El viejo almacen
El sonido de un trueno resonó en la lejanía.
– ¿Sois seis, no?
Lesfora ya sabía la respuesta pero aun así preguntó con una pícara sonrisa en su rostro. La dolorosa respuesta no la
hizo esperar mucho y su interlocutor le contestó.
– No! Éramos seis…. Quedamos cuatro. Aun así, seguimos siendo los mejores.
La censora se dio la vuelta para mirar a través de la ventana, a fuera la lluvia salpicaba con fuerza las adoquinadas
calles de Keel.
– Quiero quitarme ya estos problemas de encima. No puedo estar empleando a los Corsarios ni a las Sombras para hacer
esta mierda de trabajo.
Lesfora se giró para […]