Respuestas de foro creadas

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  • Cras94
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    aún así debería tener % de pvs quitados para poder moverte como todo hijo de vecino.

    También me parece bien, qe todos los stun se rompan por daño.

    Que no te engañen las letras.
    Cras94
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    en respuesta a: cancion rosas #306432

    Si, yo lo veo bien. Que acabe cuando te lo rompan o se acabe la canción. Sin embargo, no tengo ningún bardo ni se el motivo de por qué esto es así, así que mejor opinen los que sepan 🙂

    Que no te engañen las letras.
    Cras94
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    en respuesta a: Atrapar + retener #306430

    en cuanto a concatenaciones, yo quitaba absolutamente todos los stuns del juego, y el que quiera matar que persiga como 1 dios xd. (cosa que yo no se ni perseguir npcs ratas xdddd)

    No lo veo, pero en todo caso lo cambiaría por el efecto lentitud.

    Que no te engañen las letras.
    Cras94
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    en respuesta a: Comando gestas #306420

    Saludos,

    Sería bueno actualizar la ayuda gestas, la parte de que ese comando sirve para reportar gestas.

    El ranking gestas totales lo limitaría a un máximo de 100 personas, como son otros rankings.

    Que no te engañen las letras.
    Cras94
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    -Parte XIII El regreso-

    Raiduan cumplió el consejo de Drazzar, pasear sumido en sus pensamientos y alma pero sin alejarse mucho. Cuando estuvo tranquilo, pudo conciliar levemente el sueño.

    Salir del bosque con ayuda de Drazzar fue mucho más fácil que entrar, pues el cazador llevaba décadas en ese bosque y se lo conocía como la palma de su mano. Igual que para encontrar el bosque, Volver a Anduar fue lento, pero fácil. Tampoco pienso aburriros con los meses que tardó Raiduan en volver, pues fueron meses sigilando por la sombra y sin percances.

    Descansó un par de días en la taberna de Anduar, en la misma habitación que a su partida, y regresó a Takome.

    Lo primero que hizo nada más llegar fue saludar a sus amigos e indicarles que había regresado, que estaba bien y, lo que era más importante, estaba en paz. Después pidió una cita con el supremo Nirnesil para contarle su viaje, y por último, aunque todavía no, regresaría a su poblado.

    XXXXX

    Gracias a todos los que me habeis leído hasta aquí. Ni yo mismo sabía como se iba a desarrollar la historia, pero al escribir al final salía sola y el par de noches que no pude dormir, entre otros temas por este, quedaban atrás. Más allá de los puntos de gesta que he conseguido, ha sido una experiencia enriquecedora para mí, o así lo siento yo.

    Saludos y hasta la próxima aventura de Raiduan.

    Que no te engañen las letras.
    Cras94
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    ¡Demonios! ¿qué ha sido eso?

    ¿Dominos pizza o telepizza?

    Que no te engañen las letras.
    Cras94
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    -Parte XII El bosque y el cazador-

    Podrían escribirse varios diarios enteros desde aquella cita hasta el encuentro con el dicho cazador. Sin embargo, no pasó nada durante los meses posteriores a su salida de Anduar, el viaje fue tranquilo y el narrador de esta historia comienza a tener poco tiempo. Ante todo, recordamos que Raiduan es un sigilador nato y un tirador de primera, junto a el mapa y las indicaciones que recogió de Anduar antes de partir, encontró el bosqe sin problemas. Encontrar al cazador … eso fue otro cantar.

    Raiduan se limpiaba el sudor de la frente junto al cartel que indicaba la entrada al bosque. Lo contemplaba con determinación, interés y, por supuesto, con algo de miedo y precaución. Justo pensaba Raiduan en que saben bien los bardos que la precaución salvan vidas.

    Descansando un poco alejado de la entrada, comió, bebió, y durmió algo. Al amanecer preparó sus cosas, empuñó el arco con flechas preparadas, y entró.

    El bosque era totalmente espeso, los animales todos eran salvajes, los árboles retorcidos en una especie de mueca. Sin duda, lo más peligroso eran unas arañas viudas que asomaban de vez en cuando, aunque Raiduan las esquivaba o las mataba con bastante facilidad. Al cabo de unos pasos perdió la noción del tiempo y la orientación. Tenía la sensación de caminar en círculos, a veces veía sus propios animales muertos, y otras veces veía otros bastante salvajes.

