así cuando volví de mis viajes, el pueblo volvió a
elegirme como representante de nuestra ciudad.
Dices en adurn: El camino a la discordia suele estar empedrado de buenas intenciones.
Enriz dice con voz sobrenatural: En efecto Hagalnae, esa reunión quedó en una gran cantidad de
insultos y abucheos por parte del gentío presente aquel día.
Hagalnae le asiente con la cabeza a Enriz.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Eldhana tuvo un gesto de buena voluntad, pero durante el
año siguiente, no hubo ningún gesto recíproco por parte de vuestro pueblo, así que volví a
reconducir la situación donde la habíamos dejado.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Mas no volví a imponer las penas a los indultados como
gesto de buena voluntad.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: A pesar de que nuestro pueblo sigue con ciudadanos
perseguidos por vuestra ciudad.
Dices en adurn: Estoy bastante segura que ambos pueblos nos hemos equivocado en el pasado.
Esta situación no es fruto de sólo una de las dos partes.
Hagalnae te asiente con la cabeza.
Kradock permanece en silencio observando los rostros de los presentes,
listo a proteger a su maestro si fuese necesario, su mano aferra su poderoso martillo con
cierta crispación. Sabe que debe relajarse por el bien de las negociaciones
Dices en adurn: En efecto, y hay aquí dos asuntos, de los cuales si me permitís, sólo
trataremos uno. Por un lado, las relaciones diplomáticas Veleiron-Kheleb, por otra parte
las rencillas personales entre enanos y elfos. No sé si me explico…
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Deberíamos tratar primero el asunto diplomático, pero
después las penas y persecuciones derivadas de la misma
Hagalnae dice con voz sobrenatural: No son rencillas personales, llamarlas así sería faltar a
la verdad
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Son dos pueblos aplicando sus leyes, por más que entre sus
dirigentes haya habido roces de menor o mayor tamaño.
Dices en adurn: … pero no me corresponde a mí, ni considero el momento preciso tratar aquí
las penas personales. Obviamente se hablará de ellas, pero soy una mandataria de Kheleb y
una Consejera, no una jueza más allá de la Verdad de Eralie.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Las penas impuestas no son designios de Eralie, son
resoluciones ejecutadas por mandatarios, en tu puesto, aplicando leyes redactadas y
promulgadas por mandatarios.
Asientes con la cabeza a Hagalnae.
Dices en adurn: Y es por ello que no me corresponde juzgarlas aquí y ahora. Puedo daros mi
palabra que trataremos de encontrar una solución, pero habrá de ser más adelante.
Enriz dice con voz sobrenatural: Todo vino por una ley que impuso la antigua consejera de
Kheleb, Ghyrduana, ya fallecida.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Dejemos a Eralie el sitio que le corresponde: el motivo
por el que estamos aquí, la razón última de la concordia entre nuestros pueblos.
Hagalnae le asiente con la cabeza a Enriz.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Estoy de acuerdo con ello.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Procedamos a tratar la cuestión en sí.
Enriz dice con voz sobrenatural: Siento entrometerme tanto en la conversación de dos
consejeros, pero tengo 216 años, he vivido 3 vidas humanas, y he visto de casi todo…
Hagalnae dice con voz sobrenatural: No tengas ningún problema, Enriz.
Dices en adurn: Como bien dice vuestro guardaespaldas, los conflictos vienen desde tiempo
atrás. Ignoro los detalles de los inicios, pero podemos concretar los detalles de los
finales.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Cuando yo era un crío, tú ya llevabas años luchando por
nosotros.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Tu sabiduría adquirida por los años es apreciada y
valorada.
Enriz dice con voz sobrenatural: Crecí junto al gran Elhinz, también fallecido.
[Emoción] Enriz ve cómo se le llenan los ojos de lágrimas mientras recuerda a sus amigos fallecidos.
Dices en adurn: La cuestión es que, ideológicamente, hemos tenido nuestras diferencias. Pero
pragmáticamente hemos de dejarlas a un lado para poder continuar nuestra guerra contra
los lacayos de Seldar.
Hagalnae mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Kradock mira con atención a los presentes y se relaja, sabe
que una charla que empieza hablando de tiempos pasados es el inicio de algo bueno
Dices en adurn: El tema que nos ocupa, y también personalmente me preocupa, es el número de
leyes de ambos pueblos que tienen de forma velada o directa con el otro.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Creo que sería buena idea, empezar expresando nuestras
posturas sobre el asunto.
Dices en adurn: Surgido de un conflicto mal gestionado, han llevado a nuestros pueblos a la
neutralidad. Ahora mismo retomar la cercanía diplomática con la que nos relacionábamos
antaño parece muy difícil y un camino largo, pero si tenemos la suficiente voluntad de
andar podemos construir nuevas amistades entre nuestros pueblos.
