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  • smiaug
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    Con el afán de demostrar su valor, Trotix consigue convencer a Sslik de hacer una incursión en territorio enano.

    [Emoción] Sslik dice: Estas son las Galerías de las que te hablaba, Trotix.

    Dices en lagarto: Entiendo.

    Dices en lagarto: Te sigo, no quiero perderme.

    [Emoción] Sslik dice: Son un auténtico laberinto, ten cuidado y sígueme.

    [Emoción] Trotix sigue a Sslik sin alejarse de él.

    Sslik guía a Trotix a través de un entramado de laberintos hasta las minas de los enanos.

    Minas de Kheleb-Dum – Dispensador de Vagonetas [s,n]

    Dices en lagarto: Vaya, estos enanos son criaturas realmente laboriosas.

    ¡ÑYYYYIIIIII!

    ¡ÑYYYYIIIIII!

    [Emoción] Sslik dice: Las entrañas de Kheleb Dum…

    ¡ÑYYYYIIIIII!

    ¡ÑYYYYIIIIII!

    El montacargas empieza a disminuir su velocidad al llegar al final del trayecto.

    El montacargas se detiene finalmente.

    [Emoción] Sslik dice: El mithril los volvió locos y cavaron y cavaron… hasta encontrar su muerte.

    El montacargas sube hasta dejar a los 2 lagartos ante las puertas de la ciudad.

    [Emoción] Sslik dice: Sin darse cuenta, crearon un acceso directo a sus puertas.

    Sonríes.

    Alguien dice: Me vieron los guardias, Trotix, vamos a eliminarlos.

    Kheleb Dum: Puerta hacia Adhûl Epheren [n,o,so]

    Trotix se avalanza sobre los guardias, cortándoles el camino hacia la ciudad. La pelea se alarga considerablemente, pero pese a los múltiples intentos de escabullirse, Trotix no les deja ir a por refuerzos y, entre los garrazos de Trotix y los disparos de Sslik, consiguen acabar con los defensores de la entrada.

    Dices en lagarto: Bueno, con el escándalo que hemos armado, se nos va a llenar esto de ratas enseguida. Será mejor darnos prisa.

    Sslik asiente con la cabeza.

    [Emoción] Sslik dice: ¡Apuremos!

    Sslik consigue guiar a Trotix hasta la antesala del rey, esquivando casi todas las patrullas.

    Kheleb Dum: Salón de Celebraciones [n,o,s,e]
    Gran estatua de Gloignar [Cerveza].

    [Emoción] Sslik dice: Al oeste de esta avenida está el gran salón de Darin, déjame mirar.

    Sslik llega desde el oeste.

    Sslik SE VA HACIA —-| O |—-.

    [Emoción] Sslik dice: Sí, el cobarde está atrincherado con sus guardias personales.

    Preguntas en lagarto: ¿Cuántos son?

    [Emoción] Sslik hace un gesto de que no demasiados.

    Dices en lagarto: De acuerdo, a por ellos. Déjame el de la corona a mí.

    Atrincherado en su trono se encuentra Darin, rey de Kheleb-Dum. Su guardia personal bloquea el paso, pero después de un duro combate consiguen acabar con los enanos.

    Propinas el golpe mortal a Darin, Rey de Kheleb Dum.

    Darin, Rey de Kheleb Dum, cae al suelo sin vida.

    [Emoción] Sslik se ríe como un maníaco.

    [Emoción] Sslik se ríe como un maníaco.

    Preguntas en lagarto: ¿Y este es el rey de los enanos?

    [Emoción] Sslik dice: Más bien, era.

    Te ríes.

    Dices en lagarto: Tienes razón, tendrán que buscar otro.

    Clavas tus garras en el débil cuello de cuerpo de Darin y, con una proeza de fuerza, le arrancas la cabeza con buena parte de su columna vertebral todavía unida.
    [Recibes Cabeza de Darin].

    [Emoción] Sslik dice: Tampoco podíamos esperar mucho más, ni levantó el culo de su trono para defender su montaña.

    Cansados por el combate, pero satisfechos por el éxito de la misión, los dos lagartos marchan de vuelta al pantano.

    smiaug
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    Trotix espera el regreso de Greszhx a la ciudad con intención de unirse a sus aventuras.

    Greszhx llegó desde el este.

    Greszhx se quitó el sombrero ante Trotix.

    Trotix hizo una sentida reverencia ante Greszhx.

    —Saludos, patriarca —dijo.

    Greszhx dijo en dendrita:

    —saludlois areloiderloisloi trloitix.

    —Discúlpame, patriarca, aún no domino el dendrita —dijo Trotix.

    Greszhx dijo:

    —Disculpa, no me había dado cuenta.

    Greszhx dijo:

    —Es mejor hablar en nuestra lengua materna.

    —No hay nada que disculpar. Solo venía a informar que estoy completamente a su servicio —dijo Trotix—. Estoy ansioso por entrar en combate.

    Greszhx dijo:

    —Es un gran placer ver cómo hay nuevos guerreros…

    Greszhx continuó:

    —…capaces de obtener victorias en combate frente a poderosos enemigos.

    Trotix asintió con orgullo.

    —Sí. Sé que aún tengo mucho que demostrar, pero… ¿sería posible… acompañarte en tu próxima misión? —preguntó.

    Greszhx dijo:

    —Sin duda alguna, Trotix.

    Greszhx añadió:

    —Yo soy un lagarto viejo y cansado.

    —Bueno, pero los jóvenes aún podemos aprender mucho de ti —dijo Trotix.

    Greszhx dijo:

    —El futuro de la raza de los hombres-lagarto…

    Greszhx concluyó:

    —…está en vuestras manos.

    —Vaya, no esperaba… ¿no habrán hablado Kaluk o Sslik contigo de esto? —dijo Trotix.

    Trotix no consiguió esconder cierto terror en su expresión.

    Greszhx dijo:

    —Pues es posible que sí.

    Trotix se puso más nervioso.

    —Y… ¿qué te han dicho? —preguntó.

    Greszhx dijo:

    —Perdona que te lo diga.

    Greszhx dijo:

    —Te voy a ser totalmente sincero.

    —No sé bien quién son los guerreros que me has dicho.

    Trotix recuperó la compostura y dijo —Ah, bueno, no tiene importancia.

    Greszhx dijo:

    —Pero, en definitiva…

    —Solo me importa una cosa.

    —Dime —dijo Trotix.

    Greszhx dijo:

    —Tu total compromiso con tu raza…

    —…y por extensión con la defensa de…

    —…de Grimoszk.

    —Por supuesto. Sé que no soy de ningún clan ni familia de renombre. Pero lucharé por Grimoszk hasta mi último suspiro —dijo Trotix.

    Greszhx dijo:

    —Eso es incorrecto, señor Trotix.

    —¿Cómo? —preguntó Trotix.

    Trotix arqueó las cejas, mostrando su incomprensión.

    Greszhx dijo:

    —Pues los defensores de Grimoszk…

    —…son bienvenidos en la familia Szeryiu.

    Trotix dio un paso hacia atrás y miró fijamente a Greszhx.

    —¿Qué quieres decir? —preguntó.

    Greszhx dijo:

    —Lo que digo es que sería un gran placer añadir un poderoso Incursor…

    Greszhx concluyó:

    —…a la familia.

    —¿Trotix Szeryiu? —preguntó Trotix.

    —Trotix Szeryiu —repitió.

    —¡Trotix Szeryiu! Me gusta cómo suena, pero… ¿así sin más? —preguntó.

    Greszhx dijo:

    —Pues existe una serie de requisitos.

    Trotix cambió su semblante, mostrando preocupación.

    —¿Requisitos? —preguntó.

    Greszhx dijo:

    —Así es.

    Trotix escuchó con atención.

    Greszhx dijo:

    —Son los siguientes.

    Greszhx dijo:

    —Pertenecer a una religión compatible con la del fundador.

    —Por supuesto —dijo Trotix.

    Greszhx dijo:

    —Han de tener razas compatibles con la del fundador.

    Greszhx añadió:

    —También lo cumples.

    Greszhx dijo:

    —Han de pertenecer al mismo bando.

    Trotix asintió con cara de circunstancias.

    Greszhx dijo:

    —Sin problema.

    Greszhx dijo:

    —Solo falta tu aportación económica.

    —¿Aportación económica? No tengo muchos maíces pero… ¿de cuánto se trata? —preguntó Trotix.

    Greszhx dijo:

    —Son 5000 mil del ala.

    Greszhx añadió:

    —A fondo perdido.

    Trotix suspiró, tranquilo.

    —Por un momento pensé que sería mucho más. No hay problema, dispongo de 5000 maíces que con gusto aportaré —dijo.

    Greszhx dijo:

    —5000 maíces no, buen amigo.

    Greszhx dijo:

    —Son 5000 platinos.

    —No dispongo de… Es muchísimo dinero. No necesito un palacio, puedo seguir viviendo en mi pequeña choza —dijo Trotix—. Es decir… Es un gran honor recibir este ofrecimiento pero… no sabría cómo juntar tanto dinero.

    Greszhx dijo:

    —Pues entiendo tu problemática, amigo Trotix.

    Greszhx dijo:

    —Estoy dispuesto a aportar el dinero por ti.

    Trotix, conmovido por las palabras, no supo qué responder. Su mente comenzó a nublarse y sin darse cuenta de lo que ocurría, al momento estaba en las instalaciones de la familia del patriarca.

    Trotix nunca había estado en esa parte del pantano. — Dijo Trotix.

    Trotix observó las instalaciones sin ocultar su admiración.

    —Vaya, esta mansión debe ser cara de mantener. Supongo que… podría intentar juntar el dinero —dijo Trotix.

    Poco después, Trotix y Greszhx partieron a combatir a las inmediaciones de Takome, aunque no encontraron rivales de entidad.

    smiaug
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    Unos días después de su último encuentro, en la taberna de Grimoszk Trotix se acerca a Kaluk con una jarra en la mano.

    Trotix se acercó a Kaluk con gesto respetuoso.

    —Saludos, Kaluk —dijo.

    Kaluk respondió:

    —Saludos, guerrero Trotix.

    Kaluk le hizo una reverencia.

    —Lamento mi comportamiento del otro día —dijo Trotix.

    Kaluk sonrió.

    —Tranquilo, entiendo vuestro ímpetu juvenil y compromiso con nuestra patria. Además, no os faltaba parte de razón.