    Al anochecer, los animales se iban a no sabe Raiduan donde, y surgían de la nada unos muertos vivientes y unos seres amorfos babeantes. Raiduan pasaba entonces a flecha de fuego qe les hacía más daño a dichos muertos. Tras caminar otro rato indeterminado durante la noche, se detuvo en un pequeño claro, limpió su alrededor de criaturas y se puso a descansar. Medio durmió, pues aunque un ojo estaba cerrado, el otro estaba bien atento y los oidos muy sensibles al más mínimo ruido.

    Nadie sabría decir cuanto tiempo pasó en aquel bosque, a Raiduan le parecía la repetición de una obra de teatro que nunca terminaba. Podrían ser días, semanas, o incluso meses.

    Ya casi al borde de la desesperación, un día cambió la escena.

    Alguien le observaba mientras limpiaba de monstruos el camino. Con cautela de que no se le fuese una flecha hacia su cabeza, el ser misterioso habló tras un árbol.

    -¡Deteneos por favor! No pretendo haceros daño, aventurero.
    Raiduan pegó un salto de sorpresa y alarma. Miró a sus alrededor pero no vió a nadie.
    -¡Salid de vuestro escondrijo! Si no quereis hacerme daño, ¿Por qué os escondeis pues?
    La voz misteriosa salió a su encuentro tranquilamente.
    -No pretendía que una de vuestras flechas se dirigiese a mi, espero que lo entendais.
    Raiduan asintió con la cabeza. Hechó un último vistazo enrededor y como no observó peligro, guardó su arco y se relajó. Ambos se dieron la mano con cautela.

    -Saludos, aventurero. ¿Qué os trae por este bosque maldito?-
    -Estaba pensando que no habría nadie vivo por aquí y ya casi daba por fallida mi misión-
    -¿Misión?-
    -Si. Creo que sois vos a quien llevo buscando durante tanto tiempo.
    Unos segundos de pausa.

    El ser tenía rasgos humanos y rasgos drow. Su pelo era blanco recogido en una coleta elevada sobre su coronilla. Su piel oscura relucía infinidad de cicatrices que sin duda contaban millones de historias. Su vestimenta no era muy reseñable, lo más era su sable y un pendiente hecho a base de azabaches.

    -¿Qué tal si empezamos por nuestros nombres? Me llamo Drazzar, aunque hace años que nadie me llama por ningún nombre-
    -Yo soy Raiduan de Thorin, muy al sur de estas tierras dueñas de nadie-
    -Ven, vayamos a un sitio más seguro donde parlamentar-

    Drazzar le llevó cerca de allí, a un claro donde podían refugiarse y protegerse de intrusos con bastante facilidad.

    -¿Conoceis Anduar?
    Drazzar asintió.
    -Un anciano me dijo que buscase un cazador en este bosque maldito, y puesto que sois al primero que veo, imagino que sois vos.
    Drazzar asintió.
    Raiduan depositó la mochila a sus pies y extrajo la cerbatana agarrándola fuertemente.
    -He venido en busca de respuestas sobre mi padre. Me dejó en herencia esta cerbatana y necesito saber para estar en paz. También quizás pueda aprender alguna debilidad de Seldar-
    Drazzar asintió nuevamente.
    Tras unos instantes que Raiduan le explicó como era su padre Drazzar habló.
    -Si, le conocí. Era un maravilloso hombre. Vino aquí en busca de unas plantas parecidas a las amapolas de color parecido al ópalo. Decía vuestro padre que sus propiedades curativas eran extraordinarias, lo mejor de este mundo-
    Raiduan asintió.
    -Sé que mi padre tenía un gran dominio sobre toda clase de hierbas, aunque yo no heredé su don. En nuestro pueblo recibimos animales enfermos y le curamos por igual. Esa planta, winclamit, serviría para curarlos, y curarnos-
    Raiduan suspiró profundamente.
    -Vereis, entablé buena relación con vuestro padre, así que me ayudó a hacer un encargo. No sabeis lo agradecido que estuve con él por ayudarme. Me contó que encontró un templo en ruinas y que lo estuvo explorando. Lo que encontró, nunca me lo dijo-
    Raiduan asintió comprensivamente.
    -Seguro que encontró vuestra cerbatana en ese templo, aunque dudo que encontreís más respuesta que la mía, pues lo que allí estuvo ya no estará. Solo mira el mal que hay a tu alrededor. Las huellas de tu padre fueron borradas hace muchísimo por estas criaturas, si no las borró la lluvia antes-
    Con lágrimas en los ojos, Raiduan empezaba a comprender.
    -¿Sabes? Encontré el templo, cuando tu padre se fue. No quise entrar en su interior, pues se presiente un aura maligna muy poderosa, y los ruidos de su interior no ayudan al ánimo-
    Raiduan permanecía con ojos vidriosos pero muy atento.
    -Ahora descansad, mañana al alba podreís partir de regreso a vuestra casa. Tomaos un tiempo para pensar y serenar vuestra alma, pero no os alejeis mucho de aquí-