Dices en adurn: Por supuesto. Le escucho, Consejero Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Ya que el conflicto en cuestión se desarrolla más cerca de
vuestra ciudad que de la nuestra, que procedas tú primero me parece conveniente.
Asientes con la cabeza a Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Así que escucharé tu postura,y cuando termines, expresaré
la mía. Luego podremos ir intercambiando opiniones.
[Emoción] Enriz se recoge su larga melena rubia en una coleta.
Dices en adurn: Sea entonces. Nosotros, en el Reino de Kheleb, nos hemos esforzado desde
antaño por combatir el mal que mora en este mundo. Nuestro Rey, Darin, y su Alianza han
sido dos activos muy importantes en la Sagrada Purificación de Eralie sobre todas las
tierras de Dalaensar y Eirea.
Kradock observa las puntiagudas orejas de enriz, ahora entiende el porqué sus mayores se refieren a ellos como orejas puntiagudas
Dices en adurn: Sin embargo, vimos a nuestro pueblo arrinconado en esta gran montaña. Kheleb
ha sido un bastión de Eralie, por supuesto, donde más de una vez se han refugiado
extranjeros. Sobre todo nuestros hermanos de Kattak. Pero carecemos de trigo, cultivos,
comida, pescado, ganadería y otros activos económicos al vivir bajo tierra.
Dices en adurn: Nuestro principal punto económico es el comercio. Sobre todo y nuevamente con
Kattak, pero no exclusivamente. Exportamos minerales de nuestras minas para conseguir los
productos básicos que permiten comer a nuestro pueblo. La minería es una gran fuente de
ingresoso para nosotros, pero las piedras no se comen.
Kradock te asiente con la cabeza.
Dices en adurn: Por ello soy consciente que nuestros antepasados han tratado de proteger
nuestro único activo económico, las minas, para poder continuar el comercio y así
conseguir alimentos y otros productos básicos.
Dices en adurn: Su acceso es a través de nuestra ciudad, y por tanto siempre hemos sido un
tanto recelosos de considerarlas «nuestras». Técnicamente, quizá lo sean. Al menos quiero
creer que la explotación de dichas minas son un derecho que tenemos y necesitamos para
garantizar nuestra subsistencia como pueblo.
Enriz dice con voz sobrenatural: Perdona que te interrumpa, pero hasta la llegada de Ghyrduana
nunca hubo problema en compartir las minas, de hecho las defendiamos juntos, tanto de las
bestias de la suboscuridad que ascendian y de los enemigos que venian a picar a robar las
gemas y riquezas, yo mismo he defendido las minas de orcos, gnolls, hombres-lagartos… de
todo.
Hagalnae mira a Enriz.
Asientes con la cabeza a Enriz.
Dices en adurn: Así es, Enriz. Sin embargo…
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Enriz, deja a la consejera expresar su postura sin
interrupciones, ya habrá momento para comentarla después.
Enriz asiente con la cabeza.
Enriz dice con voz sobrenatural: Discúlpeme.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Si tiene calma para exponerlas lo hará mejor, y será un
buen punto de partida para la conversación posterior.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Sin problema.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Disculpa, Grodna. Este asunto enciende nuestros ánimos.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Continúa.
Dices en adurn: Kheleb ha gestionado las minas como ha considerado a lo largo de los años, y
ello ha derivado en un conflicto. Un conflicto que los aquí presentes deseamos
solucionar.
Hagalnae asiente con la cabeza.
Kradock, escudado en su barba metálica sonríe débilmente al reconocer
la autoridad de Hagalnae sobre la temperamental Enriz, un enano nunca osaría interrumpir a
los consejeros de Kheleb Dum…al menos no antes del tercer barril de su fuerte cerveza.
Dices en adurn: Por tanto espero que este concilio sea un punto de partida que nos ayude en
esa gestión también y ambos pueblos se vean beneficiados. El conflicto, si me lo
permitís, acabo percibiéndolo como un conjunto de platinos a deber. Y eso no termina
solucionando nunca nada. Soy consciente de que Veleiron necesita nuestros minerales
también, pues carecéis de minas de hierro con los cuales forjar armas.
[Emoción] Enriz mira de reojo la barba metálica de Kradock.
Hagalnae pregunta con voz sobrenatural: ¿Me permite una interrupción?
Dices en adurn: Por supuesto, consejero. Ya he terminado la prerrogativa.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Este no es un asunto de platinos a deber. Los antiguos
consejeros de Kheleb-Dum han estado financiando propaganda sobre este conflicto,
caricaturizándolo, intentando horadar nuestra legitimidad.
Dices en adurn: En efecto. En Kheleb se ha hablado mucho de Hagalnae «el alienado».
Hagalnae asiente con la cabeza.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: El dinero no me es una preocupación en este asunto.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Nunca lo ha sido para mi.
Dices en adurn: Entonces estamos de acuerdo en eso. Dejemos el dinero de lado.