    —El pueblo habla y se da cuenta de ciertas cosas.

    Kaluk se quedó pensativo mirando el suelo de la habitación.

    —En cualquier caso, debí ser claro con mis intenciones y pensamientos —dijo Trotix—. De todas formas, ese tema deberá esperar.

    Trotix suspiró entristecido.

    —La cuestión es que tenías razón.

    Kaluk escuchó atentamente al joven Trotix.

    —Aún no soy nadie como para pretender que se me tenga en consideración. Hoy mismo sufrí un severo correctivo —dijo Trotix.

    Kaluk respondió:

    —Siento esas palabras tan duras, pero la experiencia es lo que marca el destino en nuestra ciudad.

    Kaluk preguntó:

    —¿Un correctivo? ¿Qué ha pasado?

    —Un goblin nos emboscó a Zuz y a mí. Un puto goblin… No solo nos dio pelea sino que por poco me mata; me dejó moribundo en el suelo mientras perseguía a Zuz —dijo Trotix.

    Kaluk asintió levemente.

    —Mmmm… seres muy escurridizos y ágiles para nuestra corpulencia.

    Kaluk preguntó:

    —¿Es la primera vez que te enfrentas a uno?

    —No, si es poco más que una rata verde. Me he enfrentado a él múltiples veces; incluso yo solo lo abatí cuando era poco más que un renacuajo —dijo Trotix—. Cierto es que nos atacó a traición, faltando a toda ética entre guerreros. Pensar que en el pasado éramos aliados de esos anarcas…

    Trotix continuó, con amargura:

    —Se nota que han perdido todo rastro de decencia. Justo acabábamos de acabar con un poderoso dragón; nos emboscó cuando estábamos débiles y confiados.

    Kaluk dijo:

    —Sí, no se caracterizan por su honor en la lucha; al fin y al cabo, compensan su desventaja de tamaño mediante artimañas como esperar la debilidad de otros.

    Kaluk puso una garra en el hombro de Trotix.

    —Pienso en esto: cada batalla es una experiencia, pero de cada derrota no solo sacas experiencia, sino aprendizaje.

    Kaluk preguntó:

    —¿Crees que el Patriarca Greszhx nunca ha sido derrotado?

    Kaluk le guiñó el ojo.

    —Sí, tienes razón, espero haber aprendido la lección. No fiarse nunca de nadie, nunca bajar la guardia, siempre esperar lo peor —dijo Trotix—. No puedo culparles: su sociedad no es más que una horda de ratas verdes con delirios de libertad, donde el caos se confunde con ideales y la miseria con cultura.

    Hizo una pausa antes de ir al asunto.

    —En fin, lo que quería saber… ¿Cómo hiciste tú para ganarte la confianza del Consejo? Quiero decir, ¿fue cuestión de tiempo o hubo algún hecho destacable?

    Kaluk respondió:

    —Eso es difícil responder, joven Trotix. Quizás una mezcla de ambas cosas y, sobre todo, tiempo. Nunca hay un momento perfecto para decidir si retar o no al patriarca, o para ser un guerrero de confianza del Consejo. Simplemente llega; solo tú lo sabrás.

    Trotix emitió un largo suspiro.

    Kaluk continuó:

    —Pero sí, recuerdo una vez… Yo estaba recién salido de la academia y nos dieron una misión que, de primeras, iba a ser sencilla: de reconocimiento y exploración.

    —Cuéntame más —dijo Trotix.

    Trotix escuchó a Kaluk con atención.

    —Debíamos reconocer el terreno antes de que llegara a Grimoszk una comitiva de nuestros aliados orgos. Todo fue bien, hasta que llegó el día…

    Kaluk prosiguió:

    —Cuando la comitiva llegó a la altura de los márgenes del pantano, justo en el cruce con Takome, nos emboscaron unos indeseables bandidos. Fue una batalla dura y hubo muchas víctimas.

    —Esa primera misión me valió como prueba y para comenzar mi carrera militar.

    Trotix asintió lentamente.

    —Entiendo. Y creo que me has dado una idea. Tengo que hablar con Greszhx —dijo.

    Kaluk preguntó:

    —Vaya, ¿qué prisa te ha entrado ahora?

    Trotix se sonrojó.

    —Hasta ahora lo estaba viendo como… un obstáculo, pero creo que lo que tengo que hacer es aprender de él. Intentaré acercarme.

    Kaluk asintió.

    —Y así es como poco a poco un joven guerrero comienza a desarrollar madurez.

    Kaluk se rió.

    Trotix se rió también.

    —En fin. Gracias por todo, me has abierto los ojos, espero que a tiempo —dijo.

    Kaluk respondió:

    —No tienes que darme las gracias. En un futuro, te tocará estar en el puesto de guerrero veterano.

    Kaluk le guiñó el ojo.

    —El futuro lo dirá —dijo Trotix.

    Trotix hizo una reverencia.

    Kaluk asintió con la cabeza.

    —Nos vemos, Trotix. Un placer.

    Kaluk se llevó el puño al pecho y se marchó de la habitación con paso firme.

    Trotix se quedó acabando su jarra con un ligero gesto de felicidad en su rostro cuando, de repente, su gesto cambio al venirle un recuerdo a la mente y dijo:

    —Puto Suka.

    smiaug
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    Trotix llegó refunfuñando al muelle, mirando al suelo mientras movía la cola de un lado a otro, volcando algunos cubos a su paso.

    Valka, por su parte, se encontraba tranquilamente pescando con la cola, usando una merluza como cebo, ajeno al ruido y a la lluvia que caía de forma constante.

    —Bueno, pues ya estoy aquí —dijo Trotix.

    Valka se giró al escuchar el gran ruido de cacharros.

    —Eres Valka, supongo —añadió Trotix.

    El pescador lo observó con calma.

    —Saludos, joven lagarto. ¿Qué te ocurre? —preguntó primero—. Así es… ¿y tú eres…?

    Valka miró de arriba abajo al joven lagarto, evaluándolo sin disimulo.

    —Soy Trotix, me enviaron a buscarte —respondió.

    Valka se encogió de dolor durante un segundo antes de sonreír levemente.

    —¡Encantado, Trotix! ¿Quién te manda a buscar a este humilde pescador? —preguntó—. Si es por madera, lo siento, dejé de talar hace años.

    —No, no, no tiene que ver con la madera —dijo Trotix—. La cuestión es…

    El joven lagarto suspiró pesadamente antes de continuar.

    —El Consejo está empecinado en que tengo que mejorar mis habilidades acuáticas.

    Mientras hablaba, Trotix sacó pecho, haciendo relucir su metálica armadura bajo la lluvia.

    —No es algo en lo que esté interesado —continuó—. Me muevo bien en tierra, me gusta ir con mis pesadas protecciones, y quitármelas para tirarme al mar no es algo de mi agrado. No es que no sepa nadar, es solo que no me gusta desprenderme de mi indumentaria habitual.

    Hizo una breve pausa antes de añadir, resignado:

    —Pero… el Consejo manda.

    Valka soltó una exclamación cargada de ironía.

    —Curioso que el Consejo tenga que pedir a un lagarto tal… como decirlo… ¿misión? Y más cuando eres ¡¡LAGARTO!!

    Suspiró con teatralidad mientras sus ojos se posaban en la armadura de Trotix.

    —Veo que más que un lagarto eres como uno de esos paladines del bien.

    La capa sangrienta que llevaba Valka derramó algunas gotas en el suelo del muelle mientras escupía a un lado.

    —Un lagarto que no sabe nadar es como un bardo mudo, joven Trotix.

    —Bueno, es que… para poder llegar… —empezó Trotix, visiblemente incómodo—. La cuestión es que quiero contentar al Consejo.

    —No te queda otra —sentenció Valka antes de reírse.

    Trotix, molesto, alzó la voz.

    —¡Sé nadar! ¡No es que no sepa nadar!

    —¿Entonces…? —preguntó Valka.

    Sin esperar más, Trotix comenzó a quitarse su pesada armadura.

    —Ey, ey, vas muy rápido, joven —le advirtió Valka.

    Lo miró con seriedad unos segundos y, sin poder evitarlo, estalló en carcajadas.

    Trotix terminó de quitarse todos sus impedimentos y se lanzó al mar, donde empezó a nadar torpemente.

    —¿Ves? Sé nadar —dijo mientras usaba todas sus fuerzas para mantenerse a flote.

    Valka lo observó con atención desde el muelle durante unos segundos.

    —Ya veo… espera, no salgas. Toma, coge esto —dijo de pronto.

    Sin previo aviso, Valka cogió la pesada armadura de Trotix y, con un solo brazo, se la lanzó. En cuanto Trotix la agarró, comenzó a hundirse sin remedio.

    —¡Pero qué haces! —exclamó mientras tragaba agua—. ¡Glu, glu, glu!

    Valka se encogió de dolor durante un segundo antes de responder con total calma.

    —Nada. Enseñarte que nuestras habilidades acuáticas son incompatibles.

    El joven lagarto siguió hundiéndose unos instantes más antes de que Valka continuara.

    —Así, tu eficiencia y eficacia en el mar no es que sea menor… es inexistente.

    Valka se agachó y ayudó a Trotix a salir del agua. Empapado y furioso, Trotix miró con odio a Valka mientras arrastraba la armadura hasta una escalera del muelle.

    —Agua y armadura es como una gaita en manos de un orco —añadió Valka—. Inservible, de adorno.

    Trotix respiró hondo antes de responder.

    —Lo sé, pero no me gusta ir sin ella. Me siento desnudo.

    Mientras salía del agua, Valka pudo ver que Trotix todavía llevaba pesadas piezas metálicas ocultas bajo el ropaje.

    —Con esa armadura —dijo Valka—, por mucho que te proteja en tierra, no podrás usarla en el mar. O ibas desnudo o…

    Trotix lo interrumpió con firmeza.

    —El mar está lleno de krakens, tiburones y todo tipo de bestias. No pienso tirarme al mar sin protección.

    —Serás un bonito tentempié y de fácil caza —respondió—. Con esa armadura, por mucho que te proteja en tierra, no podrás usarla en el mar. O ibas desnudo o…

    —¿O qué? —preguntó Trotix.

    Observó cómo Valka se quedaba pensativo, mirando fijamente al mar.

    —¿O qué? ¿En qué estás pensando? —insistió.

    Valka tardó unos segundos en responder.

    —Bueno… existe una coraza que te permitiría poder usar tus habilidades acuáticas sin renunciar a tu amada armadura.

