Si, mi amo!
El extremo del látigo reptó siseante como si de una serpiente se tratara por el rocoso suelo de la cueva, preparado para atacar a su presa en cuanto esta estuviera descuidada.
– A partir de ahora este será tu nuevo hogar…
El látigo chasqueo rápidamente contra el suelo propagando un eco por toda la caverna, dando la sensación de que cientos de látigos golpeaban al unísono.
– Vivirás aquí. Comerás aquí. Dormirás aquí…
El látigo volvió a chasquear otra vez y un montón de papeles salieron volando en un potente estallido.
– Pero lo que si puedes tener por seguro es que morirás aquí.
Esta vez […]