Libro de Khaol – La visita a Eralie (II)
La escalera de mármol trepaba en una caracola caprichosa hacia el cielo, o por lo menos, lo que en la dimensión de Eralie podría definirse como cielo. Los peldaños finamente cincelados no eran lo suficientemente grandes para los pies aguileños de Kandoon, pero el lugarteniente del señor subía por ellas sin ningún tipo de dificultad aparente.
Las escaleras, que poseían una pequeña baranda de oro a ambos lados, no se regían por las normas físicas del mundo material. En ocasiones se giraban sobre si mismas de forma caprichosa y serpentina, dando lugar a formas similares a las de las bandas de […]