    Trotix cambió el gesto de inmediato, pensando que Valka iba a soltar alguna impertinencia.

    —Explícame eso —dijo.

    —Es una coraza que solo los grandes luchadores lagartos se permiten llevarla —continuó Valka—. Kaluk, Szhulu o Droock son grandes guerreros de Grimoszk que se ganaron un renombre y se les permite usar esa coraza.

    Se giró hacia Trotix con una mirada dura.

    —Pero tú, joven lagarto, no tienes renombre. Solo un nombre.

    —¿De qué coraza estás hablando? —preguntó Trotix.

    Parecía más interesado que ofendido por las palabras de Valka.

    —Sé que aún tengo mucho que demostrar, pero seré un gran guerrero —añadió.

    —Y no sé si el Consejo te permitirá usarla… a no ser que, consiguiéndola, demuestres tu valía.
    Es una coraza de tortuga, capaz de permitir a su portador usar cualquier armadura en el mar.

    La lluvia seguía cayendo mientras Valka continuaba.

    —Para conseguirla tendrás que pasar un tiempo en la isla helada de Naggrung y hacerte aliado de un poblado tritón. Su rey te proporcionará dicha coraza.

    Trotix frunció el ceño.

    —¿Coraza de tortuga? Jamás escuché hablar de algo así.

    Intentó leer el semblante de Valka, tratando de averiguar si le estaba tomando el pelo o intentando sacarle dinero.

    Valka señaló con el brazo una isla remota que se divisaba a lo lejos.

    —¿Naggrung? ¿Tritones? —preguntó Trotix.

    Valka asintió con la cabeza.

    —Pero… —empezó Trotix—.
    ¿Sin más? ¿Qué pretendes que haga? ¿Que vaya a esa isla helada del demonio y le diga al primer tritón que vea: “Eh tú, hazme una coraza con una tortuga”?

    Su gesto volvió a enfurecerse.

    Valka estalló en carcajadas.

    —¡JAJAJA!
    Inténtalo, a ver qué pasa.

    Luego, con tono más serio, añadió:

    —Tienes dos opciones: o te olvidas de tu armadura o consigues esa coraza.

    —Ah… ¿pero estás hablando en serio? —preguntó Trotix.

    —Tratar con los tritones ya es una gran muestra de valentía —respondió Valka—. No son fáciles de tratar.
    No, no bromeo. Eso es lo que te puedo ofrecer.

    Valka guardó silencio unos segundos antes de sentenciar:

    —La decisión es fácil: armadura pesada o armadura de cuero.

    Trotix respiró hondo.

    —De acuerdo —dijo.

    Mientras recogía sus cosas, habló de nuevo.

    —Mañana mismo cogeré un barco rumbo a la isla. Pero es muy grande… ¿alguna pista de dónde encontrar a esos tritones?

    Valka alzó un dedo.

    —Ah, sí. Se me olvidaba un pequeño detalle sin importancia.

    Trotix se giró hacia él frunciendo el ceño.

    —Para acceder a los tritones también deberás aprender su idioma —continuó Valka—. Eres joven, no tendrás problema en su aprendizaje.
    ¿Pista? Busca los Acantilados del Trueno.

    Trotix miró al cielo, incrédulo.

    —¿Aprender su idioma?

    Suspiró.

    —Si ya me estoy volviendo loco con el dendrita…

    —Pues cuando empieces con el élfico… —respondió Valka, mirándolo de reojo e intentando no reírse.

    —¿Élfico? No me tomes el pelo —replicó Trotix—.
    No seré muy listo, pero sé cuándo se están intentando reír de mí.

    Se adelantó hacia Valka hasta casi chocar con él.

    Valka lo miró con una sonrisa torcida.

    —Me encanta la sangre joven que no teme a nada.

    Trotix contuvo su rabia antes de hablar.

    —Bueno… gracias por la información.

    —Prepara tu petate —dijo Valka—. Estarás mucho tiempo fuera de casa.
    Yo te esperaré aquí, con mi pesca. Adiós, Trotix.

    Valka se dio la vuelta y se sentó en el muelle mientras preparaba el próximo cebo.

    —Gracias —respondió Trotix.
    Se despidió de Valka y comenzó a alejarse.

    smiaug
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    — Unos meses después los 2 lagartos se volvieron a encontrar —

    Trotix llegó nadando envuelto en una coraza con forma de caparazón.

    —Vaya, vaya… Mira quién ha llegado por fin.

    —Saludos, Valka —respondió Trotix.

    Valka esbozó una sonrisa al ver al joven.

    —Saludos, joven lagarto.

    El sol comenzó a asomar por el horizonte, anunciando el comienzo de un nuevo día, y la escena se tiñó de una luz nueva sobre el muelle.

    Trotix hizo una torpe reverencia al llegar al lado de Valka.

    Valka empezó a andar alrededor de él, observando la nueva pieza con atención, como quien examina un trofeo o una herida recién cerrada.

    —Cuéntame, ¿cómo fue todo? —preguntó.

    —Pues… —empezó Trotix.

    Trotix tragó algo de saliva.

    —La verdad es que no fue exactamente como me pediste.

    Valka ladeó la cabeza.

    —¿Ah, no? Vaya, estaré perdiendo memoria.

    —No, no, no es eso.

    —Soy incapaz de hablar ese idioma de gorgoritos y escupitajos.

    Trotix se mostró avergonzado.

    —No quiero mentirte. La verdad es que encontré el poblado donde dijiste, pero fui incapaz de comunicarme con ellos. Estuve meses y nada.
    La he… la he comprado.

    —Bueno… —dijo al fin—. Has usado el camino fácil: acudir al mercado negro.

    —Has demostrado tu valía… joven.

    Trotix se apresuró a decir: nunca fui bueno con los idiomas, pero eso no quiere decir que no pueda ser un poderoso guerrero. Y ahora con esta armadura demostraré mi poder en tierra o mar. Donde se me pida.

    La respuesta de Valka fue inmediata y brutal.

    Con un giro rápido, le soltó a Trotix un soberano puñetazo en la mandíbula, dejándolo tambaleando.

    —¡Eres una deshonra como lagarto y como guerrero de Grimoszk! —exclamó.

    —¡Acudir al mercado negro por no saber entender un idioma, pedazo de… arrgggg!

    Trotix se trastabilló hasta casi caer dando varios pasos hacia atrás.
    Trotix contuvo su rabia.

    Valka respiró hondo, intentando calmarse.

    —Supongo que me lo merezco —admitió Trotix.

    Trotix agachó la cabeza.

    Valka empezó a susurrar para sí, como si se estuviera sujetando con palabras.

    —Cálmate, cálmate… controla tu furia, controla tu furia…

    —Te juro que te colgaba de la cola en la grúa del muelle, a merced de los tiburones blancos.

    Valka suspiró, y cuando habló de nuevo ya sonaba más frío que furioso.

    —Vale. Ya tienes la coraza. No podemos volver atrás.

    —No sé qué decir… Lo siento. Pero dame solo una oportunidad de demostrar mi valor —pidió Trotix.

    Valka respiró más tranquilamente.

    —¡Lo harás! —exclamó—. Sígueme.

    Valka, sin decir mucho, le dio el empujón final: el gesto que significaba “ya basta de preparativos”.

    Trotix no dudó y se lanzó tras él.

    Bajo la superficie, las corrientes los arrastraron por las costas y mar abierto. Valka nadaba delante, marcando el ritmo, y Trotix se esforzaba por seguirlo sin perder el control de la respiración ni del ajuste de la coraza.

    Valka se volvió lo justo para hablarle.

    —¿Tienes la coraza bien ajustada?

    —Por supuesto —respondió Trotix.

    Trotix no sabría hablar ese idioma del demonio, pero sabía ajustarse una coraza.

    Valka asintió.

    —Bien. Este Ifrit es demasiado poderoso para ti aún. Sigamos.

    Siguieron nadando. Más adelante, Valka le señaló una presa más razonable.

    —Prueba con este atún, tiene un buen tamaño.

    —A ver cómo te mueves en el agua.

    —Bah —soltó Trotix, casi ofendido.

    Trotix se lanzó al ataque, y el agua se enturbió entre movimientos rápidos y sangre. Cuando terminó, el atún flotó sin vida.

    Valka lo miró con aprobación.

    —Bien, bien. Vamos.

    Continuaron, y entonces apareció algo mucho mayor.

    —¡Una ballena! —exclamó Valka.

    —Esto ya es otra cosa —dijo Trotix.

    —Sí. Demasiado para ti. Prosigamos —decidió Valka.

    Se desplazaron hasta que el mar dejó de ofrecerles referencias claras.

    —No veo gran cosa. Buceemos —ordenó Valka.

    Ambos descendieron.

    El fondo marino los recibió con sombras, criaturas y un silencio pesado. Valka señaló.

    —A por ese tiburón.

    Trotix se encaró con el Tiburón Goblin. El combate fue rápido y brutal, y al final el tiburón quedó flotando sin vida.

    —Cada vez te veo más cómodo con la coraza —dijo Valka.

    —Sí, es una maravilla —admitió Trotix—. No sé por qué no tiene una todo lagarto. Deberíamos aprender a fabricarlas.
    Tener que recurrir a ese poblado bárbaro…

    Valka no se rió esta vez.

    —Es un diseño exclusivo de ese poblado. Además, su población escasea cada vez más.
    Morirá con ellos si no confían en nadie para transmitir el secreto.

    Trotix se sintió mal. Quizá debería intentar aprender su idioma otra vez. De alguna manera se sentía en deuda con ellos.

    —Continuemos —dijo Valka.

    —Te sigo —respondió Trotix.

    Y siguieron. Más profundo, más lejos, hasta que el agua se volvió un azul oscuro y vasto, agorafóbico, donde uno podía sentirse perdido incluso con alguien al lado.

    Estaban moviéndose cuando, de pronto, Trotix sintió el peligro antes de verlo: una presencia enorme, rápida.

    Un Gran Tiburón Blanco los atacó.

    —¡Aquí está! —gritó Valka.

    La lucha se alargó, y el tiburón llegó a atrapar a Valka, reteniéndolo con su mordisco poderoso. Pero entre la nube venenosa de Trotix y la ferocidad de Valka, la bestia empezó a ceder.

    Trotix forcejeó con el gran tiburón y, después de un largo combate, consiguió someter a la bestia.

    Valka lo miró, por fin satisfecho.