    Raiduan asintiendo se levantó, y comenzó a dar un paseo por alrededor sumido en sus pensamientos.

    Que no te engañen las letras.
    Cras94
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    en respuesta a: Atrapar + retener #306377

    De acuerdo. Como dijo Gurlen también se debería tener en cuenta la ts agilidad del objetivo.

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    Cras94
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    -Parte XI La historia del padre-

    Con delicadeza y sin dejar de mirar al anciano a los ojos, Raiduan desembolvió el paquete tirado en la mesa. Descubrió una pequeña cajita de madera en perfecto estado. Con un gesto de la cabeza, el anciano le indicó que la abriera. Un segundo después, Raiduan extraía un documento de su interior.

    No tardo mucho en leerlo, pues su contenido no era extenso. Con la boca abierta, Raiduan dejó el documento a un lado y sacó otro papel, que le sorprendió aún más. Era un papiro perfecto cuyo dibujo era su padre representado haciendo unos gestos mágicos con las manos.

    Dejó el dibujo y miró al anciano directamente a los ojos..

    -Bienvenido Raiduan, como puedes observar, estos documentos son el contrato de la cerbatana que tu padre os dejó en herencia-
    Una breve pausa.
    -Vuestro padre era un druida espectacular, su conocimiento de la naturaleza y todo lo concerniente a ella era mucho superior a los mercaderes habituales de Anduar-
    Raiduan cerró la boca y prestó atención al anciano.
    -Siento deciros que no se mucho más de vuestro padre, y respecto a mi, será mejor que no digamos que nos hemos visto. ¿Me entiendes?-
    Raiduan asintió ligeramente.
    -¿De verdad quereis averiguar más sobre vuestro padre?-
    Esta vez con más entusiasmo, Raiduan asintió.
    -Solo os puedo comentar que teneis que buscar a un cazador en un bosque maldito, al sur de Galador. Él os podrá contar más sobre vuestro padre y creo que con eso, podriaís iniciar vuestro viaje de regreso. Has de tener cuidado, ya lo sabrás, es zona hostil, de mal y enfermedad-
    Al oir Galador, a la mente d Raiduan recordó la ciudad. Fue hace muchos años…con un ser medio humano medio demonio llamado Surok cuando…
    Raiduan se sacudió la cabeza para borrar los recuerdos y volver a prestar atención al anciano.
    -Mirad lo que aún no habeis visto de la cajita. Es un amuleto que os traerá suerte. Eso es un regalo de mi parte, en honor a vuestro padre y al bien que aquí hizo. Ahora nos iremos sin dejar rastro y nunca nos habremos visto. ¿Comprendes?
    Raiduan asintió.

    Terminada la plática, el anciano se levantó y Raiduan guardó todos los papeles en la cajita y la cerró, se colocó el amuleto en el cuello y siguió al anciano a la puerta. En dos segundos, Raiduan se encontraba solo fuera del edificio. Sorprendente como el anciano había cerrado la puerta con llave y había desaparecido entre las sombras.

    Daban las 01:38 cuando se dirigía a su habitación en la posada, con la cajita bajo el brazo, y la mente dándole vueltas. Solo tenía una cosa clara, no demorar el viaje.

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    Cras94
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    -Parte X El desconocido-

    Podeis imaginar como Raiduan pasó aquella noche y día previo a su cita. Nervioso y dando vueltas sin sentido. Algunos por Anduar ya comenzaban a pensar que se estaba quedando, o que ya lo era, loco.