Hagalnae asiente con la cabeza.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Ruego expongas tu postura sobre las minas.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Antes de proseguir con mi intervención.
Preguntas en adurn: ¿Mi postura? ¿O la postura de Kheleb?
Hagalnae mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Kradock mira fijamente el curioso artefacto que lleva el consejero Hagalnae en la cabeza, no cree que le de mucha credibilidad ante un asunto de tanta importancia como el conflicto que protagoniza este encuentro, pero, ¿quién es él para juzgar a nadie por una simple capucha?
Hagalnae pregunta con voz sobrenatural: ¿Acaso son distintas?
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Al fin y al cabo, la postura de Kheleb es la que sus
consejeros, en mayoría, decidan.
Enriz suspira.
Dices en adurn: La postura de Kheleb es desear gestionar esas minas de una forma que los
seguidores de Eralie puedan verse beneficiados, pero también asegurar que su pueblo no
pase hambre. Quizá establecer un nuevo sistema de gestión, más abierto. Quizá extrayendo
nosotros el mineral y vendiéndolo a Veleiron a cambio de por ejemplo, harina, trigo,
pescado y fruta. Pero no podemos dejar a un lado el hecho de que nuestro pueblo necesita
gestionar de una manera eficiente las minas para poder comerciar y así subsistir.
Dices en adurn: Necesitamos dar con una solución a este tipo de gestión, está claro. Y mi
postura personal es que incrementando el comercio con otros pueblos cada vez será más
fácil que sus ciudadanos consigan acceso a las mismas.
Kradock entiende la postura de Grodna la consejera y la comparte… pero en su joven vida se ha dado cuenta de un tema que va más allá de lo material y que aún no ha salido a la luz.
Kradock cambia su peso corporal de pierna al ser observado por la gran consejera
Preguntas en adurn: Kradock, ¿deseas aportar algo? ¿O cedemos ya la palabra al Consejero de
Veleiron?
Enriz dice con voz sobrenatural: Un asunto que me inquieta Gordna. Entiendo que Kradock venga
como guardaespaldas ya que los caminos son peligrosos, pero según todos mi años en Eirea,
lo guerreros de la barba de malla fueron castigados por la traición a Durin, no tienen ni
voz ni voto hasta que no se ganen el favor de su nuevo rey, su hijo, el rey Darin. Y por lo
que veo, este guerrero aún no se ha ganado el favor…
Hagalnae observa, de forma calmada pero atenta, a Grodna.
Dices en adurn: Muy bien, Consejero Hagalnae, le cedo la palabra.
Dices en adurn: En cuanto a nuestros asuntos, acompañante Enriz, me temo que son nuestros
asuntos.
[Emoción] Grodna mira secamente a Enriz, dando por zanjado ese tema.
Hagalnae asiente con la cabeza.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Comenzaré, pues, con una breve historia de nuestro pueblo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Durante la primera Era, nació la bella ciudad de Tearolin.
En ella habitaban, en armonía, los elfos grises y los elfos Ayari, junto a los humanos
Darunlay, que habitaban en sus suburbios, y los semi-elfos provenientes de la mezcla de
estos últimos con los elfos. Mas esa armonía duró poco, los Darunlay eran vistos, en el
mejor caso, con lástima por parte de los elfos, y las tensiones raciales llegaron a tal
punto que hasta los elfos empezaron a enemistarse entre ellos.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Esta conflictividad social, provocada por el racismo, fue
uno de los motivos por los que Tearolin cayó.
[Emoción] Grodna escucha atentamente las palabras del consejero Hagalnae
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Los supervivientes corrieron distinta suerte. Los elfos
Ayari se refugiaron en el bosque de Orgoth, junto a sus primos los silvanos. Los elfos
grises viajaron hacia Manbar. Hubo cierto número de elfos que huyeron al océano,
convirtiendose en los Aquanesti.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Algunos darunlay fundaron la ciudad de Celiath, mas la
mayor parte de los humanos y semi-elfos que habitaban Tearolin hallaron cobijo dentro de
las murallas de Takome.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Allí convivieron con los humanos que habitaban la ciudad,
hasta poco después del Cataclismo. Tras el ataque de la peste, un pequeño número de
descendientes de aquellos que huyeron de Tearolin salió de la ciudad, huyendo de la miseria
que imperaba en Takome. Pocas décadas después del traumático éxodo que supuso la caída de
Tearloin, otra vez nuestras razas tuvieron que emprender el camino del exilio.
Kradock permanece atento a las explicaciones de Hagalnae, pensando que siempre es
bueno recordar los orígenes y entiende que toda esta charla se enfoca en algo en lo que el
lleva dándole vueltas desde hace tiempo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Pidieron ayuda a sus primos silvanos, pero estos, debido a
sus visiones racistas, les negaron cobijo.