    —¡Bien, Trotix! Por mí ya hemos acabado por hoy.
    Volvamos al muelle.

    Mientras ascendían y volvían a descender, el frío del exterior mordía incluso desde arriba. El agua parecía querer recordarle a Trotix que el mar nunca era solo una prueba: era una voluntad.

    En una de esas bajadas, Trotix vio algo entre sombras.

    —¿Qué es eso? —preguntó.

    Trotix señaló un grupo de figuras que salían de la oscuridad de un arrecife.

    Valka miró hacia donde señalaba. Las sombras crecieron, acercándose, tomando forma.

    —Prepárate… —dijo.

    Trotix se puso en tensión y se interpuso entre las criaturas y Valka.

    —No te hagas el valiente, joven —advirtió Valka—. Observa sus movimientos, su manera de nadar, y determina sus puntos débiles.

    —¡Esto es lo que me gusta! —exclamó Trotix.

    Trotix serpenteó por el mar intentando conseguir una posición ventajosa.

    Valka no tardó en reconocerlos.

    —Son sajuaguines. Los responsables de la desaparición de muchas especies. Los tritones entre ellos.

    De repente, un grupo mucho más numeroso de lo que Trotix esperaba salió siguiendo a los primeros.

    —Mmmm… creo que necesitaré tu ayuda —dijo Trotix.

    Valka bufó.

    —¿Pensabas que atacarían en grupos pequeños? Bendita juventud.

    Los tres primeros, armados con tridentes y redes, se abalanzaron sobre Trotix, que no parecía amedrantarse.

    —No te dejes nada. Demuestra tu valía. ¡Ataquemos primero! —exclamó Valka.

    Trotix esquivó con agilidad los golpes más pesados mientras absorbía los golpes más débiles con su armadura.

    Valka aceleró con la cola, embistiendo al grupo que venía detrás, aprovechando su experiencia… aunque la inactividad lo hacía más lento. Aun así, dejó a uno aturdido y casi cercenó el brazo de otro con un arañazo. Pero un enemigo consiguió herirle el muslo con un tridente.

    Por si fuera poco, el último grupo de sajuaguines parecía tener dominado un kraken. El olor de la sangre parecía haber despertado sus instintos más primarios y se lanzó sobre los dos hombres-lagarto.

    Valka se sobrepuso a la visión del kraken acercándose.

    Trotix consiguió esquivar la primera arremetida del kraken y se coló entre los tentáculos hacia el sajuaguín del fondo, que parecía ser el jefe.

    —¡Acabaré con ese! Creo que es el que domina a la criatura —exclamó.

    —Entendido. Distraeré al kraken —respondió Valka.

    Un grupo de sajuaguines se interpuso entre Trotix y su objetivo y este comenzó un encarnizado combate con ellos.

    Valka nadó directo a los ojos del kraken y, con agilidad, consiguió cegarle uno con un impacto de sus garras. Pero el kraken respondió: un golpe brutal que lo estampó contra el fondo, hiriéndole el brazo.

    El kraken, enfadado por el ataque de Valka, lanzó un poderoso ataque hacia este que lo estampó contra el fondo marino, causándole algunas heridas en el brazo.

    Trotix realizó un ataque de torbellino y consiguió acabar fácilmente con los sajuaguines defensores.

    Valka quedó parado entre una nube de arena.

    El kraken se abalanzó sobre Valka con intención de inmovilizarlo con sus tentáculos.

    Valka logró reincorporarse, pero era tarde: terminó rodeado, inmovilizado.

    Trotix acabó lanzando un poderoso mordisco al último de los sajuaguines y en apenas unos segundos le arrancó la cabeza del cuerpo.

    El kraken, al contrario de lo que pensaba Trotix, no cesó en su hostilidad.

    Valka, atrapado, logró decir a medias:

    —La boca… su punto déb…il.

    El poderoso kraken comenzó a abrir su pico mientras acercaba a Valka hacia sí.

    —¡No! —exclamó.

    Trotix se giró y, de repente, se percató de la situación.

    El kraken seguía acercando a Valka. Los tentáculos apretaban. Valka forcejeaba, sin éxito.

    Entonces Trotix se lanzó.

    Rápido como un obús, Trotix buceó hacia el kraken y consiguió interponerse entre el kraken y Valka.

    El kraken, al morder la robusta armadura de manera inesperada, convulsionó de dolor y soltó a Valka.

    Valka no desaprovechó la oportunidad: atacó el otro ojo, cegándolo por completo. El kraken retrocedió.

    —¡Ahora! —gritó Trotix.

    Trotix clavó sus garras en uno de los tentáculos del kraken, causándole grandes heridas y entumeciéndolo con su veneno.

    Valka, aprovechando el golpe, clavó sus garras bajo el pico.

    El kraken, con varios tentáculos ya inutilizados por el combate, quedó a merced de los dos lagartos, que estiraron cada uno en una dirección.

    —¡Remátalo! —exclamó Trotix.

    Trotix observó perplejo cómo Valka contraía su musculatura y, cogiendo los dos lados del pico del kraken, le abría la boca más de lo que su organismo podía aguantar, acabando con su vida.

    —Uff… casi no lo cuento —dijo después.

    Trotix observó, perplejo, la fuerza de Valka.

    —Bueno… no sé si todos tenemos que pasar estas pruebas, pero… estuvo demasiado al límite —dijo Trotix.

    —No, esto no forma parte de ninguna prueba. Nos quedaríamos sin guerreros —respondió Valka—. Entre dos nos ha costado. Uno solo…

    Trotix señaló el brazo herido de Valka.

    —Creo que lo mejor será que volvamos a Grimoszk. Tienen que curarte esa herida.

    —Sí. Volvamos —asintió Valka.

    Iniciaron el regreso, subiendo hacia la superficie.

    —Me parece increíble que puedas aguantar los golpes con la poca protección que llevas. Eres duro —admitió Trotix.

    —Los lagartos tenemos protecciones naturales: nuestras escamas —respondió Valka.

    Siguieron nadando hasta las costas y, finalmente, hasta el muelle de Grimoszk.

    —Por eso no usamos armadura. Buscamos más agilidad y libertad de movimiento.

    —Bueno, cada uno tiene su estilo, y sin duda me has demostrado que sin armadura también se puede pelear —respondió Trotix.

    Valka lo miró y concedió, al fin, un punto a favor de aquella terquedad metálica.

    —Pero en momentos como el de hoy, se agradece esa armadura extra.

    Trotix sonrió.

    Valka le guiñó un ojo.

    smiaug
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    en respuesta a: Una anilla para Xoko #357931

    –Una semana después, en el mismo taller que las anteriores veces–

    Tracygal está sentado en la mesa del taller, dormitando, junto a un objeto cubierto con una manta.

    Xoko entra en el taller con confianza.
    Xoko dice: Saludos, amigo.

    Xoko deja una bolsita sobre la mesa y un saco a los pies de la misma.

    Tracygal abre un ojo y da un respingo en la silla.

    Tracygal exclama: ¡Hola, hola!

    Xoko se sacude el polvo de encima y se acerca a abrazar a Tracygal.

    Tracygal dice: Perdón, estaba echando una cabezadita. Ha sido una semana muy larga.
    Tracygal mira a sus pies.
    Oh, vaya… las escamas. Dame una hora; tómate algo en la taberna.

    Xoko dice: Creo que ya lo traigo todo.

    Xoko dice: De acuerdo.
    Xoko sale del taller, pero se queda disimuladamente mirando desde la ventana.

    Tracygal continúa trabajando durante esa hora para dar los últimos retoques e incrustar escamas y gemas.

    Tracygal pregunta: Ya estás aquí, ¿has descansado, Xoko?

    Xoko dice: Sí. He traído esto para celebrar el gran día.
    Xoko saca dos jarras y una botella del caro licor “Aliento de la Reina Negra”.

    Tracygal dice: Woo… qué placer.
    Tracygal dice: ¡Me has leído el pensamiento! Un brindis.
    Tracygal coge una jarra y la alza.

    Xoko no consigue apartar la mirada de la manta mientras brinda.
    Xoko exclama: ¡Brindemos! Por el mejor artesano de Eirea.

    Tracygal exclama: ¡Y por el próximo campeón de Anduar!

    Xoko exclama: ¡Salud!
    Xoko le pega un buen trago al delicioso licor.

    Tracygal se bebe la jarra de un trago.

    Tracygal dice: Por favor, descubre la anilla.

    Xoko aparta la manta con cuidado, dejando a la vista una anilla de aspecto portentoso.

    Xoko dice: Ehhh… blusfemástico. Escribbidilloso.
    Xoko no consigue articular palabra.
    Tiene un aspecto espectacular. ¿Puedo probármela?

    Tracygal dice: El armazón es de mithril forjado y bendecido en Kheleb por los mejores herreros enanos. Las uniones son de cuero reforzado de los osos gigantes de la isla de Naggrung. Doble capa de escamas de dragón y la incrustación de gemas, protegidas con cristales.
    Por supuesto.

    Xoko coge el armazón y lo fija con firmeza a su cola.

    Xoko exclama: ¡Me queda como un guante!
    Xoko mueve la cola de un lado a otro.

    Xoko dice: Es como si no llevara nada.

    Tracygal dice: Y ahora, la prueba definitiva.
    Xoko asiente a Tracygal.

    Xoko exclama: ¡Perfectamente balanceada!

    Tracygal pregunta: ¿Ves el muñeco que hay en esa esquina? Ya sabes…
    Tracygal sonríe.

    Xoko coge impulso con sus potentes piernas, salta al otro lado de la sala y, demostrando una agilidad inédita, da una vuelta en el aire sobre sí mismo. Cae en picado y aplasta el muñeco con la cola, haciéndolo saltar en pedazos.
    Xoko dice: Woo… qué placer.
    Xoko se levanta del suelo y mira el estado de la anilla.

    Tracygal dice: Vaya… tendré que hacer un muñeco nuevo, jeje.

    Xoko dice: Sí, pero la anilla está perfecta. No parece que haya sufrido daño.

    Xoko se acerca a Tracygal para que pueda examinarla.

    Tracygal dice: Sí, parece que resiste. Quedan pocas semanas para el torneo, así que aprovecha para probarla sin miedo. Y unos días antes del torneo tráemela y vemos cómo se encuentra.

    Xoko dice: Claro. Tengo mucho que entrenar aún.
    Solo… me faltaría una cosa pendiente.

    Tracygal mira preocupado a Xoko.