    -¿Quien sería?-
    -¿Qué querrá?-
    -¿Y si es una broma?-
    -¿Y si me quieren robar la cerbatana?-

    Estas y mil preguntas más se hacía Raiduan mientras lentamente se acercaba la noche, y en consecuencia, su cita.
    Raiduan cenó en una esquina de la taberna El dragón verde ajeno a todos y todas las miradas. Cuando salió al exterior se alejó entre las sombras y volvió a revisar la nota, ya arrugada.
    La nota era clara de entender: MYSTIC 00:00

    Aún eran las 22 pasadas, así que Raiduan comenzó a caminar distraidamente. Observó los comercios cerrados, las casas con luz en su interior, escuchó lloros de bebé, y mientras, él se absorvía más y más en su mundo…

    Más nervioso estaba si cabe cuando dieron las 23:30. Comenzaba a mirar a su alrededor, veía sombras donde no las había, veía ojos en lo que eran luces de velas, escuchaba ruidos donde solo pasaba el viento…

    Para serenarse un poco se dió un par de bofetadas y respiró hondo un par de veces. Tras unos momentos, volvió a ser él. Se dirigía sigilosamente hacia donde le habían dicho, a la sala de juegos de Mystic. Lo único que tenía claro Raiduan es que la sala estaba practicamente vacía estos tiempos, ya solo los niños jugaban Mystic, pero no últimamente y mucho menos a esas horas. -Un lugar idóneo para hablar lejos de oídos y miradas indiscretas- pensó Raiduan. -Y también un lugar para asesinar sin testigos- volvió a pensar, esta vez más tristemente.

    Llegó a dicho lugar a las 23:50. Miró todo alrededor del pequeño edificio y no encontró nada sospechoso, lo que aumentó más aún su nerviosismo. La puerta, lógicamente, se encontraba cerrada, así pues, Raiduan se escondió cerca de la misma, de tal forma que la vigilaba perfectamente, como también sus alrededores.

    Pasados unos minutos …

    Dicho y hecho. A las 00:00 Raiduan vigilaba la puerta, cuando una mano se le posó sobre el hombro. El bote que dió fue sorprendente, más lo fue la velocidad con la que preparó el arco, pero lo bajó en seguida al ver la figura que tenía delante. Un ser con aspecto muy anciano le miraba con ojos escrutadores. Iba envuelto en una túnica y una capucha de color negro, unas botas desgastadas, un zurrón viejo, y una llave en la mano.

    Con actitud solenme, el viejo desconocido pasó por el lado de Raiduan y con la llavé abrió la sala de juegos en lo que fue un ligero click. Con un gesto de la mano, este le indicó al espectante semi-elfo que pasara dentro. Cumplido esto, volvió a cerrar la sala por dentro, y girándose, se quitó la capucha.

    No cabía duda, un humano muy muy anciano. Toda su cara era arrugas, el poco pelo que disponía era blanco como la leche, unos ojos hundidos, así como sus hombros, y algo jorobado. No obstante, se movía con bastante rapidez para su aspecto físico.

    Se sentó en una de las sillas e indicó con la cabeza a Raiduan que se sentara en la otra silla, dejando un tablero en medio a modo de mesa.

    El anciano dejó caer un objeto envuelto en una tela sobre la mesa y dijo -Tenemos que hablar-

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    Cras94
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    -Parte IX Anduar-

    Era noche cuando Raiduan llegó a la taberna El Dragón Verde. Todavía no había muchos borrachos, aunque no tardarían en venir. Extrañas razas y seres amorfos se encontraban aquí y allá, unos desperdigados, otros en mesa, otros hablando en coro. Tan solo había un hombre solitario allí en la entrada, y sin embargo, tenía todos los ojos clavados en él.

    Raiduan se acercó al posadero y tras un breve negocio y palabras, este le dió una llave de plata, mientras tanto, los ojos y las voces volvieron a su cauce habitual. Raiduan y el posadero permanecieron unos instantes mirándose inténsamente de abajo arriba.

    -¿qué me ofreceis de comer, amable tabernero?-
    El tabernero abriendo mucho la boca y enseñando sus asquerosos dientes dijo -Hoy tenemos este maravilloso asado de ciervo. Te lo recomiendo sin duda, está recien hecho-
    Raiduan asintió con la cabeza y dejó otras monedas en la barra. Acto seguido, el tabernero trajo una cerveza y puso ambos por delante. Raiduan, con toda la tranquilidad del mundo se alejó y se sentó a disfrutar de su cena en un rincón solitario.