[Emoción] Enriz mira al vacío mientras recuerda sus orígenes.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Vagaron y vagaron, hasta encontrar, al lado del Cuivinien,
un poco más al norte de las ruinas de Tearolin, un lugar propicio para asentarse. Un
destino un poco irónico, al cabo.
[Emoción] Grodna escucha atentamente a Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Allí, de la nada, aprovechando la madera de los bosques
circundantes, comenzamos a construir nuestro poblado. Tablón a tablón se erigió nuestra
ciudad, nuestras moradas construidas por nuestros antepasados, emigrantes. Sobrevivieron a
base de la pesca, y aprovecharon el terreno fértil de los aluviones del Cuivinien para
plantar diversas cosechas, entre ellas la que, posteriormente, llegó a darnos la mayor
parte de nuestra fortuna en su momento, las vides.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Las primeras cepas que se plantaron en nuestro poblado
fueron planificadas por Trevelion, un lider de una de tantas caravanas de humanos que
llegaron a Veleiron, al hacerse eco los caminos del nacimiento de un poblado en el que
todos, sin distinción de raza o clase, eran bienvenidos.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La progresiva satisfacción de nuestras necesidades
primarias, y el comercio proveniente de nuestro vino y pesca, unidos a la salida al Orthos
dada por el Cuivinien, propiciaron el auge de una economía boyante en nuestro poblado, que
propició que nuestros ciudadanos se dedicasen, progresivamente, a la artesanía elaborada.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Así, en Veleiron surgieron sastres y artesanos de
renombre, creando nuevas recetas, que en aquella época fueron revolucionarias, como el
brazalete de cuero rojo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Es más o menos en esta época, de donde datan mis más
antiguas averigüaciones sobre las relaciones entre nuestros dos pueblos.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Grodna, tu eres mucho más joven que yo. Pero yo no he
vivido estos acontecimientos, mas si no me equivoco, Enriz los vivió.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Hubo una vez una guerra entre Takome y Kheleb.
Kradock cambia su peso corporal de pierna, nunca había estado tanto tiempo sin moverse y mira admirado como la consejera Grodna permanece impasible a la diatriba de Hagalnae.
Enriz asiente con la cabeza.
[Emoción] Grodna permanece impasible, escuchando a Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: En la que nuestro pueblo, fiel seguidor de Eralie, y poco
dado a rencillas bélicas, medió entre las dos ciudades para que se alcanzara la paz.
Enriz dice con voz sobrenatural: Era muy pequeño cuando vi la empalizada ya levantada, apenas
Veleiron eran cuatro tablas.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: En gran parte debido a esa mediación, la relación entre
nuestros dos pueblos pasó a ser de amistad.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: esta relación permaneció inalterada hasta hace 30 años o
así.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: En esas fechas, Kheleb dejó de considerarnos amigos, para
considerarnos una ciudad con la que mantenían una mera relación de Paz.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Si hubo motivo para ello, no se nos fue comunicado.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Debió ser en esta época cuando comencé el oficio de la
herreria, tras conseguir la maestría en la artesanía y sastrería.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: He de ser de los pocos Veleironitas que dominan el arte de
la forja, al nivel de cualquier maestro enano. Estas palabras no son vanas.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Hasta entonces, la forja era un arte que estaba reservado,
en gran medida, a los enanos.
Asientes con la cabeza a Hagalnae.
Enriz asiente con la cabeza.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Comencé a elaborar armas y armaduras para los seguidores
de Eralie. El material con el que las forjaba provenía, en gran medida, de las minas de
Kheleb.
Kradock frunce el ceño incrédulo. ¿Acaso este orejas puntiagudas intenta compararse con los grandes forjadores rúnicos?
Hagalnae dice con voz sobrenatural: En las cuales yo mismo picaba el material, más también
compraba, en la medida de lo posible, todo el mineral que pudiese a todos los mineros que
picaban en las mismas minas, enanos, en su gran mayoría.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Siempre he preferido comprar el mineral antes que picarlo,
lo cual me quita tiempo para mis otros quehaceres.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Mas esto empezó a cambiar cuando Kheleb cambió sus leyes,
intentando prohibir a todo aquel que no fuese una ciudad con relación de amistad con Kheleb
el picado en la mina, a no ser que pagásemos una cantidad pecuniaria.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Este movimiento, aparte de considerarlo ilegal, ya que
considero que la jurisdicción de Kheleb-Dum acaba donde acaba su ciudad, atentaba contra la
recolección de material por parte de los seguidores de Eralie, cuya única entrada a las
minas es a través de la ciudad de Kheleb o por medios mágicos.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Fue por los otros mineros por los que me movilicé.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Yo tengo a mi disposición numerosos medios mágicos con los
que acceder a la montaña.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Pagar una cuota no me supone el más mínimo esfuerzo
financiero.
Enriz asiente con la cabeza.
