Inicio › Foros › Historias y gestas › Una sirena varada › Respuesta a: Una sirena varada
En las canciones de los bardos que perduran en la memoria, siempre se imprentan los sentimientos de los autores. Sin embargo, son sesgadas las opiniones menos populares: la fama tiene su doble filo en la navaja. Las canciones cantan sobre los sueños del bardo, pero poco cantan de aquellas personas a las que el bardo puede dañar. Esos sentimientos nunca quedan plasmados en sus canciones.
Taberna de la ‘Viña Plateada’
Te encuentras en la taberna de la Viña Plateada, archiconocida por sus maravillosas Lenguas de
Vino de la cosecha de Veleiron. La luz es más tenue aquí y el bullicio de la sala te asombra,
semi-elfos, ayari y humanos van de aquí para allá. Las mesas son de madera de roble y en las
paredes contemplas numerosos tapices que plasman la historia de la guerra contra los drows. En
el extremo izquierdo se encuentra la barra en la cual ves a una persona que por su altura no
muy común entre elfos y sus orejas puntiagudas dirías que es un semi-elfo sirviendo unas
jarras de vino a los clientes que acuden a la barra a pedirle bebida y comida.
Unas escaleras labradas en roble ascienden al piso superior donde se encuentran los aposentos
dedicados al descanso o placeres nocturnos…
Puedes ver tres salidas: -oeste-, arriba y -sur-.
Gileth, Yled el trovador y cuatro Clientes están aquí.
ocho -|Thyrbur|/-es está aquí.
Cartel.
Thyrbur se gira hacia la puerta y ve como es atravesada por la guapa semi-elfa. Despues de
levantarle la mano la invita a que se siente junto a el en la ultima mesa de la sala.
Annalenna dubita, y finalmente se acerca a la mesa del bardo.
Thyrbur nervioso golpea con un ritmo acompasado la mesa contra sus nudillos.
Thyrbur mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Cliente conversa con el tabernero.
Cliente paga lo que debe al tabernero.
Thyrbur dice: Hola.
Dices en elfico: Buenas noches, trovador errante.
Te sientas en una de las mesas del local para saborear tu Lengua de Vino.
Thyrbur levanta el dedo índice a Gileth, indicándole que le ponga una botella de su mejor
vino.
Gileth ordena las botellas con armonía
Sonríes.
Empieza a dolerte la cabeza, que alegría.
Thyrbur dice: Hoy tengo mucho que celebrar, y me gustaría compartirlo contigo.
Preguntas en elfico: ¿Ah sí? ¿Has encontrado finalmente a tu sirena?
Thyrbur sonrie.
Thyrbur dice: No, encontré la verdadera razón por la que vine aqui.
Thyrbur dice: Cuando hablé contigo la primera vez que nos cruzamos te dije que venía en busca
de que me contaran historias…
Thyrbur dice: Y la verdad es que venía en busca de escribir la mía propia.
Cliente dice en adurn: La Lengua De Vino De Gileth Es Increible.
Cliente dice en adurn: ¡gileth! Otra Lengua.
Annalenna bebe de su copa de vino y mira ensimismada a Thyrbur, escuchándole atentamente.
Thyrbur se bebe de un sorbo la copa de vino y se sirve otra mientras anima a la joven a beber.
Te sientas en una de las mesas del local para saborear tu Lengua de Vino.
Quedas saciada al terminar tu Lengua de Vino.
Thyrbur carraspea y comienza hablar pausadamente.
Thyrbur susurra: Verás, lo que me trajo aquí fue la noticia de que el alcalde daría una
recompensa a quien encontrase o enfrentara a un temido bandido que moraba cerca de Veleiron.
Thyrbur mira a su alrededor cerciorándose de que nadie más le escucha.
Preguntas en elfico: ¿Y lo encontraste?
Thyrbur dice: Y, después de varios días, encontré el escondite de esa maldita banda.
Annalenna apura su copa de vino y pide otra más, sin dejar de mirar al bardo.
Thyrbur dice: Yo conocí al temido Archan, y el… el conoció mi florete.
Thyrbur con un ágil movimiento desenvaina su florete y corta el aire con maestría.
Dices en elfico: ¿Archan? No me suena de nada ese nombre…
Las imágenes de Thyrbur se desvanecen.
Thyrbur dice: Y aquí me tienes… gastando la recompensa que gane.
Annalenna mira el florete del trovador errante con atención.
Thyrbur dice: Era el jefe una organización que se dedicaba a asaltar a comerciantes por los
caminos cercanos a las viñas.
Dices en elfico: Parece una buena espada, tu florete. Quizá demasiado simple, eso sí.
Thyrbur dice: Así que, si nadie ni nada me lo impide ofreciéndome alguna aventura, esta será
la última noche por estos lares.
Dices en elfico: Me alegro que esos bandidos hayan encontrado su final, desde luego…
Annalenna mira al bardo muy fijamente mientras enarca una ceja de una forma muy marcada y expresiva.
Preguntas en elfico: ¿Última noche?