    La cena fue tranquila, nadie parecía darse cuenta del semi-elfo. Antes de irse a descansar, devolvió el plato y la cerveza al tabernero. Nadie pudo oír lo que se dijeron en esos segundos, pero sería vital para el viaje de Raiduan, aunque él todavía no lo sabía.

    Simplemente, Raiduan subió a la posada, entró en su habitación, dejó las cosas de aquella manera en un rincón y se hechó a dormir de inmediato.

    Entraba el sol por la ventana cuando Raiduan se despertó. Poco a poco fue abriendo los ojos y se fue desperezando. En breves instantes, bajaba las escaleras con sus cosas. La taberna ofrecía un escenario típico. Sillas por el suelo, un par de borrachos en las esquinas, un diente por aquí, un vómito por allá, y ahí se encontraba el tabernero limpiando este último con una fregona mugrienta.

    Sin muchas palabras, Raiduan desayunó y salió al mercado de Anduar, era hora de empezar a investigar sobre su padre.

    Un niño escondido vigilaba la herrería por la cual acababa de entrar Raiduan…

    En la herrería, Raiduan compró algunas flechas de hielo y fuego, pero no obtuvo información sobre su padre. Al salir, no se dio cuenta que estaba siendo vigilado por un par de diminutos ojos. Tampoco obtuvo información en los demás comercio que visitó, ni en la sastrería, ni en el taller, ni siquiera los guardias más ancianos. Tampoco compró nada más que comida en la tienda de Elrich Jr., unos muslos de pollo y un coco.

    Cansado, aburrido y casi desesperado se pasó todo el día en el mercado.

    Otro par de ojos le espiaban al anochecer, cuando Raiduan entraba en la posada…

    Con un suspiro, se acercó al tabernero. Al ver que Raiduan se acercaba, el tabernero sonrió ampliamente y puso cara de picardía con esa boca llena de dientes mugrientos.

    -Saludos, Raiduan. ¿Ha sido productivo vuestro día?-
    Raiduan, con la cabeza gacha, negó ligeramente.
    -Oh lo lamento, pero tengo algo que os alegrará-
    Raiduan alzó la mirada con curiosidad.
    El tabernero se acercó más a él y discretamente le dió un trozo de papel arrugado. Raiduan asintió con la cabeza y se dirigió a toda prisa a su habitación, dejando un par de monedas en la mano del tabernero que antes tenía la nota.

    Nerviosamente se sentó en la cama y leyó la nota, que tan solo tenía una palabra y una hora.

    MYSTIC 00:00

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    en respuesta a: Comando gestas #306106

    Me encantan las ideas

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    Cras94
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    -Parte VIII Llegada a Anduar-

    La primera parada que Raiduan hizo fue al final de la senda en una columna de piedra que marcaba direcciones, conocida como monolito en otros lares. Sin embargo, no paró por cansancio, ni mucho menos paró por que le fallase su férrea determinación. Paró sin más por nostalgia. Muchas veces había pasado por esta columna para ir a su pueblo, y otras tantas defendiendo el reino de Takome. Allí estaba Raiduan, con una mano apoyada en la piedra pensativo mirando al suelo.

    Al cabo de unos segundos, alzó la mirada y continuó caminando. No obstante, no lo hizo mucho tiempo, pues un par de kilómetros más allá había un sucio bandido queriendo robar, y lo único que consiguió fue que Raiduan le robara la vida de forma limpia en el cuello. Revisó Raiduan unos segundos las escasas pertenencias del pobre desgraciado y, a continuación, entro en el linde del bosque de Orgoth.

    Otro par de kilómetros más allá hizo su siguiente parada. Se encontraba en el cruce con Ëarmen. Se secó con la camiseta el sudor mañanero y con paso firme cruzó el puente. No tardó mucho en cruzarlo, pues algunos rumores decían que era hábitat de un Troll. Además, era también paso de hombres lagartos. Entonces Raiduan descansó unos segundos y comenzó sigilosamente el camino de Ëarmen al sur.

