Nuevo hechizo: Ojo mágico de Éxodus
Nuevo hechizo en juego: Ojo mágico de Éxodus (adivinación, nivel 5).
El hechizo se obtiene via quest, pero no de la manera que se obtienen los otros
hechizos de esa quest.
Nuevo hechizo en juego: Ojo mágico de Éxodus (adivinación, nivel 5).
El hechizo se obtiene via quest, pero no de la manera que se obtienen los otros
hechizos de esa quest.
Cualquier criatura sumergida en agua, y que esté bloqueada o retenida, se
ahogará. El plazo de tiempo será igual que el descrito en la noticia 2655.
Esto no sucederá en las siguientes situaciones: que la criatura haga pie,
o que la criatura sea afín al agua (hombres-lagarto, kuo-toas, peces,
ranas, etc).
Suspendido 3 días por uso descarado de ticktimer.
Además se le han descontado todos los puntos de vida y energía que idleó.
El sistema de habitaciones acuáticas que no pertenecen al océano (es decir:
algunos ríos, lagos, acuíferos, etcétera) ha sido reconstruído para solventar
los numerosos errores reportados por vosotros, y también para equilibrar la
inestable balanza del realismo y la jugabilidad. Repito, esto sólo afecta a
las habitaciones acuáticas que NO pertenezcan al océano. El océano es ahora
mismo una masa informe de nada en absoluto.
– Se han eliminado el movimiento mediante acciones abortables, ahora la
lentitud de movimiento en el agua se reflejará en una penalización de
heartbeat.
– Ya se podrán llenar frascos en las habitaciones de agua.
– Ahora se podrá formular dentro del agua […]
El océano ha dejado de existir.
Dalaensar y Naggrung se encuentran, a partir de este instante, rodeadas por un
inmenso vacío de oscuridad cuyo fin no alcanza la vista, cuya caída infinita
está guardada por criaturas sobre las que jamás se ha escrito.
Así lo ha deseado yo, Nirvë, Diosa del Océano, sentada meditabunda en mi trono
de coral. A partir de hoy he comenzado la muy tediosa empresa de arreglar el
inestable tejido de mares, ríos y océanos. Esta tarea me llevará bastante
tiempo ya que el Padre Océano es harto sibarita y yo, cual concupiscente
ondina que soy, no sé atenderle bien, pues el […]