Thyrbur acaba su último sorbo de la copa y se sirve otra.
Thyrbur dice: Si, mañana recogeré mis pertrechos y me iré con mis historias a otro lugar.
Annalenna cambia la expresión súbitamente de ensimismamiento a… ¿hostilidad?
Dices en elfico: Espero entonces que hayáis disfrutado Veleiron.
Thyrbur con visibles efectos de embriaguez da un salto de su silla, pone su pie izquierdo
sobre la mesa y empuña su arpa.
Thyrbur aclara su voz con una suave tos y se dispone a cantar.
Preguntas en elfico: ¿Habéis disfrutado del vino de Veleiron?
Thyrbur entona una dulce melodia mientras toca el arpa y mira fijamente a los ojos de la
joven.
Dices en elfico: No quiero escuchar ninguna historia de un bardo borracho. Os lo advierto.
Thyrbur despues de una corta interpretación se vuelve a sentar junto la joven y sirve un par
de copas acabando la botella de vino.
Thyrbur pregunta: Bueno, ¿qué te ha parecido mi interpretación?
Dices en elfico: Esperaba algo peor, dado el vino que corre por tus venas ahora mismo.
Thyrbur sonríe.
Annalenna da un par de sorbos pequeños a su copa de vino, tratando de evitar la mirada de
Thyrbur
Thyrbur canturrea sin que se le entienda muy bien lo que dice mientras toca las palmas a
compas.
Annalenna se queda callada en silencio, y comienza a mirar alrededor, visiblemente incómoda.
Thyrbur dice: Hace mucho tiempo compartí grandes ratos con un buen amigo.
Thyrbur pregunta: El me enseñó una tecina de cante que se acompañaba solo de palmas, sin
ningún instrumento. ¿Curioso, verdad?
Thyrbur mueve con gracia su Capucha de Bufón, haciendo que todos sus cascabeles suenen
armoniosamente.
Asientes con la cabeza a Thyrbur.
Thyrbur dice: Pero bueno, esa historia con mi amigo te la contare otro día, ¡qué grande mi
amigo…! Camarau du isla, se llamaba.
Thyrbur dice: Un peculiar muchacho muy moreno y anillado pelo largo.
Annalenna da un sorbo largo a su copa, apurando todo el contenido de la misma.
Preguntas en elfico: ¿Cómo vas a contármela otro día, si es tu última noche aquí?
Thyrbur dice: Bueno, va siendo hora que pague al tabernero y me entregue la llave de mi
habitación.
Preguntas en elfico: Jamás volverás, ¿verdad?
Thyrbur dice: Si el destino nos vuelve a cruzar… te la contaré.
Thyrbur mira fijamente a la joven.
Asientes con la cabeza a Thyrbur.
Thyrbur dice: Si conociera el nombre de alguna bonita semi-elfa del lugar quizás volviese
pronto preguntando por ella.
Thyrbur se sonroja.
Dices en elfico: No sé para qué queréis saber mi nombre, trovador errante.
Dices en elfico: Los caminos de Dalaensar tienen muchos nombres, y en vuestros viajes no
podréis recordarlos todos.
Annalenna se levanta de improviso, y se dirige hacia la barra de la taberna para pagar lo que
debe por el vino.
Thyrbur dice: El tuyo perduraría en mi recuerdo, te lo aseguro.
Dices en elfico: Espero que hayáis disfrutado vuestra estancia aquí, trovador errante.
Thyrbur dice: Pudo ser mejor.
Thyrbur abandona la mesa y se va a la barra hacer cuentas con el tabernero.
Dices en elfico: Gracias por mantener a salvo los viñedos.
Dices en elfico: Confío en que si os traen de nuevo por aquí los pasos de vuestras botas
podamos compartir otro vino.
Thyrbur paga a Gileth y este le entrega las llaves de su habitacion.
Thyrbur sonrie a la joven mientras encamina las escaleras de la planta alta de la taberna.
Dices en elfico: Espero que algún día encontréis la sirena que buscáis. Cuidadla entonces, y
recordad que las sirenas no pueden lanzarse a los caminos con la misma facilidad que un
trovador errante.
Haces una reverencia a Thyrbur.
Exclamas en elfico: ¡Que vuestros pasos os guíen lejos!
Annalenna se da media vuelta y se marcha apresuradamente y de forma brusca de la taberna, con
los ojos algo enrojecidos.
sur
Calle de Velian
Te paras ante un llamativo cartel que dice: Taberna de la Viña Plateada. Oyes un murmullo de
voces y cantes procedente del interior sintiéndote atraído a entrar y compartir el jubilo del
gentío. La calle aquí es un poco mas austera si la comparamos con la Vía principal del
poblado, pisas un suelo compuesto de baldosas de arcilla y graciosos candiles de brea
acoplados junto a las puertas de entrada de las casas te alumbran el camino.
Luce el Sol en el cielo.
Puedes ver tres salidas: -norte-, este y oeste.
El ambiente está bastante frío aquí fuera.
Lloras.