Nuevas temporada, nuevas normas
Quioriden estaba sentado en su mesa de despacho, aquella que había colocado en una esquina, con su habitual apariencia de burócrata gris, alto, cenizo y sumamente aburrido. El rostro seco, con aquellos ojos apagados, encerrados en las cuencas hundidas y custodiados por los altos pómulos, cejas pobladas y nariz aristócrata. Llevaba una túnica de un antiguo gremio desaparecido y casi olvidado que combinaba con su personalidad y aspecto. Con gesto mecánico cogía un papel de la bandeja de reportes y lo leía con detenimiento, consultando de vez en cuando algún libro de la cercana estantería o algún otro reporte ya […]