Enriz dice con voz sobrenatural: La magia de los elfos es legendaria.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Tras mis motivaciones está la defensa de los mineros, que
son los que deberían suministrarme el material.
Asientes con la cabeza a Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Conozco vuestra situación económica.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: vuestros mayores ingresos provienen del mineral que
picáis, de las armaduras y armas que forjáis, y de los tesoros de los monstruos que
vuestros campeones ajustician.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Con el dinero que obtenéis de esas actividades, conseguís
el resto de productos con los que satisfacéis vuestra subsistencia.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Pues bien, he sido el principal comprador de vuestros minerales
durante más de 40 años.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: También de los tesoros que conseguís.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Incluso de las armas y armaduras que forjáis.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Bajo el pretexto de proteger vuestra economía, habéis
prohibido el comercio con vuestra principal relación económica.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La única razón por la que hago hincapié en que las minas
son vuestras, es para proteger a los mineros ante legislaciones de vuestros mandatarios.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Legislaciones que, aparte de versar sobre una jurisdicción
que no se extiende hasta ellas, se basan en el principio de la no amistad entre nuestros
pueblos, un deterioro diplomático que no se nos justificó y no se explicitó su motivo.
Preguntas en adurn: ¿Sois el principal comprador, o Veleiron es el principal comprador?
Enriz dice con voz sobrenatural: Veleiron tiene pocos herreros…
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Soy el principal comprador,
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Y si tenemos en cuenta a la ciudad, por supuesto, Veleiron
es la ciudad que, históricamente, ha comprado más mineral a Kheleb.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: No nos olvidemos de que llevo 40 años siendo el principal
proveedor de armas y armaduras del bando Eralie.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Esto no es una chanza.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Ahora mismo, en estos momentos, hay más de 200 kilos de
minerales con destino a mi persona, pero que no pueden ser exportados debido a mi
situación.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Eso es dinero que vuestros enanos dejan de ingresar, y,
recordemos, que aunque los enanos gozan de una fuerza legendaria, un enano tiene una
capacidad de carga limitada.
Kradock cambia su peso de pierna, no le gusta el tono
condescendiente con el que Hagalnae ha terminado su discurso. pero su rostro no muestra
ninguna emoción
Hagalnae dice con voz sobrenatural: si el motivo de vuestra postura es económico, creo que la
medida que habéis impuesto atenta contra las motivaciones que han llevado a su
mantemimiento
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Ahora bien, intentemos llegar a un acuerdo
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Es de sobra sabido que el mineral de las minas se regenera
mágicamente tras un tiempo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Esto lo hace, en la práctica, ilimitado.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Yo prefiero comprárselo a los enanos antes que picarlo, y
solo comencé a hacerlo porque no había enanos suficientes para picarme la cantidad de
materiales que necesito para mis creaciones.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La anterior legislación establecía que, en caso de
hallarse un ciudadano de Kheleb y un extranjero en las minas, el ciudadano de Kheleb tenía
preferencia para picar.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: En base a la protección que hacéis de uno de los accesos,
y respetando el derecho de subsistencia de vuestro pueblo, estoy de acuerdo en respetar esa
medida
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Pero, pasando de largo la posible legitimidad de la ley,
la imposición de multas está provocando una menor afluencia de mineros de otras ciudadanias
Eralies a estas minas
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Y, reitero, mineros Eralies, ya que los mineros
provenientes de ciudadanías enemigas gozan de libre acceso debido al malvado Lender.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La demanda de mis creaciones es muy grande, y da para que
todos los enanos puedan vender todo el material que piquen en las minas
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Incluso da para absorber toda la oferta que nuestros
mineros aliados puedan producir
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Esta menor afluencia de aliados en vuestras minas propicia
que un mayor número de enemigos, atraidos por las bajas defensas, piquen en ellas
Dices en adurn: Tenemos guardias apostados a través del subterráneo. No es correcto aquello
que dices sobre Lender.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: No los tenéis.
Enriz dice con voz sobrenatural: Hay más orcos en vuestras minas que enanos picando…
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Al menos, la última vez que pasé por allí, no vi a
ninguno. Las minas tienen túneles que comunican con las Galerías subterráneas.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Se puede entrar en ellas sin necesidad de usar la entrada
principal, el montacargas.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: En conclusión
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La situación resultante es peor para nuestros pueblos
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Vuestros mineros no dan salida al mineral que pican
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Los enemigos se sienten más atraídos hacia vuestras minas
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Los demás mineros aliados se alejan de ellas
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Al menos, la mayoría de ellos
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Yo produzco con más dificultades
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Y la situación económica de nuestro bando se debilita.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Mi propuesta con respecto a las minas es la siguiente.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Volver a la situación anterior: los enanos tendrán
preferencia para picar en las minas.
Dices en adurn: Sólo he visto enanos picando en nuestras minas. Yo misma las recorro a menudo
en inspección de vetas. Y nunca jamás vi a ningún enemigo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Yo mismo he matado orcos en ellas.