    Tracygal dice: Dime.

    Xoko dice: Y sospecho que necesitaré de tu ayuda también.
    Necesito ponerle un nombre. Todas las grandes creaciones tienen un nombre. Quiero poder decir que he derrotado a mis enemigos gracias a… “la anilla” fabricada por el legendario artesano Tracygal.

    Tracygal dice: Vaya… con tanto esfuerzo no me había parado a pensar en un nombre. Déjame pensar…

    Xoko dice: Tú eres bardo. Ponerle un nombre espectacular será lo más fácil de todo.

    Tracygal dice: Claro, pero un bardo no hace el esfuerzo físico que he realizado esta semana… y la mente se cansa. Pero puede que tenga algo.
    Está hecha de escamas y mithril… tiene que ser algo espectacular: portentoso, pero no ostentoso.

    Tracygal masculla palabras sin sentido.

    Xoko trata de pensar un nombre que siembre terror entre sus enemigos.
    Xoko pregunta: ¿La… Machacacosas?

    Tracygal pregunta: Mithg… drakmi… ¿Qué te parece Mith’Drak?

    Xoko dice: Quizá… Mith’Drak Esmeraldina.

    Tracygal dice: “Verdemarina”… sello o marca del dragón.

    Xoko dice: Bueno, hasta el día del torneo aún hay tiempo. Intentaré pensar algo.

    Tracygal dice: Es cierto. Te escribiré cuando lo tenga. Ahora solo necesito descansar.

    Xoko dice: De acuerdo. Muchas gracias por todo. Estoy en deuda contigo; cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo.

    Tracygal dice: No hay deuda. Solo habla de mis creaciones.
    Tracygal hace una reverencia.

    Xoko hace una reverencia y acto seguido se lanza a abrazar a Tracygal.

    Tracygal acompaña a Xoko a la puerta, la cierra con llave por dentro y se mete en su cama a descansar.

    smiaug
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    en respuesta a: Una anilla para Xoko #357930

    –Unas semanas después, en el mismo taller que la primera vez.–

    Xoko vuelve en busca de Tracygal para ver cómo va el progreso.

    Tracygal trabaja en un armazón metálico, ajustando sus cuerdas.

    Xoko saluda a Tracygal efusivamente.

    Tracygal dice: Ahhh, saludos, Xoko. Estoy dándole los últimos retoques.

    Xoko dice: ¿Últimos retoques? Si todavía tenía que traerte varias escamas. De hecho, te traía algunas, aún calentitas, pero no he podido conseguirlas todas.
    Xoko saca unas escamas sanguinolientas de un saco y se las entrega a Tracygal.

    Tracygal dice: Lo sé, pero recuerda que es una primera prueba. Confía en mí.
    A ver esas escamas, ponlas en la mesa.

    Tracygal dice: Bien, serán suficientes por hoy.

    Xoko aparta algunas cosas de la mesa para no estropearlas y coloca las escamas.

    Xoko dice: Espero que estas valgan. Intenté buscar dragones del tamaño apropiado. Ya me quedó claro que no puedo llevar escamas de un gran wyrm.

    Tracygal inspecciona las escamas con detenimiento.

    Tracygal dice: No, estas escamas son demasiado grandes. Trabajarlas para darles forma y tamaño llevaría mucho más tiempo.
    Mira esta de aquí, es perfecta. Observa cómo encaja.

    Xoko pregunta: ¿Estas tampoco valen?
    Xoko suspira apesadumbrado.

    Tracygal coloca con maña una escama en un hueco del armazón.

    Xoko se acerca a observar el prototipo.

    Tracygal dice: Tranquilo, tu trabajo no será en vano. Las aprovecharé en la anilla.

    Xoko dice: Ehhh… esa cosa se parece al dibujillo que hiciste el otro día.
    Xoko señala el armazón.

    Tracygal coloca una hilera de escamas a lo largo del armazón.

    Tracygal dice: Cógela y pruébatela.

    Tracygal comienza a explicarle el proceso mientras trabaja.

    Xoko intenta colocarse el armazón con cuidado, procurando no romperlo.

    Tracygal dice: He pasado semanas en Grimoszk estudiando cómo llevan la anilla: cómo caminan, cómo mueven la cola, cómo golpean y qué materiales usan.
    Como puedes ver, para darle más libertad a tu cola he colocado pequeñas arandelas laterales. Prueba a moverla en varios sentidos.

    Xoko da un colosal salto de combate, cae con fuerza y simula un barrido con la cola.

    Tracygal pregunta: ¿Y bien?

    Xoko dice: Resulta bastante cómoda, pero…

    Tracygal dice: Habla, compañero, sin miedo.

    Xoko levanta la cola, mostrando que el golpe ha roto una cincha por la mitad.

    Tracygal dice: Bueno, no son los materiales definitivos.
    Tracygal sonríe.

    Xoko dice: Creo que me he pasado.
    Xoko mueve la cola tontamente mientras la anilla se desprende y cae al suelo.

    Tracygal dice: Ten en cuenta que conseguir mithril y escamas es difícil. Empezar con esos materiales y romperlos a la primera no es propio de un buen artesano.
    ¡Vaya! No me esperaba eso.

    Xoko dice: Entiendo, pero esto va a llevarte mucho más trabajo del que pensaba.
    Xoko suspira entristecido.
    No la tendré para la “gran ocasión”. Y además… insisto en pagarte algo. Te voy a quitar mucho tiempo.

    Tracygal dice: Bueno, ya sé qué materiales no usar.
    ¿Gran ocasión?

    Xoko dice: Sí, bueno… o sea, no. No le des importancia. Las cosas hay que hacerlas bien. Llevará el tiempo que lleve.

    Tracygal dice: Siempre puedo acelerar el proceso si dispongo de los mejores materiales, que es lo que más tiempo lleva.

    Xoko dice: Las próximas escamas serán perfectas. Me ha quedado claro lo que buscas.

    Tracygal dice: Picar mithril, escamas de dragón, pieles y cueros es lo que más cuesta, por eso hago pruebas.
    No te preocupes, hablaré con mis proveedores para tener esos materiales cuanto antes.
    Tú encárgate de las escamas y piensa en el toque personal que quieras darle a la anilla.

    Tracygal guiña un ojo a Xoko y comienza a recoger los restos del primer armazón.

    Xoko dice: De acuerdo. Volveré lo antes posible con las escamas.
    Xoko entrega una pequeña bolsa de dinero a Tracygal.
    Esto es para los gastos de los proveedores. No llevo más encima; la próxima vez traeré más.
    Sobre los adornos…

    Tracygal dice: No hace falta. Tu anilla se paseará por Eirea; eso es un gran escaparate para mí.
    Tracygal se ríe.

    Xoko dice: ¿Podrías incrustar algunas gemas? Podría traer una gran esmeralda para la punta y algunas aguamarinas, pero me preocupa que se rompan o debiliten la estructura.

    Tracygal dice: Humm… gemas. Temía eso, soldado. Tráemelas la próxima vez y veré cómo incrustarlas.
    Pero necesito saber cuándo es la “gran ocasión”.

    Xoko asiente con felicidad.
    Xoko dice: No, no. Olvida eso. No debí decir nada.

    Tracygal dice: Eres mi cliente y trabajo para ti. Si quieres estrenar la anilla en un momento importante, también lo es para mí.
    Habla, o al menos dime un día.

    Xoko dice: Es solo el torneo Nivrim anual. Tenía esperanza de poder ganarlo este año, pero no es tan importante.
    Lo importante es que la anilla quede bien.

    Tracygal exclama: ¡Ajá!
    ¡La tendrás para el torneo!

    Xoko exclama: ¡Excelente!

    Tracygal dice: Doblaré mis esfuerzos. Vuelve en una semana.

    Tracygal comienza a anotar en su libro.

    Xoko dice: De acuerdo, no te entretengo más.

    Tracygal dice: Venga, venga, márchate. Tráeme escamas y gemas.

    Xoko se da la vuelta y sale apresurado del taller.

    smiaug
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    en respuesta a: Goemoe y Xoko #356776

    Goemoe da unos golpecitos en la pierna de Xoko para que despierte.

    Xoko despierta sobresaltado mientras su cerebro termina de recordar lo ocurrido el día anterior.

    Goemoe: Es hora de marcharse. Recoge tus cosas, quiero volver a tapar la entrada y limpiar los rastros.

    Xoko se gira y ve que tiene al lado las cosas que habían quedado perdidas.

    Xoko: Vaya, gracias. Veo que te gusta madrugar.

    Goemoe: Bueno en verdad… necesitaba algo de leña anoche para la hoguera y aproveché el viaje.

    Xoko: Mira los restos de la hoguera y ve una gran cantidad de puntas de sus varas medio carbonizadas.

    Xoko: ¿No habrás sido capaz de quemar todas mis varas?

    Goemoe: Anoche no me apetecía ponerme a talar, perdona por mantenernos calientes.

    Xoko indignado comienza a farfullar para sus adentros.

    Xoko: Pensaba venderlas en Anduar, ¡necesito dinero! Tengo deudas que pagar.

    Goemoe: No seas llorica, ya harás más. No eran tantas.

    Xoko comienza a equiparse y recoger sus cosas mientras piensa en qué hacer.

    El día es mucho más tranquilo que el anterior, el sol luce con fuerza y una suave brisa seca el rocío de las flores con suavidad.

    Goemoe: Shhh. ¿Has escuchado eso? (dice susurrando)

    Xoko: ¿El qué?

    Goemoe: Shhh.

    Goemoe comienza a acercarse a la entrada de la cueva con paso sigiloso.

    Goemoe susurra: Lagartos. De Grimoszk.

    Xoko: Estoy listo.

    Xoko coge su escudo y su espada y se acerca no tan silenciosamente a Goemoe.

    Goemoe: Sabía que no era buena idea venir aquí, cargando contigo no pude limpiar mi rastro. Al final me han encontrado.

    Xoko: ¿Te han encontrado? ¿Cómo que te han encontrado?

    Goemoe: Si bueno, parece que no les gusta que ande alguien por aquí matando lagartos, supongo que es una patrulla.

    Xoko: Vaya, y yo que pensaba que era especial…

    Un cuerno suena en el exterior.

    Goemoe: Rápido, ya casi están aquí.

    Goemoe deja su mente en blanco, se concentra y se dispone a salir.

    Xoko se adelanta y sale el primero de la cueva protegiéndose con el escudo.