    El camino fue tranquilo pero largo hasta el cruce con Veleiron. Raiduan se apoyó en una piedra del borde del camino y miró al cielo. El sol ya empezaba a ocultarse y el estómago le hacía rum rum. No es la primera vez que Raiduan visitaba Veleiron, pero esta vez no podía entretenerse con otras cosas que no se ciñieran a su viaje. Aún así, sabía que de vez en cuando un campamento nómada se hallaba en la senda de Ëarmen, cáuce oeste. Y todavía le quedaba 1 hora de buena luz.

    Tuvo suerte. Un poco más allá se encontraba el campamento. Los nómadas le dejaron un rincón en el cual Raiduan pudo comer y dormir hasta el día siguiente.

    A primera hora, Raiduan tomó un desayuno ligero y tras despedirse de los nómadas volvió al cruce. Allí, se dirigió al oeste hacia Anduar.

    Raiduan tardó medio día en terminar el camino de Ëarmen, llegar al linde de Orgoth por la otra parte, y cruzar un largo puente. Sin embargo, el camino fue muy tranquilo, pues ya hizo este viaje muchas veces y siempre caminaba sigilosamente. Cuando llegó a Páramos orientales se tomó un descanso. Se sentó oculto tras unos matorrales viejos del camino y comió un muslo de pollo, una blaulegit y un poco de agua. Con fuerzas renovadas, se ajustó el arco y el carcaj y se adentró en los páramos.

    Los páramos era un paisaje agotador, y difícil caminar sigilosamente, pero Raiduan era un experto en ser sigiloso, y como bien ya sabemos, muchas veces viajó a Anduar. En los páramos no había mucho destacable, solo lo que parecían las ruinas de una vieja torre. Luego llegó a la meseta, aunque esta parte también la hizo de forma tranquila. Empezó a preocuparse cuando llegó al cruce con Naduk. La noche ya comenzaba a notarse y todavía le quedaba un poco de la meseta y todo el campo de cultivos.

    con paso veloz, Raiduan atravesó lo que le quedaba de meseta y sin entretenerse apenas con los cultivadores del campo ni los comerciantes que también iban a Anduar, allí estaba al anochecer, frente a la puerta este esperando su turno para entrar.

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    Cras94
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    -Parte VII Comienzo del viaje-

    Y por fin pasó la semana y media. Tiempo el cual Raiduan se despidió de sus mas allegados, no sin unas lágrimas de tristeza y emoción.

    Raiduan estaba sentado en la sombra del Paso de los Héroes mientras por última vez revisaba sus cosas de viaje. Dentro de la mochila se hayaban dos cepos, una trampa de fuego, su apreciada cerbatana, comida y agua en odre, plantas de todo tipo, ropa para cambiarse, y por supuesto pequeños recuerdos que le ofrecieron en sus despedidas.
    De su cinturón colgaba oculto por el pantalón una bolsa llena de platinos, aunque a Raiduan no le cabía la menor duda que necesitaría muchos más para completar con éxito su viaje.
    En el momento que nos encontramos a raiduan en esta parte, se encontraba con el carcaj entre las piernas revisando una de las cosas más importantes para él, y para su viaje, las municiones. Dentro del carcaj había infinidad de dardos, infinidad de flechas, y unas pocas de saetas. Las agrupaba por grupos, y a su vez en grupos más pequeños. Dardos a un lado, flechas a otro, y saetas apartadas. En el grupo de dardos, venenosos a la izquierda, verdugos a la derecha de estos, ejecutores a continuación, luego dardos mentales, en penúltimo lugar vampíricos, y tan solo 5 dardos mortales al final del grupo. Algo así iban las flechas también. Sin embargo, como no tenía muchas saetas ni iba con ballesta en su viaje estaban todas agrupadas en el mismo montón.

    Tras revisar sus enseres, se puso de pie, dió unos pasos y fijó la mirada en la puerta sur de Takome que se alzaba imponente al frente del cruce con la catedral y la cruzada de Eralie. No sin antes suspirar, se puso en marcha hacia la salida, con la cabeza bien alta y determinado a cumplir sus promesas.

    Allí en la puerta estaba haciendo guardia su gran amigo Togborad, el primero que tuvo cuando llegó al bastión del bien. Se detuvo un momento para despedirse por segunda vez y tras un fuerte abrazo, volvió a girar al sur y comenzó a caminar por el suelo empedrado.

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    Cras94
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    Maravillosa noticia 🙂

    Que no te engañen las letras.
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