¡Victoria o muerte! (Parte I)
Shihon contemplaba impasible como un ocaso tardío llegaba a Zylwynnör No Wareth. El comienzo del crepúsculo recogía apresuradamente la brillante luz del día, como la misma vivacidad con la que un amante furtivo recogería las pruebas de su traición. La sangre de la reina aún era verde.
Los vívidos tonos del bosque se sustituían por ocres, marrones oscuros y sombras largas y densas como el aceite que resbalaban por las ramas de los árboles hasta derramarse sobre la hierba pisoteada por la columna de soldados.
¡Uh-uh!
El ulular del primer búho. El signo inequívoco de que la hora se aproximaba. Con él, el melódico […]