    Una patrulla de 4 incursores llegaba a la entrada de la cueva prácticamente a la vez que salían los lagartos. Sin mediar palabra se lanzan a la carga contra ellos.

    Xoko se pega bastante a la pared. Busca una zona que forma un pequeño arco con apenas espacio para 2 lagartos y se prepara para aguantar la carga.

    Con un tridente en la mano, el primero llega al cuerpo a cuerpo. La primera arremetida casi arranca el escudo del brazo de xoko, pero consigue aguantar el golpe con un movimiento brusco de su escudo lanza a su enemigo hacia atrás.

    Goemoe que había entendido la idea de Xoko sin necesidad de hablar, se había acercado también a la media luna de la montaña y aprovechaba la protección que le brindaba el escudo para lanzar ataques cuando su enemigo no los esperaba.

    Goemoe: Ese ya no molestará más.

    Xoko que ya estaba conteniendo a los 2 siguientes no sabía lo que había pasado con el primero. Suponía que estaba abatido, pero estaba demasiado ocupado con el combate cuerpo a cuerpo y no sabía lo que ocurría más allá de sus narices.

    Goemoe aprovechando que 2 de los lagartos estaban abalanzándose sobre Xoko se apartó de ellos para ir en busca del cuarto, que parecía haber desaparecido y seguramente iba en busca de refuerzos.

    Goemoe: ¡Aguanta!, ahora vuelvo.

    Xoko: Pero… ¡Serás miserable!

    Los dos lagartos no paraban de lanzar salvajes ataques contra Xoko. Sin coordinación ninguna, trataban de golpear con todas sus fuerzas con cada golpe, lo que los hacía bastante previsibles.

    Xoko mantiene uno al margen con el escudo mientras para los ataques del otro con su espada. Pero apenas tiene tiempo de contraatacar.

    Xoko grita: ¡Atrás bestias! No tenéis nada que hacer.

    Mientras tanto Goemoe alcanzaba al último lagarto.

    Goemoe pese a moverse a toda velocidad por la selva, consigue alcanzar al lagarto sin que este se percate. Con un rápido gesto de su cadena lo engancha de una pierna y lo lanza al suelo.

    Goemoe: Tienes suerte de que tenga prisa, si no iba a disfrutar contigo un rato.

    Sorprendido por la cadena que lo había derribado, el más joven lagarto de la patrulla se giró apenas sin tiempo de ver como Goemoe caía sobre él. Antes de poder levantarse un torbellino de golpes acabó con su vida.

    Al mismo tiempo, Xoko trataba de aguantar, pero las fuerzas comenzaban a flaquearle. Uno de los incursores medio desesperado de estamparse contra el escudo, trató de colarse detrás de él, dando una larga zancada, pero descuidando su posición.

    Xoko , tomando ventaja del error de uno de su enemigo agarró con fuerza el escudo y lo dejo caer sobre la pierna estirada de su rival, partiéndole el tobillo por la mitad.

    El bramido del lagarto dejó claro que estaba fuera de combate, pero mientras tanto el otro aprovechó para pegarle un mordisco a Xoko y arrastrarlo fuera de su trinchera. Con un poderoso zarpazo le arrancó el escudo lanzándolo a varios metros de distancia.

    Xoko forcejeaba intentando librarse de la presa, pero lo tenía bien atrapado entre las mandíbulas.

    Con otro zarpazo, el lagarto le arrancó la espada de la mano.

    Xoko a merced de su enemigo, intentaba liberarse, pero sus esfuerzos eran inútiles. Con el escudo y la espada era bastante hábil, pero este tipo de pelea cuerpo a cuerpo no era lo suyo.

    Goemoe blandiendo la espada a dos manos y desatando toda su fuerza, saltó desde las sombras y haciendo bajar la espada desde detrás de su cabeza la hizo bajar hasta clavarla contra el suelo, separando por el camino la cabeza del incursor de su cuerpo.

    Goemoe: Vaya, parece que he tenido que salvarte otra vez.

    Xoko: Lo tenía todo bajo control.

    Xoko sacude su brazo hasta que la cabeza del incursor se desprende y cae al suelo.

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    smiaug
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    en respuesta a: Goemoe y Xoko #356775

    Goemoe estaba confuso. Llevaba horas con la única idea de matar al a ese lagarto, pero quizá su odio no tenía razón de ser con él. Quizá era un exiliado como el mismo, y ahora, se desangraba en el suelo. Si no le ayudaba moriría.

    La lluvia comenzaba a convertirse en granizo y el viento había hecho caer ya varios árboles.

    Goemoe al final se decidió. Ayudaría a ese lagarto. Sacó unos ungüentos, y los aplicó en las heridas de Xoko. Terminó de vendarlo y se lo cargó a la espalda.

    Goemoe: Veamos a ver si puedo contigo. Por suerte la cueva no está muy lejos.

    Con gran esfuerzo, Goemoe arrastró a Xoko hasta una cueva cercana que conocía.

    Xoko comenzaba a recuperar el conocimiento poco a poco. La cabeza le daba vueltas. ¿Qué le pasaba? Las heridas no habían sido para tanto. ¿Y dónde estaba ahora? Parecía que lo llevaban arrastras.

    Goemoe: Vaya, el bello durmiente comienza a despertar. No te preocupes, el efecto del veneno pasará pronto.

    Xoko: ¿Veneno?

    Goemoe: Bah, no te preocupes, no te dejará secuelas. Te apliqué una Eskumla a tiempo.

    Xoko: Pero en qué momento me he envene…

    Xoko mira sus heridas.

    Xoko: Ah, entiendo.

    Goemoe: No era personal.

    Xoko: Vaya, menos mal…

    Goemoe: Bueno, ya hemos llegado.

    Goemoe deja a Xoko apoyado contra una roca mientras aparta unos arbustos que tapaban la entrada a una cueva.

    Xoko se consigue levantar a duras penas y se adentra por su propio pie en la cueva.

    Goemoe: Esperaremos a que pase la tormenta. Prepararé algo para comer.

    Xoko se sienta en el suelo y comienza a observar la zona mientras su mente se sigue recuperando de las toxinas.

    Goemoe enciende un fuego y comienza a preparar una sopa en un cazo.

    Goemoe: Algo caliente nos sentará bien.

    Xoko: ¿Y mis cosas?

    Goemoe: En el bosque.

    Xoko: ¿Cómo? ¿Dejaste mis cosas allí tiradas?

    Goemoe: Sí.

    Xoko: Ah, perfecto…

    Goemoe Cuando quieras puedes ir a por ellas, no están muy lejos.

    Xoko mira hacia el exterior donde el granizo no cesa.

    Xoko: Bueno, creo q pueden esperar allí un rato más. No me vendrá mal tomar algo.

    Xoko: Por cierto, me llamo Xoko.

    Xoko estira la mano en dirección a Goemoe.

    Goemoe: Goemoe.

    Goemoe ignora la mano de Xoko y sigue cocinando.

    Goemoe: No te confundas. No somos amigos, es solo que… Tampoco tenía por qué haberte atacado, pensé que eras un Grimoszkiano.

    Xoko: Vaya, veo que no soy el único al que se la tiene jurada.

    Goemoe: ¿Qué te hicieron a ti?

    Xoko: Bueno, es una larga historia, quizá en otro momento.

    Goemoe: Sabes… Llevo evitando a los de mi raza toda mi vida. Eres el primero con el que me cruzo y que no acaba desmembrado.

    Xoko: ¡Ja! Pues no será que no lo has intentado.

    Goemoe comienza a reírse a carcajadas.

    Goemoe: La verdad es que tienes razón. No te defiendes mal con ese escudo.

    Goemoe: Toma.

    Goemoe acerca un cuenco con sopa a Xoko.

    Xoko coge la sopa y se lo agradece a Goemoe.

    Xoko: Vaya, parece que cocinas mejor que peleas.

    Goemoe: Te recuerdo que te tuve inconsciente a mis pies, si estás vivo es por que quiero.

    Xoko: Cierto es. Gracias, supongo.

    Finalmente la tormenta comienza a amainar.

    Xoko hace intención de levantarse pero se da cuenta que está demasiado cansado.

    Xoko: Bueno, quizá mis cosas puedan esperar hasta mañana.

    Goemoe: Sí, ha sido un día duro.

    Agotado por un día ajetreado, Xoko quedó dormido enseguida, Gomoe no tardó mucho más, pero le dio tiempo a ir a por más combustible para la hoguera.

    smiaug
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    Gracias por la aclaración!

    smiaug
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    No sé si es bug o qué pasa, no reporté por eso y solo quería entender cómo funciona. Entiendo que afecten muchas cosas, pero sin saberlas, pues no puedo saber si es bug o no.

    En cualquier caso este es el caso más raro:

    https://deathlogs.com/list_log.php?m_id=10&l_id=56997

    Como decía, me pongo el campeón, q da 5 de BE y tiene estorbo 2 y me sube 14 la Be. Si el estorbo debería bajarme la BE, pues no entiendo nada.

    smiaug
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    Con el antipaladin, sin ningun otro item, sin cambiar el peso de lo q llevo encima. Me pongo un yelmo campeón, con estorbo 2 y 5 de be. Y me sube 15 la be.

    smiaug
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    en respuesta a: Una fe perdida. #356450

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: Tu dirás Aen, ¿El otro camino?

     

    Aen dice en negra: Mmm, la última vez descubrí un pasaje que cruza la montaña

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: ¿Y a qué esperamos?

     

    Guki mira al cielo.

     

    Guki dice: Parece que va a llover. No nos vendría mal, aunque sea resguardarnos, yo necesito descansar.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Te seguimos, goblin.

     

    Krogu mira con desprecio a Aen.

     

    Aen dice en negra: Seguidme, creo que recuerdo donde está la entrada de este lado.

     

    Guki y Krogu siguen a Aen bordeando la zona de las dunas hasta llegar a la base de la montaña.

     

    Krogu sigue a Aen sin dejar de sujetar su arma ni mirar sus espaldas.

     

    Después de una larga caminata los 3 compañeros llegan a su destino

    La entrada a la cueva se alza como una grieta monstruosa en la ladera escarpada de la montaña, semejante a la boca de una bestia petrificada. Estalagmitas y estalactitas dentadas

    sobresalen de la abertura, como colmillos que parecen advertir a los intrusos de su destino. Un vapor espeso y grisáceo emana del interior, impregnado de un olor metálico y sulfuroso, que enerva los sentidos y se adhiere a la piel.»