Dices en adurn: En otros tiempos, quizá. Actualmente no hay orcos en ellas, de ello nos
ocupamos en medida de lo posible.
Kradock recuerda haber visto huellas raras y un extraño olor a
ciénagas putrefactas en las minas, incluso notar que las buenas vetas son difíciles de
encontrar.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Si tenéis miedo a que peligre vuestra situación económica
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Me comprometo a comprar todo el mineral que los enanos
piquen, mientras su calidad sea pura y venga en trozos pequeños.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Las demás cuestiones se pueden zanjar después de que
hayamos llegado a un acuerdo sobre este tema
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Aquí termina mi intervención.
Dices en adurn: En todo caso, y por mucho que aprecie su oferta, consejero, es una oferta
personal. No una oferta del Pueblo de Veleiron. No sé si me explico.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Todos mis activos están destinados a engrandecer nuestro
pueblo. Entiende estas palabras como las palabras de nuestro consejo. La oferta del pueblo
de Veleiron es comprar todo el mineral que produzcáis los enanos. En la práctica, seré yo
quien lo compre.
[Emoción] Enriz se inquieta, pues el tiempo apremia.
Dices en adurn: No podemos venderos todo nuestro material, porque no sois nuestros únicos
socios comerciales.
Dices en adurn: Pero podemos negociar una parte de nuestro material destinado al pueblo de
Veleiron.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: No es mi intención privaros de vuestros socios
comerciales. Simplemente ofreceros una garantía de que, en caso de no encontrar
compradores, yo compraré todos vuestros excedentes.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Para garantizar vuestra boyanza económica.
Dices en adurn: Eso indudablemente estrecharía nuestras relaciones, y sería cuestión de
considerar, sin duda.
Dices en adurn: Pero además de la garantía, hay otro tema subyacente a todo esto.
Dices en adurn: He procurado informarme de vuestras leyes yo también, Consejero. Y lo cierto
es que me preocupa que tres de ellas sean en detrimento de nuestro pueblo.
Dices en adurn: Más o menos la mitad de vuestras leyes se escribieron en contra tácitamente de
mi pueblo.
Enriz dice con voz sobrenatural: Disculpa mi interrupción, consejero Hagalnae, voy a ir a
inspeccionar el camino, pues la vuelta está llena de bandidos.
Hagalnae asiente con la cabeza.
Asientes con la cabeza a Enriz.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Vía libre, Enriz. Te esperaré más adelante, en cuanto
salga de la reunión. No temo malas intenciones por parte de estos enanos.
Enriz dice con voz sobrenatural: Viendo que la reunión está llegando a su final, ejerceré mis
labores como guerrero protector.
Kradock levanta la mano deteniendo a Enriz y le pide que espere un momento mientras abre su bolsa
Hagalnae le pasa un escrito a Enriz.
Kradock coge Topacio de Bolsa de Joyero.
Kradock ofrece Topacio a Enriz.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Lleva este mensaje a Elarin de mi parte.
Enriz coge Topacio.
[Emoción] Enriz coge el escrito y lo guarda en el fardo.
Kradock emite un alegre carraspeo y le da dos golpecitos en la espalda
a Enriz
Enriz pregunta con voz sobrenatural: Se lo entregaré, ¿le doy algún mensaje o va todo escrito?
Hagalnae dice con voz sobrenatural: está todo explicado en la misiva. Simplemente dile que es
de mi parte. Va lacrado con mi sello personal.
Enriz asiente con la cabeza.
Enriz dice con voz sobrenatural: Tengo tres días de viaje.
Enriz dice con voz sobrenatural: Marcho raudo a Veleiron
Enriz dice con voz sobrenatural: Un saludo señores enanos
Hagalnae se despide de Enriz.
Enriz hace una reverencia a Hagalnae.
Enriz abre la puerta sudoeste.
Enriz se va hacia sudoeste.
Hagalnae hace una reverencia a Enriz.
La puerta sudoeste se cierra.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Prosigue, Grodna
Kradock carraspea mirando a la consejera Grodna
Dices en adurn: Kheleb puede considerar modificar las leyes para así abrirse económicamente a
Veleiron, especialmente en el tema de las minas. Además de la garantía de compra de
excedentes, nosotros tendríamos acceso a las plantaciones, pescado y otros alimentos
cosechados de Veleiron, y con ello garantizaríamos la supervivencia de nuestro pueblo.
Tendré, eso sí, que valorar la propuesta de volver a la gestión previa de las minas,
porque la decisión final es de nuestro rey Darin. Yo misma le prepararé un anteproyecto
de ley para que lo apruebe, si lo desea.