    El suelo frente a la entrada está cubierto de rocas afiladas, dispersas entre oscuros charcos de agua estancada que reflejan la montaña como ojos ominosos. Las paredes alrededor de la cueva están marcadas con grietas negras y garabatos tallados, posiblemente runas antiguas, o advertencias de exploradores que nunca regresaron.

    Desde el interior, se escuchan susurros distantes, como si la montaña misma hablara con una voz profunda y gutural, acompañada de ecos que suenan a gemidos o risas distorsionadas. Un

    frío antinatural rodea la entrada, más intenso que el aire de la cima, como si la misma cueva aspirara el calor y la esperanza de quienes osan acercarse.

    Un silencio mortal reina justo antes de la entrada, como si toda la fauna hubiera aprendido que acercarse significaba un viaje sin retorno. —

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: ¿Es esta la entrada?

     

    Guki mira con duda a sus compañeros.

     

    Guki dice: No me extraña que te lo tuvieras callado.

     

    Guki traga saliva.

     

    Aen pregunta en negra: Hiela la sangre, ¿Verdad?

     

    Aen dice en negra: este silencio…

     

    Guki dice: Bueno, las cuevas siempre parecen aterradoras, pero en el fondo… son cuevas. – Guki intenta sonar convicente, pero no lo consigue.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: No me gusta esto Guki, espero que valga la pena.

     

    — La lluvia comienza a coger intensidad

     

    Guki dice: En cualquier caso, será mejor al menos protegernos de la lluvia.

     

    Guki se arma de valor, y entra el primero en la cueva apartando las telarañas con su bastón.

     

    Krogu le hace un gesto a Aen para que entre antes que él.

     

    Aen dice en negra: entra kobold,que no quiero oler tu pelaje mas mojado,

     

    Aen entra tras Guki.

     

    Guki mira a Krogu.

     

    Guki dice: Bueno, aquí no hay mapa que valga, pero… creo que te toca.

     

    Krogu asiente con la cabeza.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Veamos… por aquí.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Wou, cuidado, el suelo está muy quebradizo. Mirad donde pisáis

     

    — Tras varias horas recorriendo la cueva, llegan a una zona abierta al cielo, por dónde entra la luz de la luna y el goteo incesante de la lluvia. —

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Vaya, no veo salida posible, y estoy seguro que mi olfato no me ha fallado.

     

    Aen dice en negra: Si no recuerdo mal, la entrada del otro lado estaba bastante más elevado, Deberíamos buscar caminos ascendentes.

     

    Krogu mira la zona alta de la cueva buscando algún resquicio o borde para escalar.

     

    Guki formula un cántico mágico y una tenue luz comienza a seguir a Krogu en su escalada.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Argg, veo algo en aquel lado de allí, hay una pequeña cueva. Intentaré acercarme y colocar una cuerda para subir todos.

     

    Aen levanta su ballesta y comienza a apuntar a Krogu.

     

    Guki observa a Aen con miedo y intenta detenerlo, pero llega tarde, la saeta ya está volando.

     

    Aen dispara con precisión una saeta, que pasa rozando a Krogu y termina empalando una enorme araña contra la pared de la roca.

     

    Guki dice: Ups, perdón, pensaba que…

     

    Krogu mira con los ojos abiertos de par en par la araña muerta a escasos centímetros de su hocico.

     

    Krogu aprovecha la saeta clavada para sujetarse a ella y así moverse más rápido por la pared de la cueva.

     

    Guki formula el hechizo ‘Caída de pluma’ y su cuerpo comienza a iluminarse en tono verdoso.

     

    — De repente, debido al peso de Krogu, la flecha se extrae de la pared y krogu cae desde 8 metros de altura y se golpea contra el suelo. —

     

    Guki dice: Cuidad…

     

    Aen se ríe suavemente.

     

    Aen pregunta en negra: Espera ¿Qué ha sido eso?

     

    — El suelo comienza a temblar y van apareciendo grietas que cada vez son más grande hasta que el suelo explota hacia abajo y todos caen, provocando un gran estruendo a lo largo de las cavidades de la cueva. —

     

    Guki cae con ligereza gracias a su hechizo.

     

    Aen dice en negra: AAaAahhhhHHHHhhh

     

    Aen cae a toda velocidad, moviendo sus pequeñas extremidades muy asustado.

     

    Guki intenta agarrarse a algo mientras cae, pero es incapaz de orientarse en el aire y comienza a girar torpemente.

     

    — Guki y sus compañeros caen hasta el fondo inundado de la cueva. —

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Después de varios segundos cayendo y golpeándose en el aire con trozos de piedras, los tres cuerpos se hunden en agua. En un pequeño lago situado dentro de la cueva y que, tras apartarse y disiparse la nube de polvo, es iluminado por la luna dejando el agua como un espejo cristalino y brillante.

     

    Krogu exclama con voz sobrenatural: Fuuff, ¡Guki! ¡Aen!

     

    Aen exclama en negra: ¡Esta helada!

     

    Guki se acerca a la pared para intentar agarrarse, pero el agua que cae por ellas las hace tremendamente resbaladizas.

     

    Guki dice: ¡Menuda has liado Krogu!

     

    Guki mira a su alrededor intentando buscar una salida.

     

    Aen dice en negra: Sabía que nos llevaría a la tumba…

     

    Krogu exclama con voz sobrenatural: ¡Y yo qué sabía!

     

    Aen dice en negra: Estos perros sarnosos solo sirven de esclavos para picar gemas.

     

    Guki dice: No es el momento para disputas raciales, intentemos salir de aquí cuanto antes, me estoy quedando helado.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Cuando salgamos de aquí te enseñaré como pico tu cabeza.

     

    Aen se zambulle y desaparece bajo el agua durante un largo rato.

     

    Aen vuelve a la superficie tiritando y dice: No veo nada

     

    Guki pronuncia un cántico y la capucha de Aen comienza a iluminarse.

     

    Guki dice: Prueba ahora.

     

    Aen toma aire y vuelve a bucear.

     

    Aen dice en negra: Me ha parecido ver algo, pero no os va a gustar.

     

    Krogu sigue buscando una posible salida mientras espera a Aen.

     

    Krogu mira a Aen.

     

    Guki señala una zona apartada de los compañeros de la que empiezan a salir burbujas.

     

    Guki dice: ¿Qué has visto?

     

    Aen dice en negra: No estamos solos.

     

    Guki dice: Rápido Krogu, piensa algo. ¡Búscanos una salida!

     

    Aen tiembla de frio y miedo.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: ¡Mirad ahí, hay enredaderas! Quizás podríamos escalar por ahí, aunque no se si aguantarán nuestro peso.

     

    — El cuerpo medio comido de un camello llega a la superficie en la zona de las burbujas. Tiende dentelladas de considerable tamaño. —

     

    Guki dice: ¡Yo soy el más ligero, intentad auparme!

     

    Aen entra en pánico y comienza a chapotear hacia Guki.

     

    Aen dice en negra: Pon los pies sobre una mano de cada uno de nosotros.

     

    Krogu coge la cuerda que flota, la cual sujetaba antes mientras escalaba, y se la ata a Guki en la muñeca y lo aúpa con la ayuda de Aen.

     

    Guki coge impulso ayudado por sus compañeros y consigue agarrarse a una de las enredaderas.

     

    Guki suelta la cuerda y dice: ¡No miréis atrás! ¡Subid subid subid! – Dice Guki mientras estira de la cuerda mientras hace palanca contra las rocas.

     

    — El agua empieza a burbujear en todo el pozo. —

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: ¡Vam…

     

    Aen exclama en negra: ¡No quiero morir!

     

    Aen agarra la cola del Kobold en un intento desesperado por trepar.

     

    Guki dice: ¡Daos prisa, empiezan a fallarme las fuerzas!

     

    Krogu es succionado por el agua e intenta luchar contra la fuerza que le sujeta.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Ahhh de ahí no, goblin inútil.

     

    Krogu consigue sacar su espada y la clava a lo que le estaba tirando de una de sus patas, consiguiendo soltarse y escalar por las enredaderas con ayuda de Aen.

     

    Guki pega un último tirón para sacar a sus compañeros del agua y lo consigue, pero… Aen rueda por encima de él haciéndolos resbalar por el túnel, que, con el agua, parece un tobogán.

     

    Guki dice: ¡Ahhhh!

     

    Aen exclama en negra: ¡NooOOooo!

    smiaug
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    en respuesta a: Una fe perdida. #356449

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Bien creo que, si cruzamos el lago Rundos y atravesamos la cueva siguiente, llegaremos al desierto. Luego es seguir el sol y llegaremos.

     

    — Después de varios días de marcha el grupo se acerca a la zona a investigar. —

     

    Guki dice: Maldito goblin lisiado. No vayáis tan deprisa, no puedo seguiros el paso.

     

    Aen se ríe malignamente.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Ya estamos llegando Guki, ¿ves esa duna? Según el mapa, en medio día llegaremos.

     

    Aen dice en negra: A partir de aquí, yo iré unos pasos atrás… si pasa algo malo mi fiel ballesta os protegerá.

     

    Aen sonríe malignamente.

     

    Krogu masculla entre dientes: O nos rematará…

     

    — La cabeza del bastón de Guki comienza a brillar —

     

    Guki dice: Atentos, creo que algo nos acecha.

     

    Aen carga una saeta en su ballesta, pero tropieza con una pequeña piedra y la saeta cae al suelo.

     

    Guki comienza a mirar hacia los lados sin conseguir ver nada.

     

    Krogu desenvaina sus armas y se preparar para un posible combate.

     

    Krogu envaina su Alabarda Élfica.

     

    Guki se ve obligado a cerrar los ojos cuando Krogu desenvaina Martillo de guerra Inmaterial.

     

    Krogu olfatea al aire y siente un olor nauseabundo.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Algo se acerca y huele bastante mal.

     

    Aen muy nervioso, alcanza otra saeta de su carcaj y por fin consigue ponerla en su ballesta.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Aen, súbete a esa roca, y protégenos con tus flechas desde ahí.

     

    Aen dice en negra: Bien bien.

     

    Aen corre como loco hacia la roca, y tembloroso empieza a escalar…

     

    — De repente, el suelo arenoso empieza a agitarse, un vórtice de arena comienza a formarse debajo de Guki y algo empieza a tragarlo. No muy lejos, 3 tentáculos salen de la arena y comienza a lanzar barridos a sus compañeros —

     

    Guki dice: ¡Socorro!

     

    Krogu exclama con voz sobrenatural: ¡Aen a los tentáculos!

     

    Aen dice en negra: ¡¡¡Oh por Gurthang!!! ¿Qué es eso?

     

    Krogu se lanza corriendo y consigue agarrar el bastón de Guki.

     

    Aen se concentra y apunta a uno de los tentáculos.

     

    Krogu exclama con voz sobrenatural: ¡No sueltes el bastón mago!

     

    — Los tentáculos se mueven lentos y torpes, pero cada barrido lleva la fuerza de una estampida. —

     

    Guki se agarra con todas sus fuerzas del bastón mientras algo tira de sus piernas hacia abajo.

     

    Aen dispara al tentáculo que agarraba a Guki, y lo hace retroceder.

     

    Aen exclama en negra: ¡Haz tu brujería mago, o estamos muertos!

     

    Guki ve como 3 flechas vuelan en un instante atravesando una masa de carne que tenía debajo de él y la fuerza que lo tragaba parece disminuir.

     

    Krogu tira con fuerza del bastón y consigue sacar unos centímetros a Guki de la arena.

     

    Guki dice mientras se pone en pie: ¡Ahora me hicisteis enfadar!

     

    Exclamas con una voz sobrenatural: ¡Taparos los oídos!

     

    Guki comienza a formular un hechizo.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Espera.

     

    Krogu se aleja de Krogu y se tapa las orejas.

     

    Aen que se encontraba más lejos no parece afectado por el hechizo.

     

    Una grave cacofonía mana de lo más profundo del pozo de maldad que es alma del goblin y brota por su boca. Su mandíbula se desencaja más y más contra más se agudiza es el tono de la letanía.

     

    Guki pronuncia el cántico: ‘¡¡¡WRYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY!!!’

    ¡La discordancia alcanza el apogeo y da rienda suelta a toda la maldad que habita en él! ¡El lamento de la banshee se extiende por doquier devastando la existencia de tus miserables

    víctimas!

     

    ¡La pérfida onda sónica del lamento de la banshee impacta de lleno sobre el cuerpo de la criatura, empujándolo varios metros hacia atrás hasta que queda desintegrando casi por completo!

     

    Aen palpa el interior de su carcaj, pero parece que no compro suficiente munición. Ups

     

    — Ante el devastador aullido de Guki los tentáculos quedan entumecidos, dejando sus partes blandas al alcance de sus compañeros —

     

    Guki cae al suelo exhausto.

     

    Guki dice mientras la consciencia: Ahora, rematadlos.

     

    Aen exclama en negra: ¡Kobold, aplasta con tu martillo esas cosas!, ¡Ahora!

     

    Krogu ataca con raudos golpes las partes blandas de los tentáculos con ferocidad y precisión.

     

    Krogu exclama con voz sobrenatural: ¡La próxima Aen, lo remataré con tu cabeza, tirador sin flechas!

     

    Aen queda asombrado con la habilidad del kobold…

     

    — Los tentáculos caen al suelo inertes bajo el aluvión de achazos y flechas, pero…

    El suelo comienza a temblar mucho más bruscamente que la primera vez, y algo colosal parece que comienza a emerger de la arena. —

     

    Krogu levanta la cabeza y se queda paralizado ante la enorme criatura que acaba de surgir del suelo.

     

    Aen baja de la roca en la que estaba y se esconde tras ella.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Cobarde…

     

    Guki rueda hacia un lateral arrastrado por la arena que comienza a caer de los costados de la criatura que emerge del suelo.

     

    Krogu se acerca a Guki.

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: ¿Qué criatura es esa?

     

    Guki recupera levemente la consciencia para decir: «¡Dumántula! ¡Corred!

     

    Guki se arrastra hacia Aen torpemente.

     

    Aen agarrar la mano de Guki y usa toda su fuerza para levantarlo.

     

    Krogu corre y se esconde en otra roca que tenía más cerca.

     

    — La colosal criatura, saca más de 10 metros de altura se mueve torpemente lanzando tentaculazos en todas direcciones, pero Aen, arrastrando a Guki consigue esquivarlos todos —

     

    Aen exclama en negra: ¡Zigzaguea roca tras roca chucho! Tenemos que salir pitando.

     

    Aen dice en negra: Hacia las rocas, parece que solo puede moverse por la arena.

     

    Guki dice débilmente: Buena idea.

     

    Guki escupe un espumarajo de sangre al suelo.

     

    Krogu sigue las palabras de Aen y se mueve de roca en roca hasta llegar al encuentro con los demás.

     

    — La torpe criatura de las arenas queda atrás y los 3 compañeros pueden por fin recuperar el resuello. —

     

    Aen dice en negra: Ni por diez bolsas de oro vuelvo a este sitio infernal.

     

    Guki recupera poco a poco la consciencia.

     

    Guki dice entre quejas: Vaya, me alegro de veros. Pensé que no despertaría.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: ¿Qué hacemos? No veo manera de pasar por ahí.

     

    Guki dice: Supongo que tocará buscar otra ruta.

     

    Guki mira a Aen, que parece estar callándose algo.

     

    Dices a Aen: di: «Quizá haya otro camino, pero…»

     

    Aen dice en negra: quizá haya otro camino, pero…

    smiaug
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    en respuesta a: Una fe perdida. #356448

    Mor Groddûr: Cúbil de los Tanar’ri [ne,no]

    Krogu y Aen están aquí.

    Estatua de los Tanar’ri.

     

    Guki dice: Hola, ya estamos aquí.

     

    Exclamas con una voz sobrenatural: ¡Estoy ansioso!

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: Hola, ¿Qué te ocurre Guki?

     

    Guki dice: He quedado aquí en la estatua alguien que nos puede llevar a explorar una zona que puede que nos interese.

     

    Guki dice: Espero que no se retrase.

     

    Aen llega desde el noroeste.

     

    Krogu mira al goblin que acaba de llegar.

     

    Guki dice: ¡Míralo! Aquí llega puntual, me gusta.

     

    Guki dice: Porque… Eres Aen, ¿no?

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Saludos joven goblin.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: ¿Aen? Menudo nombre.

     

    Aen dice en negra: Hola hermanos de horda.

     

    Aen saluda a Krogu y Guki alegremente.

     

    Guki saluda a Aen mientras lo analiza con la mirada.

     

    Krogu saluda a Aen alegremente.

     

    Aen dice en negra: Aqui huele a perro mojado…

     

    Aen señala con el dedo a Krogu.

     

    Krogu mira con intensa furia a Aen y lleva la zarpa a la empuñadura de su arma.

     

    Aen tiembla.

     

    Guki dice: ¡Calmaos! ¿Qué pasa aquí?

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: ¿Nos ha tocado el goblin gracioso?

     

    Guki dice: La verdad que no lo conozco en persona, pero me han dado buenas refererncias.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Veremos…

     

    Aen dice en negra: Soy el mejor arquero de la torre negra, nada se escapa a mis flechas.

     

    Aen dice en negra: Por el precio adecuado puedo atravesar el craneo a quien querais.

     

    Guki dice: ¿Y es cierto que encontraste unas ruinas antiguas en la ladera del monte Cuarzafuego?

     

    Aen dice en negra: Tal vez sí… tal vez no…

     

    Aen pregunta en negra: ¿Cuánto tienes en tu bolsa?

     

    Guki saca una bolsa no muy grande de dinero y se la entrega a Aen.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Lo que nos faltaba, encima de goblin gracioso, mercenario.

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: ¿Tenemos que aguantar esto Guki?

     

    Aen dice en negra: Sí, encontré unas ruinas.

     

    Krogu dice: ‘bah’.

     

    Guki dice: No pasa nada. Le pagamos por su servicio y a cambio lo que encontremos es nuestro.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Podrías dar más información.

     

    Aen dice en negra: Otra moneda tal vez me refresque la memoria.

     

    Guki saca un par de gemas y se las entrega a Aen.

     

    Guki dice: Es un trato justo. Conoce la zona, y nos protegerá si nos atacan.

     

    Aen dice en negra: ¡Cómo brilla!

     

    Aen sonrie.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: ¿Protegernos? Sólo nos protegerá si somos monedas, ¿no lo ves? sólo pide más.

     

    Guki dice: ¿Te he fallado hasta ahora Krogu? Confía en mí. Me han dicho que este goblin es más de lo que parece. Ya me avisaron de sus modales, tendría que haberte avisado antes, perdona.

     

    Guki se gira hacia Aen.

     

    Krogu dice con voz sobrenatural: Humm… está bien…

     

    Guki dice: Bueno, cuéntanos algo sobre la zona. ¿Tenemos algo que temer? ¿Cómo nos preparamos?

     

    Aen dice en negra: Estuve allí un par de veces.

     

    Aen dice en negra: Existen criaturas temibles, pero nunca me adentre del todo…

     

    Krogu vigila a Aen, sigue sin fiarse de él.

     

    Suspiras.

     

    Guki dice: ¿Criaturas temibles? ¿De qué tipo?

     

    Aen dice en negra: No vi bien sus rostros, pero eran enormes.

     

    Aen dice en negra: Me dio miedo que me pisaran.

     

    Aen tiembla.

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: Si no te adentraste tanto, ¿es debido a esas criaturas o viste algo más?

     

    Aen dice en negra: Se escuchaban berridos y golpes de roca.

     

    Krogu pregunta con voz sobrenatural: ¿Qué tal si nos llevas y vemos a esas criaturas?

     

    Aen dice en negra: Claro… por otra moneda más…

     

    Guki dice: El resto a la vuelta.

     

    Krogu gruñe a Aen.

     

    Aen gruñe amenazadoramente.

     

    Aen dice en negra: Esta bien…

     

    Guki dice: A ver, lo mejor será partir cuanto antes… pues iremos con cuidado. He conseguido un antiguo mapa de la zona, pero apenas tiene detalle, nos valdrá para llegar a la zona, pero habrá que tener cuidado.

     

    Guki pronuncia varios cánticos mágicos y lanza diversos hechizos de protección sobre él y sus compañeros.

     

    Guki dice: Creo que lo mejor será que Krogu nos lleve siguiendo tus indicaciones (Dice señalando a Aen mientras entrega el mapa a Krogu)

     

    Krogu coge el mapa y comienza a inspeccionarlo, buscando la mejor ruta.

     

    Aen le da indicaciones sin acercarse mucho al Kobold.

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