Dices en adurn: Eso sí, para que todo esto se arregle también Veleiron deberá modificar sus
leyes en cuanto a Kheleb se refiere. Considero totalmente injusto el mal estatus que nos
dan y no puedo permitir que sigan vigentes para llevar a cabo nuestra parte del trato.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: las leyes de Veleiron son leyes reactivas. No se activarán
si no hay medidas hostiles por parte de Kheleb. Por ello, no debéis temerlas.
Dices en adurn: Quizá sería interesante probar esta nueva gestión de las minas durante un
breve lapso de tiempo, dejando a los enanos preferencia para picar en ellas, pero no
cerrándolas salvo situaciones excepcionales a ninguno de los pueblos de Eralie.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Una vez solucionada la causa principal, habrá movimientos
legislativos conforme a la situación. No está en nuestro interés seguir manteniendo leyes
que puedan promover la discordia entre nuestros pueblos en un proceso de normalizacion
diplomatica.
Dices en adurn: Sin embargo, Consejero Hagalnae, debo insistir. Desafiar mediante leyes
Kheleb, y tan sólo Kheleb es algo que no puedo tolerar.
Dices en adurn: Redactad las leyes como gustéis, vuestro es el gobierno de Veleiron. Pero si
aparece la palabra Kheleb en alguna de vuestras leyes es un tema que nos afronta
directamente, como podréis comprender.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: si eso supone un obstáculo, estoy dispuesto a cambiar la
redacción de las mismas, no mentando a Kheleb y dándole una redacción neutral, aplicable a
todas las ciudadanias.
Dices en adurn: Por muy reactivas que sean, reaccionáis a nosotros, y eso es muy peligroso.
Asientes con la cabeza a Hagalnae.
Kradock se siente aliviado al ver que las dos razas pueden
llegar a un acuerdo, presiente que el camino iniciado beneficiara a ambos
Dices en adurn: En ese caso, y viendo que algún punto en acuerdo hemos tomado, creo que es
buena hora para dar por finalizada esta reunión y regresar a nuestros pueblos, para
comenzar a aplicar los cambios. En caso que dichos acuerdos prosperen, podrá considerarse
un cambio de estatus diplomático más benévolo con el tiempo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La mejora de las relaciones vendrá dada por el trato en el
día a día, si. Esperaré con esperanza vuestra respuesta.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: ha sido un placer volver a poder reunirnos con un
mandatario de Kheleb.
Dices en adurn: Sin embargo, en cuanto al asunto de las multas, creo que lo indicado sería
comparecer ante un tribunal neutral bajo la luz de Eralie. Quizá los Paladines Cruzados
de Takome sean los más indicados en emitir un veredicto, y así podremos zanjar el segundo
tema que nos ocupa.
Haces una reverencia a Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: El asunto de las multas y persecuciones es un asunto que
tendrá que tratarse después del principal.
Asientes con la cabeza a Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Mi situación personal no es la que me apremia, sino la de
mi pueblo.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: no soy el único damnificado, y es por la situación de los
demás perseguidos por la que más me preocupo.
Dices en adurn: Así es, y de momento no podremos hacer nada. Sólo ofrezco la opción para que
consideréis la mediación de la Santa Cruzada en esto.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: La consideraré como una opción, tras resolverse la
cuestión principal que nos atañe.
Dices en adurn: Si nuestras relaciones prosperan, será más sencillo. Pero me alegra ver que
Veleiron y Kheleb tienen buenas intenciones el uno con el otro, y que podemos resolver
los asuntos. Aunque sea de a poco.
Hagalnae sonrie.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: He de retirarme, otros asuntos requieren mi atención
Kradock le asiente con la cabeza a Hagalnae.
Dices en adurn: Por supuesto, Consejero. Espero verle otra vez de aquí a algún tiempo, con una
mejor relación entre nuestros pueblos.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: espero que estas conversaciones conformen los cimientos de
una futura relación más estrecha y respetuosa para ambas partes.
emote tiende la mano en actitud de confianza al semielfo.
[Emoción] Grodna tiende la mano en actitud de confianza al semielfo.
Hagalnae estrecha la mano a Grodna, mirándole a los ojos.
Abres la puerta sudoeste.
Hagalnae hace una reverencia.
Dices en adurn: Hasta pronto, entonces. Quizá la próxima vez podamos vernos en un lugar menos
neutral, y espero que con menos explosiones.
Kradock inclina levemente la cabeza a Hagalnae y sigue a la
consejera Grodna
Hagalnae asiente con la cabeza.
Haces una reverencia a Hagalnae.
Hagalnae dice con voz sobrenatural: Eralie nos guíe.
sudoeste
Ak’Anon: Cantina ‘El Barriga’
Como la mayoría de estancias de esta ciudad, esta cantina se encuentra situada en el interior
de una roca redonda bastante grande que desde fuera de aquí puede verse la forma de pedrusco
que tiene. Por dentro hay un par de mesas redondas de roca manufacturada posadas sobre otras
piedras más pequeñas con una parte plana por la cual es posible sostener la piedra que
conforma la mesa. Al lado hay una barra larga por donde el tabernero atiende a los clientes y
sobre ésta varias botellas vacías se encuentran colocadas en fila una al lado
Puedes ver cinco salidas: -noreste-, |norte|, |noroeste|, |oeste| y |este|.
Grohan, el Barrigón está aquí.
Letrero.
en respuesta a: La historia de Rogruk Rompedientes #346049La estancia apenas se iluminaba ya con la luz de la única vela que resistía a apagarse como las demás. Apoyada sobre la mesa, al igual que los pies del semiorco, titilaba débilmente derramando cera sobre la madera y algunos papeles.
Rogruk Ashkar, el Rompedientes, se recostó todavía más sobre la silla. Había estado escribiendo hasta tarde, y casi era ya inevitable que se le cerraban ya los párpados cuando un pensamiento -quizá gracias a esa creatividad onírica que tan poco de muestra en las horas de vigilia y ante
el umbral del sueño despierta, paradójicamente, y enciende chispas de originalidad- se cruzó por su cansada mente.Durante mucho tiempo se había dedicado a pensar. Además de las largas guardias nivrim, Rogruk ejercía su derecho a pensar del mismo modo que aquellos filósofos de la antigüedad. Sí, es cierto que ya apenas quedaba rastro de ellos desde los convulsos tiempos tras el Cubo Negro, pero su madre había instruido a sus hijos para que pensaran.
El semiorco se sobresaltó, y le faltó tiempo para coger la maltrecha verla y utilizarla para encenderse el tabaco de la pipa. Bajó los pies de la mesa y comenzó a revisar sus anotaciones en sus diarios frenéticamente.
Al final, dio con lo que buscaba: los planos de la Salina Abrasada del plano que los archivos dendritas denominaron Y502.
Además de dichos planos, las páginas contenían multitud de anotaciones y torpes dibujos realizados por el semiorco. Pero Rogruk buscaba uno en particular: el de aquella jinete sin cabeza. Observó el dibujo con sumo cuidado. El semiorco recordaba cómo cabalgaba a la manera dendrita, pero había pasado por alto un detalle: el muñón. El mismo muñón que…
Cerró de golpe sus anotaciones. No podía creérselo. Si aquella hechicera dendrita se encontraba en Y502 pero su cadáver estaba en Eirea, eran posibles muchas cosas. De entre ellas que algunos dioses, como Astaroth, sólo estuviesen muertos o agonizantes en algunos planos de existencia. En todo caso, la clave residía en Altra, y como tal, tendría que viajar a los archivos de Dendra para corroborar sus sospechas.
en respuesta a: Torneo de Anduar #345998En ese caso (y si al general le parece bien) puede tratarse de otro evento en otra ocasión!
en respuesta a: Torneo de Anduar #345994Pues yo lo veo muy sencillo.
1- todos en lundars o barcos comunes y armados con ballestas. Si son lundars mejor y así los puntos 2 y 3 se solventan.
2- pues nada de refugiarse en muelles, si alguien toca tierra pierde. Si te pilla otro barco npc de pirata es la misma posibilidad para todos, y si te pilla un npc no pirata es por acercarte demasiado a puerto.
3- si la gente no sabe navegar y disparar puede aprender. En principio en cada barco caben 5 personas, se trata de divertirse aunque se tarde un rato. Se pueden fijar normas para evitar que un equipo tenga «pasividad».
en respuesta a: Torneo de Anduar #345986Hmmm puedo aportar otra idea a eso? ¡¡¡Una batalla naval!!!
Sólo un barco puede quedar en pie, cada uno con su tripulación al completo, con muchos abordajes y cañonazos… Y con un barco tipo cruz roja para rescate de personas en el agua (si hubiera).
Sería algo así como una lucha por equipos.
en respuesta a: Torneo de Anduar #345980Pueden irse posteando los deathlogs en el foro y retransmitiendo de alguna forma!
en respuesta a: Torneo de Anduar #345962Vale, pues he aquí mi propuesta.
Los Ashkar (Zakamwel y Rogruk) montaríamos un pequeño tenderete, para comprar o vender lo que queráis y quedándonos una pequeña comisión. Sé que generalmente dicho rol debería ser propio de los cofrades de Eirea, o al menos lo es así en la sombras, pero durante el evento podríamos realizar dichas transacciones comerciales (somos neutrales con todos y sería una feria abierta). Si os parece bien, tampoco es plan de incurrir en abuso de algún tipo.
Por lo demás, pedir al General que se extienda durante el evento la jurisdicción nivrim a los campos de cultivo del sur de Anduar y ofrecerme al general y al resto de jugadores para rolear/gestear por el evento (banquete de bienvenida, entrega de premios y roleos casuales). Pensadlo bien, sobre todo aquellos que tenéis más problemas con las gestas: entre combate y combate gestear es sencillo y hace más amena la espera.
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